sábado, 24 de diciembre de 2016

Feliz Navidad amigos

Día como hoy, hace muchos años, descubrí una forma diferente de ser yo misma.
Hay a quien no le gustan las máscaras, lo entiendo, pero también es verdad que es otra forma de darse a conocer, no solo como persona, también con anhelos y frustraciones  a los que la vida te enfrenta.
Nueve de la noche, acabada la cena y todo recogido, me siento sola en una casa llena de personas. En aquel momento no entendía lo que significaba la soledad, ahora sí.
No hay mejor regalo que encontrar una mano amiga sin importar de donde venga. ¿Soñamos  juntos?
Siempre me he considerado una mujer con suerte, ya no en el aspecto económico pero si en encontrar  personas, personas  que quiero mantener en mi vida y que me lo demuestran a pesar de todo.
Sé que no soy fácil de entender, a veces ni yo lo hago, pero sí sé  reconocerlo y agradecerlo.
Este año ha sido una pesadilla, he perdido más de lo que creía superar, he encontrado nuevas personas en las que confió mis secretos y mi confianza.
 No lo voy a negar, todo lo que merece estar en mi vida, necesita afrontar muchas barreras, unas veces reales y otras imaginarías.
Tampoco  voy a negar que una vez superadas, son parte de mí.
Doy gracias a la vida, casi sin darme cuenta me ha mostrado lo que realmente es importante, echar de menos a personas irreemplazables, no darle importancia a lo material, incluso hacer el ridículo si alguno de los dos soles que mueven mi mundo te lo piden.
Estoy muy orgullosa de mis 40 años y de las  personas que a pesar de todo han estado a mi lado, como tú (ya sabes quién eres) estarás siempre mi  en vida.
Feliz Navidad amigos. Gracias.







Enmanuell L 24 de Diciembre de 2016

martes, 13 de diciembre de 2016

Lo mejor de ti...

Lo mejor de ti es que no tienes ni idea de la sensualidad que desprendes en cada movimiento inocente, de que sin querer irradias luz y proyectas sombra sobre cualquiera que se te coloque al lado. Inundas de magia con cada mirada, con cada palabras, a cada momento, a cada historia que cuentas.
¡Cómo cuesta no engancharse de ti!
Confieso que cada vez me es más complicado no quererte...

 Enmanell L 13 de Diciembre de 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Reflexiones a fin de año .

Comienza un mes en que, por tradición, tendemos a recordar los once meses restantes.
En la madrugada, en mi soledad, recopilo los momentos más intensos. Ha dado mucho de sí este año.
Comencé con la pérdida  de uno de mis referentes, el dolor y la tristeza luchaba con mi incredulidad.
Fue todo muy rápido, mi cambio de vida, tener las fuerzas para luchar y comenzar de nuevo al mismo tiempo que mantenía mi pasado presente.
Ver como se apagaba otra de las luces que me marcó, me hizo valorar a las personas que siempre tuve a mi lado y quizás no valoré hasta el punto  que, sin ser de mi sangre, me desgarraría el alma.
No hay tiempo para dejarte caer, ya no por ti, si no por lo que más puedes amar en la vida y dependen de tu sonrisa.
Un mes más tarde pensé que mi alma se partía, que no podría soportar el dolor,  que incluso  las despedidas  más inesperadas merecían su tiempo, de luto y de dolor.  No debería ser lícito que una madre marche sin tan siquiera un adiós.
Encuentras un vacío en tu interior, te sientes huérfana de una manera muy extraña,  ya no eres una niña, se supone que no debes buscar protección, y es en ese momento que cuando te das cuenta que, incluso si lo buscaras no encontrarías ese calor,  tú eres la madre, la que tiene que ser fuerte y tener valor.
Llega el color, una nueva ilusión, no eres la misma persona  pero lo intentas de todo corazón, la música, los nervios de tus hijos, sientes la ilusión a cada paso recorrido con devoción.  Ríes, lloras, te emocionas,  les sigues orgullosa, no importa la distancia,  verles sonreír te ayuda manteniendo la razón.
El verano te sorprende, la distancia solo la dicta un avión y la ilusión.
Un nuevo reto se presenta,  gente nueva, relacionarse con desconocidos solo es la condición.
No es fácil dejar tu zona de confort, te arriesgas de nuevo al desengaño, a darlo todo exponiéndote al dolor.  He cambiado, soy una mujer diferente, fuerte  y con valor. Lo daré todo por ellos, poco a poco esconderé mi dolor.
Conoces gente diferente, máscaras que cubren su propia vida y al unirse lo dejan todo en un rincón.  Unas te sorprenden manteniéndose en tu vida sin dilación.  Otras te desilusionan, tú le diste tu confianza, le abriste tu casa y te pagaron con traición.
Este año ha sido un ciclón,  aunque hace días que pienso que todo tenía su razón.
Al acabar el año brindaré por los que se han ido, siempre los llevo en mi mente, brindo por los que han llegado de sorpresa y sin razón,  brindo por mis hijos que son mi motor.
Doy gracias por mi vida y lo digo de corazón.



Enmanuelle L 1 de Diciembre de 2016


viernes, 11 de noviembre de 2016

Siempre tuya

Frente al espejo observo mi piel erizada, delata el nerviosismo que me produces.  Durante la tarde me he planteado una y otra vez rechazar tú visita, al tiempo mi cuerpo se deleita recordando nuestra última cita.

El tacto de tus dedos sobre mi piel, no deja duda, necesito volver a sentirte.

 El conjunto rojo que he escogido es todo lo provocador que deseo, transparencias, encaje e insinuantes rasgos incitan a seguir el camino que debes seguir.

El telefonillo me sobresalta, un todo corto y contundente, como tú.

Busco mis zapatos con nerviosismo,  el ambiente es el adecuado,  velas recorren el largo pasillo que nos separa.

Bajo la puerta,  la blanca luz del ascensor anuncia tu llegada,  mi corazón se acelera sin poderlo evitar.

Mi respiración se agita,  la barrera que nos separa se disipa, frente a mí tus ojos con intención abrasadora me desafían,  no  pienso dejarme avasallar, esta noche serás mío sin opción.

Nuestros labios se entrelazan jugando con el deseo que nos invade,  me dejo llevar por mi instinto rodeando tu cuello con mis brazos, en cuestión de segundos  nuestros cuerpos reaccionan,  tu virilidad se hace patente, recorres con la palma de tus manos mi cintura deseando liberarla de mi tentador picardías.

Muerdo tu labio inferior sonriéndote, deja de jugar, eres mío desde ahora.

Cubro tus ojos  de color rojo seda,  dejas que te guié, paso a paso recorremos el pasillo que nos separa hasta mi dormitorio,  no opones resistencia, dejas que desnude tu cuerpo entre besos y caricias.

 Tú aroma me apasiona, te disfruto recorriendo cada centímetro de tu piel. Tus manos traviesas desean entrar en juego,  desafían  mi imaginación, quiero ser yo quien te haga disfrutar.

Dejo caer tu cuerpo sobre mi cama, deslizo tus muñecas al cabezal, fijándolas con mimo al él.

Tus labios se apoderan del ansia que me invade, inhalo suspiros de placer de tu boca, despertando en mí la amante sumisa.




                                   Enmanuell L 11 de Noviembre de 2016






jueves, 13 de octubre de 2016

Fin de noche


Una noche más el trabajo está siendo intenso, las comandas no dejan de salir y en la cocina el trabajo parece no adelantarse.

Ya casi no escucho el atronador sonido que accede del exterior, cientos de personas hablando al  mismo tiempo, tarareo la misma canción una y otra vez sumergiéndome en el trabajo.

Horas después el silencio comienza a hacerse notar, los últimos clientes se despiden entre sonrisas de los camareros que los han servido, estos últimos, toman asiento en la larga mesa que ya han preparado para disfrutar de la cena antes de dar por terminada la jornada.

Me queda poco para unirme a ellos, por la puerta falsa pido ayuda a uno de mis compañeros, su tétrica sonrisa acompañada de un ´´es cosa tuya´´ me devuelve a la cocina.

No tiene mucha importancia, cuando acabe regresare a casa y podre evadirme de todo.

Ya todo ha quedado en su lugar, dejo la bayeta cerca del pomo de la puerta satisfecha de mi trabajo, sin haberme percatado el silencio lo envuelve todo, mis compañeros deben de haber cedido al cansancio y han decidido irse.

Apago las luces, al fondo el destello del salón me llama la atención, tras la puerta  la escena me deja paralizada, mis compañeros continúan sentados en sus sillas, mudos, con la mirada fija observando la zona de los aseos.

Tres golpes secos suenan en la puerta de entrada, instintivamente acudo sin pensarlo, un grupo de hombres, con signos de haber luchado entre sí, están frente a mi riendo a carcajadas con garrotes en sus manos entran a la fuerza en el local, nerviosa corro hacia mis compañeros.

Los gritos de auxilio que proceden de los aseos me aterrorizan, el dueño del local está siendo apaleado por varios hombres, increpo a uno de mis compañeros pidiéndole que acuda a su ayuda, con voz temblorosa solo es capaz de llorar al ver la ferocidad con la que están acabando con la vida del dueño.

Corro sin pensarlo a pedir ayuda, tiene que parar el ataque, en mi huida un golpe seco me hace caer al suelo.

No sé el tiempo que ha transcurrido, me despierto sobre una cama sin poder moverme, mi vista es borrosa, reconozco ese perfume, mi brazo recibe una caricia, la pena me invade al reconocerlo.

´´No debería ser yo quien hiera esto´´ su mano recorre mi cara cerrando mis ojos, mis  las lágrimas comienzan a fluir, un sonido seco rompe el silencio.
 
 
                                     Enmanuell L 14 de Octubre de 2016

martes, 5 de julio de 2016

Te perdono


Te perdono

Perdono tu osadía, tu atrevimiento al querer entrar en mi vida.

Perdono  tu juego, el morbo que te movía.

Perdono los momentos en los que me atraías.

Perdono tus palabras, siempre tan correctas y atrevidas.

Perdono la primera cita, esa cita impregnada de picardía.

Perdono el primer viaje juntos, el nerviosismo que nos unía.

Perdono el primer café, quise jugar y no sabía que ya me tenías.

Perdono el primer beso,  furtivo, deseado y a escondidas.

Perdono el deseo, la lujuria, el fuego que me producías.

Perdono el paso de los años, tu saber estar en mi agonía.

Perdono el reencuentro, te buscaba y lo sabias.

Perdono tu cariño, tus caricias, tus suspiros y tus alegrías.

Perdono tu olvido, tu dejadez y lo poco que aporte en tu vida.

Perdono tus palabras vacías, la tristeza que me recorría.

Perdono tu indiferencia, tu astío y tu paciencia con este amor mio.

Perdono mi perseverancia, los años que te he amado con ansia.

Perdono  mis locuras,  en mis noches más oscuras.

Perdono mi insistencia, creía tenerte tan cerca.

Perdono mis arrebatos, no entendía que tu amor era solo a ratos.

Perdono mi niñez, tú me hiciste mujer.

Perdono dejarte en mi olvido, no sin antes agradecerte lo vivido.

Perdono buscarme un nuevo sueño, un futuro más a mi estilo.

Perdono ser como soy, la vida ha contribuido.

Perdono estar orgullosa de lo que he conseguido.


Te perdono galán, sin ti no habría sobrevivido. 




            Enmanuell L 5 de Julio de 2016

miércoles, 29 de junio de 2016

Con tu permiso sexy

Vísperas de la noche de san juan,  la mar serena culmina un intenso día de playa, sentada en mi hamaca escucho su dulce melodía, la conversación del grupo  no consigue acallar su sonido.

Mi celular vibra, sonrió al tiempo que me extraña  ver el mensaje que acaba de llegar - ¿puedes hablar?

Me aparto del grupo confirmándole mi disponibilidad, quedo atenta a su respuesta, la llamada no tarda en llegar, contengo mi respiración al creer escuchar que esta frente a mi casa.

Sus intenciones de sorprenderme caen en saco roto, ahora soy yo quien no se encuentra en el lugar indicado. Conteniendo mi deseo por acudir a su invitación paso las horas sonriendo por su hazaña.

La noche no está siendo lo esperado, lo que se presumía una noche ideal se torna una pesadilla haciendo la vuelta a casa apresurada.

Los kilómetros se hacen interminables con el silencio de los que nos encontramos en el vehículo, al fin la puerta del garaje se abre, la noche a acabado sin más incidentes.

Quedándome sola disfruto de la brisa de madrugada asomada al gran ventanal, si él supiera lo cerca que esta….

Las seis de la mañana, sobresaltada me despierto, un desayuno con él es lo que me apetece y sin pensarlo le mando un mensaje, es poco madrugador,  su respuesta es la esperada, quedamos  en su hotel.

Diez minutos más tarde valoro mi inconsciencia  al acudir a la cita, ya no hay vuelta atrás, unos pocos escalones me separan de un desconocido.

La sonrisa de la camarera me saluda al entrar en el recibidor, mi corazón se acelera sin poder evitarlo, después de tanto tiempo al fin cumpliremos nuestra palabra.

La puerta de cristal se abre, sus pasos decididos se dirigen a mí haciéndose con la situación de una forma muy natural, su mano rodea mi cintura invitándome a seguirlo al comedor, por fin nos conocemos, dos besos sellan nuestro encuentro.  

Es un lugar pequeño y reservado donde solo él,   se desenvuelve  con experiencia por su trabajo.

Como un caballero me cede el paso al entrar, ofreciéndose a servirme el desayuno, me acompaña a la mesa,  desde mi silla lo observo, tan alto, tan moreno, sereno y seguro.

Como siempre no puedo evitar decir lo que pienso, incluso conociendo su rostro me ha impresionado, es incluso más sexy  en persona y eso ha hecho que mis manos tiemblen, intento disimular y relajarme antes de que termine de servirse el desayuno.

La conversación está siendo fluida, hablar con él es hacerlo con una persona conocida, siempre menos cuando su mirada se queda fija en mí, me mente se queda en blanco, su presencia me hace quedar como una novata.

El segundo café que me sirve da paso a confidencias y recuerdos compartidos,  sonríe de forma provocadora, lo observo aprovechando los momentos que no me cohíbe, sus labios son muy apetecibles, la profundidad de sus ojos me pierden, la picardía con la que inocentemente me invita a desafiarlo.




Con tu permiso sexy……
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                                                Enmanuell L 29 de Junio de 2016




miércoles, 22 de junio de 2016

Tu sonrisa


La una de la madrugada, la noche se está convirtiendo en un movimiento continuo de mi cuerpo intentando encontrar la postura más cómoda para descansar.

Desesperada conecto mi móvil sintonizando el programa de radio que a veces escucho.

Tras la cortina color carmesí, la luna llena que da comienzo al verano me embruja, me dejo caer en su calma y mis ojos se cierran.

Tus ojos me miran fijamente, tu sonrisa me paraliza, te acercas a mí con la intención de besarme, tu dedo recorriendo mis labios incrementa mi nerviosismo, estás tan cerca de mi boca……  sobresaltada vuelvo a despertarme. 





Recorro el pasillo hasta la cocina buscando restablecer mi pulso, incluso en sueños tu proximidad me altera. 

Enciendo un cigarrillo frente al ventanal, dejo que se consuma solo, prefiero acabar el gran vaso de agua fría y volver a mi cama.

Dejo caer mi bata junto a la cama, recorro las blancas sabanas auto convenciéndome de la soledad de mi habitación,  vuelvo a cerrar los ojos.

La  brisa  de la madrugada   recorre mi cuerpo desnudo, la disfruto exponiéndome  ella.

Con timidez, la yema de tus dedos  dibujan sobre mi pecho tu nombre,  mi piel se eriza quedando paralizada ante tu tacto, la palma de tu mano recorre mi cintura jugando con mi acelerada respiración, mis muslos se contraen al sentirte sin dejarme tregua.

Tu sonrisa delinea el recorrido a seguir.

 Cierro mis ojos concediéndotelo, mis pechos perciben tu aliento,  tu lengua recorre uno de ellos….. sobresaltada quedo sentada sobre la cama, recorro con la mirada cada rincón de la habitación, continuo sola y ahora el sudor y la humedad de mi sexo  son más evidentes.

Las cuatro de la mañana, la música continúa sonando en mi celular, reviso los mensajes atrasados, entre ellos,  tu sonrisa me desea dulces sueños.



                                       Enmanuell L 22 de Junio de 2016




martes, 14 de junio de 2016

Viaje al norte

Había planeado el viaje con meses de antelación,  el agobiante calor de mi tierra me incitaba a ello.
Siempre quise recorrer el norte del país y era la oportunidad perfecta para hacerlo relajadamente.

Mi hermana hizo el viaje al aeropuerto mucho más ameno con todas sus precauciones, yo como siempre, asentía sin contrariarla.

Su mirada al cruzar control policial volvió a sentenciarme, la cual me hizo reír a carcajadas frente a los atónitos guardias de seguridad.

Durante el viaje disfrutaba de un whisky con  hielo perdiendo mi mirada en las nubes que atravesaba la velocidad del avión.

El control aduanero fue muy exhaustivo de lo normal  haciendo que abriera mi maleta, justo en la cinta paralela, un chico de mediana edad sonreía mirándome ante mi nerviosismo.

Tan sereno, tranquilo y sonriéndome, mi enfado aumentaba  por momentos, tras volver a organizar mi maleta encauzo mis pasos al exterior del aeropuerto, busco un taxi que me lleve al hotel y poder darme una ducha.

Tras varios intentos fallidos un sonriente taxista aparca junto a mí, suspiro pensándome ya en la ducha que me daré en el hotel.  Con premura baja de su coche y se dirige hacia mi, mi sorpresa incrementa al ver al chico que me sonreía saludándolo. Se dispone a guardar su maleta y yo protesto, es mi turno y me quedo en tierra.

Con una mirada desafiante  me sonríe invitándome a compartirlo, a sido un día tan agobiante que cedo a su invitación, compartiremos taxi.




Las preguntas de rigor surgen sin pretenderlo, el chico vuelve de un viaje de trabajo directo de Noruega, su sonrisa me atrae, es un sin querer llamar mi atención.

Prudentemente pide mi permiso, ha de visitar su oficina antes de volver a casa, accedo, al fin y al cabo mi viaje es de placer y no tengo plazos establecidos.

Me invita a acompañarlo haciendo mi espera más amena, el edificio es uno de los lugares que me propuse visitar dentro de mi recorrido por su arquitectura.  

Se despide de su amigo taxista citándolo una hora después, él dejara mi maleta en el hotel.

Accedemos al edificio, un poco desierto al ser sábado, la gran entrada registra el eco de mis zapatos, de camino al ascensor, me explica cada detalle, mi atención se centra en sus labios, sensuales, seguros, provocadores.

El ascensor avisa de su llegada, sus paredes transparentes dejan deslumbrar el edificio,  mis piernas comienzan a sentir un leve vértigo, el chico se percata acercándose a mí, me siento pequeña ante su aroma corporal, su seductora voz me asegura que todo irá bien,  respiro ante su cercanía mordiendo mi labio superior, me sonríe, su mano recorre mi cintura…….



                              

                                                    Enmanuel L 14 de Junio de 2016



miércoles, 8 de junio de 2016

Ritual


Todo proceso es parte del mismo ritual, cada paso dado es el placer de un placer sin igual, te espero imaginando cada momento que sé que no será igual, pensarte al despertarte humedecida por los momentos que hemos de pasar, tenerte en mi mente con tú imagen forajida ocultándose tímida y prudente, sabiendo todo lo que me puedes dar.

El calor me abruma, cada minuto te acerca más,  me dirijo a la ducha solo pensando en cómo poderte agradar.

Mi cuerpo desnudo frente al espejo se estremece, te necesito, sonrió, sabes eso y  mucho más.

Dejarme moldear en tus manos, hace tiempo que no me resisto a tu poder y que me puedas dominar.

El agua fría recorre mi cuerpo desnudo, incluso aquí, tu mirada rige los pasos que debo dar.

El gel se convierte en mi aliado, son partes de mi cuerpo que tú has de saborear.

Mis deseos luchan por cubrir tu virilidad, sé que es un reto, que hasta ahora no he podido realizar.

Te espero en secreto, sabiendo que el placer que me produces me hará estallar.

No tardes, te deseo, tus palabras  siempre me dejan deseándote más.

Acógeme en tus brazos, unos brazos que me protegen de toda maldad.

Sé que nunca serás mi futuro, pero ahora eres lo que más deseo y eso es una realidad.

La toalla cubre mi cabello, el mismo cabello que tú has de enredar.

Tengo todo el derecho a tenerte, me concediste esa libertad, en este juego que me enseñaste, hoy voy a ser tú rival.

  





Enmanuell L 8 de Junio de 2016

Madrugada inesperada

El día había sido muy duro, durante la tarde me propuse descansar y pasar una apacible noche entre amigas.

Comencemos en la sobremesa con una ginebra bien cargada, las confidencias se evadían entre risas y sonrojos.

La tarde de trabajo fue mucho más serena  amenizada por clientas impacientes que demandaban su hora. Por fin llegó la hora de correr las cortinas hasta el próximo día.

En la pequeña terraza el corro de amigas se fue incrementando, la leve brisa fresca que nos rodeaba nos hacía participes de las permanentes propuestas de la camarera.

Al cabo de pocos minutos las parejas de mis amigas fueron llegando impacientes por su compañía, solo dos de nosotras quedamos inmersas en una conversación más  íntima.



Las últimas hazañas de su trayectoria me dejaron confusa, todo había sido tan secreto que no había percibido ni una sola de sus reacciones.

Tras ayudar a cerrar el último  garito de la zona,  decidimos desplazarnos  al más cercano.

El chico que nos sirvió pareció alegrarse con nuestra presencia, la cerveza fue nuestra aliada ante nuestra economía, la noche se nublo entre palabras sin sentido que a ambas nos desorientaron, sin pensarlo decidimos abandonar la zona y buscar un nuevo lugar al que acudir, la noche era joven y nosotras no quisimos acabarla.

Recorrimos cada uno de los lugares conocidos hasta acabar cediendo a la triste realidad, solo uno de los establecimientos  iluminaba su interior, sin ser uno de nuestros favoritos accedimos a tomar la última copa en su terraza.

Nos siguieron las palabras infundadas de las anteriores horas dejando nuestras sonrisas congeladas.

Las altas horas de la madrugada reclamaban un tentempié, que decidida fui a buscar, a la salida mi amiga yacía sobre la mesa casi inconsciente, sonriendo la desperté sin causar mucho revuelo. Ante mi atónita mirada apareció delante sobre nosotras una amistad casi ya olvidada, el espectro de quien había sido me dejo atónita.

Con un saludo incrédulo le invitamos a unirse a nuestro desayuno matutino, mi amiga casi sin reaccionar le sonríe.

Mi mirada se pierde ante la antigua imagen que yo recordaba y la que se presentaba ante mí, la delicadeza de sus sentimientos demandaban la protección de mis palabras., en un momento dado el suspiro de cansancio de mi amiga nos hace sonreír. Decido llevarla a casa ayudándola  con la empecinada puerta de la entrada, me despido de ella recordándole nuestra próxima cita.

Ante la soledad que nos invade a ambos, sus lágrimas recorren su cara, la vida no está siendo justa y está haciendo estragos en su vida.  Acaricio su cara con mis dedos limpiando la lagrima que recorre su mejilla, su mirada se fija en mí, ya no es la misma, sus dedos se dejan guiar por mi caricia, recorre mis labios con ternura deslizándose por mi cuello, me estremece sentir el calor que desprende, se acerca a mí con alevosía, sin darme tregua me besa con una ansia desmedida, lo miro con perplejidad, su mano comienza a recorrer mi escote, mi pecho acelerado por su impaciencia le concede el permiso que demanda. ……..



                      Enmanuenl L 8 de Junio de 2016



martes, 17 de mayo de 2016

El temblor de la despedida (Última parte)


Sus manos son mi deleite, descansando sobre su lecho recorren el centro de mi deseo con mimo, su boca en mi cuello me estremece, sus dedos aceleran mi placer, su pícara sonrisa se entrecorta entre palabras que me excitan.

Tiemblo rodeada de sus brazos, estremeciendo mi cuerpo excitado con suspiros que él devora con ansia.

Desfallezco aturdida casi sin respiración, me sonríe acariciando mi cabello,  satisfecho de tenerme a su merced.



Emprendemos una conversación trivial dejando tregua a nuestros cuerpos sudorosos, sentada sobre su cama lo observo, sus vivarachos ojos, sus labios perfilan palabras que interpreto a mi modo haciéndome recorrerlos con la yema de mis dedos, su humedad me provoca, silenciando su boca con mis labios, le sonrió con descaro, dejo que mi mano acaricie su cuerpo, conozco cada centímetro de su piel al hacerlos míos, acaparo su atención besándolo con pasión, su glande crece entre mis dedos desmesuradamente, el suspiro de placer que desprenden sus labios me concede el permiso de su cuerpo, desciendo sobre sus piernas fijando mi mirada en la suya, disfruta observando el juego de mi lengua sobre su pene.




Sus manos ansiosas retoman el juego, dispone  mi cuerpo ejerciendo su derecho sobre mí, dilata mi ano con sus dedos, mi pelo cubre mi cara tensamente esperando su próximo movimiento que espero con desesperación, mis manos rasgan las finas sabanas de su cama al sentir su pene acercarse a su propósito.

Sus movimientos son delicados, me susurra palabras sensuales aceptando sus deseos, lo deseo, no hay duda.

El sonido de sus gemidos hacen que mi cuerpo ceda más a él, nuestros cuerpos se unen con una sola embestida, grito de placer haciéndole gozar, su cuerpo enfurece sin mesura sobre mí, bajo sus brazos siento una mezcla de  dolor y placer desmesurado, sus manos acaparan mi cuerpo atrayéndolo con pasión contra él, durante un segundo ambos quedamos extasiados. Ambos quedamos sin fuerzas sobre el lecho.

Minutos después se aleja de mi lado, excusándose con una sonrisa se dispone a preparar la comida. 

Descanso intentando recuperar fuerzas sobre su almohada, me siento plena y complacida con su cercanía.

Sus palabras vuelven a mi mente:                          

 -A veces pienso que lo mejor es que no nos volvamos a ver.  

Me doy una ducha rápida, busco mi ropa interior y mi vestido, bajo la estrecha escalera que nos separa,  lo observo al cocinar, pantalón blanco, camisa negra desabrochada, me sonríe.

Casi no puedo ingerir su sabrosa comida, mi mente revive cada uno de los momentos vividos con él. 

Es el momento.

-A veces es mejor no pensar y hacer lo que se tiene que hacer- mis palabras acompañadas de un beso, me ayudan a despedirme de él.



Enmanuell L 17 de Mayo de 2016


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lunes, 16 de mayo de 2016

El temblor de la despedida



Gira la llave de la puerta tras subir la estrecha escalera. Hipnotizada aun por sus palabras sigo sus pasos. 

Observo como libera los bolsillos de su pantalón, decido disfrutarlo encendiendo un pitillo, me sonríe sin darme tregua, su pecho queda a la altura de mi cara desprendiendo el aroma que tanto me excita, una calada más, absorbe el humo de mi boca.

El deseo entre ambos es mutuo, la intensidad de los besos incrementa a medida que nuestros cuerpos se acercan, me apasiona desabrochar su camisa dejando a  mi merced su pecho, aspiro su aroma disfrutándolo, mis manos recorriendo su cintura intentan despojarlo de su camisa. 

Mi mano desciende por su pecho hasta llegar a su cinturón, lo desabrocho con ansiedad, mis dedos recorren el borde de su bóxer. Con deseo sucumbo a su cuerpo, sus manos despeinan mi cabello dirigiendo mis labios a su cintura, lo miro, me sonríe.



Mis labios continúan el tan deseado  descenso en busca del objeto de mi placer, lo mimo con mi lengua, acariciándolo con mis labios, mis manos presionan sus muslos, incitándolo a seguir mi juego. 

Su cuerpo es mío, el temblor que lo recorre lo delata, disfruto con su placer, observando el gesto contraído de su cara.

Recorremos la corta distancia hasta su habitación, con premura se desprende de la poca ropa que cubre su cuerpo, yo lo imito dejando solo mi ropa interior, me dedico a besarlo con la pasión que me provoca,.

Entre besos desordenados, sus manos acaban de desnudarme, sus ojos me piden que lo posea y accedo con devoción.

Sintiéndome suya, su pene cubre cada hueco de mi ser,  el primer orgasmo no tarda en hacerme estallar produciéndome el placer tan deseado.



Sus movimientos me impiden descansar, sus ojos se encienden en cada embestida, apagándose con el clímax que lo invade.


Me sonríe al besarme, el juego acaba de empezar…..


                                                                                       Enmanuel L 16 de Mayo de 2016

domingo, 15 de mayo de 2016

Sabor a café



Fijo la mirada en el retrovisor, decídete el tiempo corre, quince minutos de indecisión, mi emisora favorita parece hablarme.

Mi pulso se acelera, vuelvo a leer su mensaje, nada está siendo como lo había planeado. Me encuentro en una encrucijada, deseo seguir el curso de lo hablado al tiempo que las circunstancias no me acompañan.

El taxi se acerca, respiro profundamente intentando restablecer mi pulso.

Llegó la hora, en pocos momentos estará frente a mí, su paso es decidido, firme, le acompaña una sonrisa, mi pulso se acelera aún más con su cercanía. Le sonrío

Se acerca a mí rodeando mi cintura, un beso es su saludo, le sonrío, nos dirigimos a la cafetería, nos acercamos a la barra  pidiendo dos cafés con hielo. 



Siento su mirada tras las gafas de sol recorriéndome, yo actuó de igual manera sin poder dejar de sonreír, me siento realmente sorprendida al conocerlo, sus labios apeteciblemente sexis, su sonrisa , sus manos parecen extremadamente suaves. 50 años muy bien llevados.

 La camarera sirve los cafés, salimos a una pequeña terraza. Es una combinación extraña la que me produce, la tranquilidad de su sonrisa juega con los nervios que me recorren. 

La conversación es amena y fluida, me gusta escucharlo hablar y como me hace reír cuando suspira sin darse cuenta.

Sus silencios  me dan tregua, recorro con mis ojos sus labios pensando en su sabor, el perfil de su cara, su canoso pelo. 




Su dedo roza con timidez mi mano, me estremece, el juego entre ambos requiere intimidad, decidimos abandonar la cafetería.

Nos dirigimos ……..
                                                                  Enmanuell L 13 de Mayo 2016


jueves, 5 de mayo de 2016

Un mes sin ti


Hoy hace un mes que no estas (perdóneme por no hablarle con el respeto que me enseño, ha habido muchos momentos en que más que una madre ha sido mi amiga).

En otras circunstancias es este momento estaría con el teléfono contándole mis penas para después dejar paso a los sueños o pequeñas alegrías. Ha habido momentos en este mes que me he desubicado al querer marcar su número y caer en la cuenta que nadie me responderá.

Le costó entender decisiones que había tomado, nunca quise entristecerla, usted sola acabo entendiéndolo y apoyándome.

¿Por qué tengo que felicitarla en un día de la madre si yo cada día me acuerdo más de usted mama?

Hay personas que ya no están en mi vida, pensaba que al irse ellas no lo podría aguantar, que me han fallado, de algunas de ellas ni lo podía imaginar,  todo queda en un segundo plano ahora que tú no estás.

Mama, la vida me ofrece nuevas sensaciones que me gustaría compartir con usted, sé o quiero creer, que desde donde ahora esta, las vive a mi lado y no deja de sonreír y soñar.

 Le confieso que estos días no lo he podido evitar, he estado triste, con pena, mi alma llorosa le echa de menos ¿A quién le cuento ahora las locuras que pasan por mi mente y que usted no me dejaba de regañar?

No puedo visitarla donde está, no quiero creerlo, inconscientemente me niego a despedirme dejándola atrás.

Sé que las palabras ya no sirven, que este dolor nunca se acaba de pasar, la vida me ha enseñado que cuando un paso se ha dado, ya no hay vuelta atrás.

Tenía tantas cosas que decirle, tantas cosas que pensaba que me iba a acordar y no es así. Lo único que importa es que ya no está, que con su partida me ha demostrado lo que importa de verdad.

 Se fue el Papa y dolió mucho pero no se puede comparar, no porque no lo quisiera, incluso para él usted era especial.


Las palabras sobran, solo le mando un beso, el beso que ya no le podre dar. 



Enmanuell L 5 de Mayo de 2016

viernes, 15 de abril de 2016

En el super, tu mirada es mi juego.


Estar cerca de él me provoca una intensa excitación, me sucede desde la primera mirada en el supermercado, las miradas se han ido acompañando de sonrisas, de encuentros provocados en pasillos abarrotados, dando lugar al roce de nuestras manos.

Hoy, como cada día lo he visto, algo nervioso, su sonrisa me resulta algo más traviesa, su mirada fijada en la mía guía mis pasos tras él.

Directo sin tabúes, su pregunta es clara:

-¿Qué me haces?- me pregunta acercándose a mi sin que lo espere- ¿Por qué no me dejas dormir, por qué no te vas de mi cabeza? –sus manos se precipitan sobre mi espalda con la intención de acercarme a él.

-Aparta, sabes perfectamente que no te he hecho nada- le contesto.

- Y tú…

-¿Yo qué?- Su mirada me seduce. 



-Aunque no lo reconozcas te gusta el riesgo, por mucho que lo niegues también sabes que te gusta la intensidad con la que mi mirada recorre tus labios, disfrutas cada momento. Tus ojos hablan por ti, se derriten y no mienten, tu piel se eriza con mi cercanía, el misterio de tu cuerpo como si fuera la primera vez que nos cruzamos. Y tú, tú sabes perfectamente lo que te hago sentir ¿O me vas a decir que no te vuelvo loca cada vez que te miro? – está muy cerca de mis labios, con un movimiento muy rápido, consigue rozarlos levemente esperando mi respuesta.

-Aparta- le repito, pero esta vez lo suplico- Por favor…

-De acuerdo – accede sin ganas-  pero quiero despedirme, ya sabes, un beso al menos.

Ardiente, no he podido resistirme acercándome a su boca, dándole el beso más apasionado que jamás he dado a nadie.

Este hombre de metro noventa, de pelo y ojos castaños, se está convirtiendo en mi perdición, yo, la chica rebelde que comienza a disfrutar su libertad.

Es por él, por quién pierdo la razón en mis  noches al pensar en volver a besarle. 

Ha despertado de nuevo en mi fantasías aletargadas en la penumbra de mi dormitorio, su mirada guía mis manos por mi cuerpo, en aquel momento me habría arrancado toda la ropa y me hubiera lanzado sobre el para abrazarlo, besarlo y gozarlo.




Con movimientos sinuosos, debajo de la sábana mis dedos juegan con los rizos de mi vello, poco a poco, he abierto paso hasta mi sexo, mis dedos lubricados suben y bajan desapareciendo entre espontáneas convulsiones y gemidos. 

Complaciente, mi cuerpo como un volcán en erupción, emana el placer que me produce su recuerdo. 

Mañana de nuevo, volveré al supermercado.

                                                                                   Enmanuell L 15 de Abril de 2016

miércoles, 6 de abril de 2016

Sin ti Mamá


Desde el día cinco de Abril la palabra ´´vacía´´ tiene un nuevo significado para mí. 

Es como me siento, mis pilares se han quedado vacíos, nos hemos quedado huérfanos de las principales  sendas que aprender. 

Hace poco más de un año falleció mi padre dejando a siete personas un poco perdidas, ayer falleció mi madre, es casi más doloroso, un dolor que llega sin avisar cuando ese persona se despide sin ver el amanecer.

Cuando dormida se queda, como si nada de lo ocurrido fuera con ella. 

El llanto, la desolación, la impotencia al llamarla sin recibir la respuesta esperada, el tremendo vacío que se crea en tu alma. Sí, es un vacío  en el que no dejas de pensar ¿quizás pude haber hecho más? 

¿Debería haber tomado decisiones sin contar con ella? En este momento ya todo  da igual.

Hoy no me he despedido de ella, me han faltado muchas cosas que decirle, que preguntarle, que vivir a su lado.

Día a día continuare teniéndola en mi mente, pidiéndole ayuda, consejo incluso apoyo.

Porque como mi madre no había ninguna, una mujer luchadora, con sus ideas claras, donde primero fueron sus hijos y sus nietos, donde siempre te recibía con una sonrisa, la que aprendió a utilizar el móvil para preguntarte como te va el día o para cantarte una melodía.

No tengo palabras para describir lo que siento, ya que en este momento mi alma se encuentra vacía.

Solo darte las gracias Mamá, me has legado tu optimismo, tu alegría, tu sonrisa y la fuerza para empezar un nuevo día.

Mamá dejas un vacío muy grande en nuestras vidas, el dolor de no tenerte y el pensamiento de lo injusta que es esta vida.


Te queremos. 




jueves, 10 de marzo de 2016

Resulta tan difícil ser yo

Resulta tan difícil dar un paso que no has querido en mucho tiempo realizar, dejar la vida que esperabas llevar, escuchar comentarios dolorosos que te dicen en tu cara sin dudar.
Las miradas que te increpan buscando un comentario que sabes que no merece la pena dar, mantener la sonrisa aun sabiendo que lo que quieren es verte flaquear.
Obligaciones desmedidas que tu conciencia te obliga a retomar, sin medir las consecuencias que un día te puedan reclamar.
Sé que la vida es dura, es más cuando lo que intentan es verte flaquear.
Yo continuo en primera fila, aunque en soledad, lo único que me apetezca es llorar.
Recurro a personas que no tienen por qué estar, sabiendo que una sola palabra suya, me ayudará a remontar. No es decisión mía, en su momento hubo ese filin  que me hizo saber que yo era una persona y no solo una mera quimera que se cruzó por azar.. Te pido disculpas, no debes ni tienes la obligación de siempre contestar, te adoro lo sabes, no tengo que decir nada más.
Existen personas que te sonrojan con hola y una sonrisa,  de repente vuelves a despertar. Si, continúo siendo atractiva y lo veo reflejado en los demás en los pequeños detalles del día a día.
También existen personas como las buenas amigas, esas que llegado el momento, no sabes si son familia.
Hoy me siento herida, será el momento, las circunstancias o simplemente que no que estoy de ánimo para luchar como cada día.
Romper una piedra es fácil, lo difícil es mantenerse erguida.
Siempre he sido una persona optimista, atenta, cordial y con una sonrisa.
No es ese momento en mi vida, me siento golpeada, sin compasión aunque me vean herida.
 Tengo que luchar, lo demandan los pilares de mi vida, continuaré aquí, constante, paciente, sonriente, pero también dolorida.
Mañana amanecerá otro día, el sol entrara por mi ventana, renovando de nuevo  mi vida.
 Os agradezco vuestra ayuda cada día, me mantenéis con  ilusión y alegría, vuestros comentarios despiertan en mí una sonrisa.

A los que quiero de forma especial, os pido perdón, por pedir vuestra ayuda cuando he tenido un mal día.

Resulta tan difícil ser yo, sentir los golpes que me da la vida, que me siento arropada en tus palabras cada  día.  




Enmanuell L 10 de Marzo de 2016

martes, 23 de febrero de 2016

Juegos deseados (segunda parte)


-¿Quieres que pase la noche contigo?

-Tú decides

-Te lo estoy diciendo…

-No, ha sonado más a una pregunta.

-Quiero quedarme- el silencio se hace patente.

- Vete, es lo que deseas.

-No te comportes como una niña mimada.

-¿Una niña?

-Perdóname.

- Vete ya- le grito ofuscada por su comentario.

Escucho sus pasos indicándome su trayectoria hacia la puerta, dejándome sola con mis pensamientos, se abre la puerta, da un paso más y la  puerta se cierra. Se ha ido, un escalofrió recorre mi cuerpo, no sé si volverá o no lo hará de nuevo.

Me dirijo hacia la ventana y miro a través de la cortina ansiosa esperando su salida, mi respiración se acelera, un minuto, dos minutos, tres….mi esperanza cae en picado, se ha ido. Cierro mis ojos intentando contener mis lágrimas.

La suave caricia de una mano recorre mi cintura, me estremezco, mi cuello es recorrido con delicadeza deslizándolo sobre mí hombro, me dejo llevar hasta sentir el calor de su pecho contra mi cuerpo, su boca mordisquea impaciente mi cuello, sin poder evitarlo, siento mi cuerpo en llamas.




-No te has ido.

- Te deseo, te lo he dicho y quiero que lo compruebes.

Su voz me derrite, comienza a besarme apasionadamente, sus manos recorren mis hombros despojándome del mismo picardías que momentos antes lo despedía.

Mis miedos desaparecen con el tacto de su mano recorriendo mi cuerpo, suspiro de placer al sentirlo jugar con mi clítoris, sus movimientos precisos sobre mi vulva me hacen enloquecer, le gusta mi lencería y decide dejármela.

Mi pudor desaparece deslizando mi mano sobre su vaquero, lo disfruto como amante siendo suya, escondidos en la sombra, me desea al mismo nivel que lo deseo. Olvido mis pensamientos, mi coraje, y cualquier otra cosa, cuando comienza a poseerme a tirar mis barreras con un solo beso.

Me tiene a su merced, y es que nadie puede resistirse, o al menos yo no puedo, no quiero, quiero que me ame, aunque sea solo un momento, aunque sea solo ese instante, aunque sea solo en la cama, quiero que sea solo para mí, aunque solo sea en un sueño húmedo.

Le quito la chaqueta, la camisa, botón a botón volviendo a disfrutarlo y el cinturón, en este momento, la que juega soy yo. Él se deshace de los zapatos y me arroja en la cama, yo trepo provocándolo, abriéndome de piernas para él, tocando mis pechos, indicándole que él puede hacerlo también.




Me observa, y me encanta que lo haga, me siento plena, me encanta que mire como toco mi cuerpo, como me ofrezco y me abro lo más que puedo para que él introduzca su miembro dentro de mí, su lengua recorre sus los labios, intuyo que saboreándolo y le invito a probarlo, introduciendo mi dedo en la boca, él se contiene, pero sé que me desea, sé que quiere poseerme entera.

Sus dedos se encargan de lubricarme, se preocupa porque no me duela, no sabe el placer que eso me provoca, intenta una, dos, y en la tercera, me introduce el pene por completo, hasta adentro, estoy deseosa, y lo espero.

Caemos en la cama, abrazados, mientras me besa en los ojos, la nariz y la boca, le acaricio el cabello, ya con canas, muy escasas, pero evidentes, y no puedo creer que lo tenga aquí.

–Te deseo. –susurro, obteniendo silencio. Y ante tan evidente respuesta, mi corazón se quiebra en mil pedazos, lo disfrutaré hasta que me canse.

Me subo en él ofreciéndole cada uno de mis senos, mientras traviesamente él juguetea con mis orificios, me penetra con los dedos, el ano y la vagina, dedicándome deliciosos orgasmos.

Me toca los pechos, los amasa, los aprieta con rudeza, lame mis pezones, los excita, los retuerce despacito, provocándome un delicioso placer en las entrañas, y ahí está de nuevo gimiendo.

Yo se lo concedo todo, se lo entrego todo. La habitación huele a sexo, a saliva y sudor, y aún seguimos entregándonos al placer, hasta caer rendidos.

Tira de mi cabello obligándome a bajar y saborear su pene, sus testículos, es mío, todo mío, ese suculento manjar, cuando lo introduzco en mi boca, está salado, húmedo, sabe y huele a él, su semen me fascina, dispuesta a provocar su placer en mi boca, me esmero en hacerle el oral de su vida, introduciendo su pene lo más que puedo, hasta tocar mi campanilla, es delicioso tener la boca llena, y jugar con mi lengua, enroscarla alrededor, chuparle, besarle, masturbarle, escucharlo gemir, viendo lo que esta “niña” puede hacerle, no tardo mucho, cuando lo siento contraerse, ya viene, está a punto y de repente un chorro espeso me golpea en la lengua, sale con fuerza, es salado, calientito, es mi premio.



Él limpia los restos que quedan en la comisura de mis labios, con el dedo, los chupa, sonrió traviesamente, satisfecha con mi triunfo y nos abrazamos fuertemente, cayendo rendidos por el cansancio.

Su piel caliente, sus fuertes brazos, esos besos que me quitan el aliento, la fuerza de su sexo y como mi corazón siente ese vuelco cada vez que lo escucho gemir.

Muchas veces le he dado placer a mi cuerpo, pocas veces placer a mi alma, pero con él, el placer es completo, al cuerpo y al alma... Y es que cuando se complementan ambas cosas, todo se vuelve indescriptible, una caricia es vital, un beso la vida.

Al abrir los ojos lo miro junto a mí, tan fuerte, tan mío, que aunque no me lo diga, sé que me desea, aunque hoy se ira, dejándome sola, no sé por cuantos días, me ha hecho feliz, el resto de la semana.

Las sábanas tienen su aroma, mi cuerpo arde de pasión, dónde lo besaste...


Enmanuell L 23 de Febrero de 2016
















jueves, 18 de febrero de 2016

Juegos deseados

Hoy es un día de esos enrarecidos. Es invierno y luce el sol sin atisbo de nubes, sin embargo brillando en lo más alto, es de esas veces que no calienta. Si sales a la calle, notas en la cara una brisa heladora que cierra todos los poros y de forma instintiva te hace esconder el cuello entre los hombros y echarte aliento entre las manos.

Me gusta fijarme en las personas que me cruzo. Me pregunto cómo será su vida, ¿serán felices? ¿Tristes? ¿De dónde vendrán? ¿A dónde irán?

Cruzo por la gran vía casi sin observar el tráfico, contra mi tobillo izquierdo un panfleto cómplice del viento llama mi atención, me agacho a recogerlo y es una cuartilla ilustrada sobre un grupo de jazz. Justamente es para un espectáculo que se hace esa misma noche. 

Es un deseo que persigo durante mucho tiempo.
Pocas horas más tarde, me encuentro en las puertas del local donde es el espectáculo. Tomo asiento en uno de los reservados más apartado,  con luz discreta. Comienza el concierto, un camarero con una gran sonrisa, sirve la copa que voy a disfrutar (Whisky con hielo)….



 En ese momento se apagan todas las luces y solo se queda un foco encendido sobre el saxofón.

 Sorprendentemente una de las melodías parece dedicada a mí.

La blanca luz de la farola que ilumina la puerta de entrada, hace que mi mirada se fije en la persona que entra en el local. Mi corazón se sobresalta, la silueta que apenas distingo se dirige hacia mí. Una sonrisa acompaña su mirada, hacía mucho tiempo que no coincidíamos.

Con su habitual descaro, pide acompañarme y yo accedo.

Disfrutamos el concierto sin apenas intercambiar palabras, solo hablan nuestras miradas intencionadas.
Una vez acabado me invita a  cenar con él, en su casa. Una cena deliciosa, increíble. Tras finalizar, vamos al sofá los dos, a charlar un rato... pero no hablamos mucho. Hace tiempo que lo deseo.

Deseo sus labios y me acerco a ellos, despacio, tengo miedo del rechazo, pero no se produce. Los junto con los suyos y lentamente voy  abriendo mi boca para que nuestras lenguas se junten y se acaricien... lo deseo tanto... 

Sus manos se acercan a mis brazos y mis manos a su cuello, cada vez nos besamos con más pasión... De repente, me aparta y dejo de ver. Una venda cubre mis ojos al tiempo que  dos cuerdas de seda atan mis manos. No puedo moverme.




Lentamente, siento como desliza mi ropa sobre mí. Me desnuda, sin poder ver, sin poder moverme... Pasan  unos minutos y no pasaba nada. Creo que esta frente a mi mirándome y mi excitación  crece. Un instante cambia esa percepción. Una pluma toca mi vientre, suave acaricia mi piel produciéndome un escalofrío.

Sus labios tocan mi muslo... tocan mi abdomen, mi cuello, mi frente, mi mejilla derecha, mi mejilla izquierda, mi hombro derecho... La pluma sigue recorriendo mi figura. Sus labios tocan mis labios, solo un momento.

Sus labios besan  mis pechos, primero  uno y luego otro... siento la pluma   jugar con mi entrepierna... su lengua recorre mis pechos .. y lo deseo, deseo que bese mis pechos. No pasa mucho tiempo, sus labios caen sobre mi pezón y lo besa fuerte, chupándolo bruscamente, mientras estimula mi otro pezón con la pluma.
Mi cuerpo excitado, tiemble y se retuerce a su antojo.
pasan unos minutos, para. Todo quedó quieto y en silencio de nuevo.

Siento algo en mis labios y los abro, la calidez y suavidad de su pene roza mis labios intentando abrirse paso  en mi boca, cedo a su voluntad y la saboreo con timidez, su excitación crece con las caricias de mi lengua,  despacio y suavemente entra hasta la garganta y la  retira  de nuevo. Sus gemidos me invitan a continuar con el juego, acaricio el glande con mi lengua, siento por momentos como se endurece  en mi boca y el líquido pre seminal cae sobre mi lengua.


Dejándome la miel en los labios, juega con su lengua por mi cuerpo hasta llegar a mi clítoris, la excitación es máxima en ambos, su lengua da círculos sobre él... no puedo más... y me dejo llevar por una ola de placer inmenso.

En ese momento siento su pene, me penetra fuerte y rápido, penetrándome salvajemente.




 Me quita la venda de los ojos y lo puedo ver, desnudo, como su mirada busca mi placer, como se mueve para metérmela y sacármela rápidamente. Agarra con sus manos mi cabeza, teniendo la certeza que soy suya  mientras no deja de penetrarme... muy fuerte.

                                

                                        Enmanuell L 18 de Febrero de 2016