domingo, 4 de enero de 2015

.. Si el destino nos une



.. Si el destino nos une, esas habían sido unas de sus últimas palabras al despedirnos.

Aquella mañana era especial, frente al espejo me maquillaba y peinaba mi cabello ante la idea de volver a verlo.

Había escogido las mejores galas, ropa interior negra de encaje, perfume sobre mi piel, labios perfilados, un vestido negro detallando mi cuerpo quizás no tan perfecto. Zapatos negros cubrían mis pies fruncidos en las medias escogidas para ese día. Mis pensamientos eran sorprenderlo, demostrarle que esa cita era especial, tenía tanto que darle en cada beso y cada mirada.

Conduje durante una hora y media,  recorriendo lugares del pasado que sobrecogieron en su momento mi alma. Mi mirada casi perdida al conducir me hacia sonreír casi sin percibirlo.

El trafico aumenta siempre en el mismo punto, debía centrarme para que no ocurriera un desastre, un giro a la izquierda, otro a la derecha, decidí aparcar en un lugar diferente el rutinario, desde allí, mi escapada con él, no despertaría sospechas.

Cinco minutos mas tarde, su coche azul oscuro freno a un metro de mí, me sonrió y sin dudarlo presione el cierre centralizado de mi coche introduciéndome en el suyo. Su aroma me invadió despertando en mi cuerpo el antiguo ardor que siempre me provocaba, deseaba besarle y por como freno el coche a los diez minutos, él también lo deseaba, nos besamos con el ansia que lo hacen dos personas sabedoras del ardor que despiertan sus labios.

Él había cumplido su promesa, sin ropa interior, su pene luchaba por salir de su pantalón blanco. 

Siempre supo cómo encenderme solo con mirarme.

Recorrimos casi instintivamente el mismo camino planeado del pasado, miradas, sonrisas, mis manos sin control acariciando su cara, su cuello, observaba como mis manos bajaban por su pecho, su pecho, el mismo que deseaba besar, los suspiros que le arrebataba con mis caricias hacían que mis caricias fueran cada vez más traviesas y atrevidas, recorriendo su piel sobre el pantalón,  sus gemidos daban paso a una nueva parada en el camino, sus manos ansiosas recorriendo mis pechos, su boca extrayendo de mí el deseo que por él sentía.

Un halo de sensatez volvía a poner el coche en marcha, el final del camino estaba próximo y deseábamos llegar.






Espectadores inocentes frustraron el destino de nuestra pasión, lejos de apagar el deseo, recorrimos unos metros más, dejando el vehículo camuflado entre arboles del entorno. Era el momento, nuestro momento. Liberamos el deseo contenido, sin dejar tiempo a nuestras manos desnudar nuestros cuerpos, necesitaba sentirlo dentro de mi ser, sentir como su pene apuñalaba una y otra vez mi humedad, mis ansias, dejar que mi flujo lo atrajera hasta dejarnos sin aliento, dejando mi cuerpo sobre su pecho, besando sus labios extasiada agradeciéndole el placer recibido y siéndome sabedora que sería el primero  de los orgasmos que me dedicaría hasta el momento de la despedida.

No solo su cuerpo ni el placer recibido me atraían de él, sus palabras, la seguridad con la afirmaba su autoridad, el mirarlo absorbiendo cada una de esas palabras tan sencillas y que tanto decían me dejaban atónita, el placer de callarlo con un beso  y dejarse llevar por mis caricias,  por el juego de mi lengua saciándome del jugo de su deseo, hacían que despertara la mujer insaciable que deseaba entregarle cada poro de mi piel.

La incertidumbre de ser observados, el callar de mis gemidos que deseaban ser escuchados, cada nueva postura, cada nuevo despertar de mi cuerpo que solo él había manipulado.

Sensaciones si, únicas e irrepetibles.

No solo fue sexo, no solo fueron las innumerables veces que me hizo ceder ante su brutal desafío llevándome  una y otra vez al tan deseado y  más placentero cielo.

Fue su forma de despertar de nuevo la mujer adormilada, cansada, olvidada, insaciable, incluso indomable, que escondía dentro de mí.

Dos horas quemaron a fuego vivo cada uno de sus minutos.
La despedida estaba cercana, el momento que nunca hubiera  escogido, un momento ya programado, el sonido del motor marcando los movimientos de mis manos al volver a recomponer mi vestido, repasando las huellas de mi cuerpo que él había dejado, sonreía sabiendo que eran mías, parte de mi historia, parte de mi vida.


-Si el destino nos une,  espero que volvamos a vernos —.


Enmanuell L 



11 comentarios:

  1. Wow, intenso, impactante tu forma de describir el momento. Te felicito.

    Mil besitos, preciosa.

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    1. Gracias por leerme Auroratris, sobre todo gracias por dejar que mis palabras te llegen. Un beso guapa 😊

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  2. Me encantan tus relatos,siempre, acabo de leerlo y es como si estuviera metido en la realidad de un intrigante y excitante encuentro.

    Genial Enma un besazo.

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    1. Jose, quien sabe mi fantasia y mi realidad. Un beso espero que recibas todo lo que deseas. Gracias por leerme ☺

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  3. Muy buen relato Enma..
    Felices Reyes
    Mi beso , linda

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    1. Querido Angel, mi deseo esta novhe sera que te encuentres bien y en casa. Un beso

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  4. Se te da bien esto.
    Quién sabe... Los pasos que andamos en ocasiones no sabemos si nos llevan hacia adelante o hacia atrás... Y el destino, ahí nos espera.
    Un beso.

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  5. bello relato...!!! besos querida amiga...!!!!!

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  6. Me produce una vez más, agitación tus palabras, llenas de esa pasión libidinosa que tan bien sabes escribir.

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  7. Me produce una vez más, agitación tus palabras, llenas de esa pasión libidinosa que tan bien sabes escribir.

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  8. Magnifico.
    Has desplegado una sensualidad exquisita en este relato.
    Los protagonistas son pasión pura.
    Felicitaciones
    Beso.
    Richard

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