sábado, 4 de abril de 2020

El próximo año a la misma hora, Galán.


En estos días en los que pienso en todo, guardo un momento muy especial solo mio y tuyo.

Sueño, al cerrar mis ojos, todo lo que me enseñaste y hoy necesito.

Cada beso fortuito, canciones en francés que prolongaban el momento tan deseado.




Cada truco de magia solamente para hacerme reír, volver a ilusionarme, volver a tener esa confianza ciega.

Solo tu presencia despertaba en mi, la esencia de una mujer adormilada por las circunstancias. 

Cada  uno de los momentos difíciles que estabas cerca, sin importar la distancia.

La suave caricia de tus dedos, escondiéndonos de toda mirada indiscreta.




El inolvidable deseo de cometer pecados, solo a tu lado.

La química que despiertas en mi, con tan solo una palabra.

y, aún, sin entenderlo, eres la persona que  conoce cada uno de mis deseos ocultos, cada palabra

silenciosa, cada suspiro ahogado.

Quizás `por ese motivo me refugio en ti, en cada uno de mis momentos mas doloroso.

Quizás seas solo el recuerdo encadenado que no deseo dejar marchar.

Que sea a ti a la única persona que quiera mantener, en esa luz de esperanza.




Recordaré cada una de tus palabras "TÚ PUEDES" "TÚ VALES" "TÚ TE LO MERECES"

El tiempo siempre queda atrás, tú no.

Te balanceas en mi memoria, dándome el aliento necesario en cada momento.

Sé que una sonrisa  recorre tu boca cuando piensas en mí, incluso  habiendo sido el blanco de mis

neuras.

Te dí lo mejor de mí, en cada momento, en esencia pura, contigo no había limites se unían el fuego y

la ternura en cada mirada, en cada llamada a deshoras,  en cada gesto de pánico, e incluso, en cada

gemido de mi piel.





Gracias por  enseñarme de nuevo a valorarme como mujer, solo tú supiste entender las frías garras

que me presionaban, estuviste conmigo en cada momento cogiéndome de la mano y dándome el valor

para abrir de nuevo mis brazos y querer volar.

Quizás la vida me ha dado la oportunidad de recordarte cada uno  de mis logros y deseos que he conseguido cumplir.

Luchare por mis nuevos propósitos, y entre ellos, estas Tú.

                 
                 El próximo año a la misma hora, Galán.


                                                                                         Enmanuell L 4 de Abril de 2010



lunes, 22 de julio de 2019

Una mirada a mi espejo



Me he dado el tiempo, el espacio y la soledad suficiente para encontrarme a mí misma.

Me pregunto - ¿Qué buscas en la lejanía? No puedo leer incluso mi pensamiento, pero lo intuyo, casi sin querer dejarlo florecer.

No encuentro que busco, afino mis sentidos, quizás está más cerca de lo que imagino y no sé verlo.

Estoy pasando unos días idílicos y unas noches apasionantes.

Me parece precioso e intenso, pero leve, la luna llena suspendida sobre un mar que acoge cada uno de los rayos que la luna refleja.

De pronto me encuentro hecha añicos, ligada a cada uno de los momentos que me han llevado hasta aquí.





A veces incluso, me encuentro vacía, sentada en una terraza sin cometer ningún riesgo, encadenada a un tren que nunca llega.

Esta soledad, que ahora encuentro tan necesaria, se hace a veces insoportable, descubre ante mis ojos cada uno de mis miedos y debo afrontarlos yo sola,  en la terraza, la gente conversa fríamente, afinados a una vida que, en la mayoría de los casos, se intuye gris, monótona.

El acuerdo de  mi pensamiento, corazón y cuerpo, me parece maravilloso, yo sola, completamente desnuda, tumbada en la habitación de un hotel en el cual no esperaba encontrarme.

Mi expresión frente al espejo, contemplando cada una de las heridas que me ha producido la vida, queriendo resucitar la niña que nunca fui y que siempre escondí en cada una de mis acciones.

Creo que la primera condición para escribir, es que la realidad haya dejado de darse por sentada, solo entonces una, es capaz de verla y hacerla ver.

No creo que se pueda caer en un estado más necesario para una misma, la cabeza ardiendo, los ojos quemándome ante la realidad, los mensajes subliminales que atacan todo lo que tiene valor para mí.

Acorralada, sumida de lleno en  una vida pautada, he asistido a mi agonía sin que nadie me ofrezca una mano, tantas veces herida, trato de captar cada mínimo detalle que haga resurgir mi ilusión.

¿Soy egoísta antes los desplantes humanos?

Quizás, pero ya no me afecta tanto, he luchado por cada una de las personas que he querido tener a mi lado, me he quedado mucho tiempo sola, al principio me costó mucho trabajo, ahora, me encanta inclinarme sobre mi misma, no me irrito  cuando terceras personas critican mis pasos, me he dado cuenta que el llanto, el lamento, o la autocompasión no tienen que caminar a mi lado.




No quiero que en el transcurso del tiempo, la cólera se convierta en resignación. El éxito que pueda tener como persona, en parte, es por mi educación.

Me he habituado a mi vida, a mis sueños, que tantas veces he apagado, todos los tesoros de las mil y una noches con los que he soñado y que nunca he conseguido, están hay, nuevas sensaciones, quizás nuevos llantos, una nueva vida que lucha por sobresalir.

Es duro sentirse una extraña en un lugar nuevo, repleto de extraños.

Contemplo ante mí, un mundo que se despliega con todas sus rarezas.

Decir adiós a la persona que he sido tantos años…..

 No importa lo que estoy escribiendo, tan solo me gusta hacerlo, es parte de mí, es como desear un beso, pensar una caricia, sentir un acercamiento.

Aunque el galán nunca llegue en ningún momento, no quiero pasar por esta vida, obsoleta de sentimientos, vacía, solo con un simple gesto de simpatía.

Mi vejez me acecha en el fondo de mi espejo. Me asombra que se acerque, tan segura, sin un solo gesto, silenciosa descubriendo ante mí, un futuro bien cierto.

Me he dado cuenta que me olvide de mí, de enamorarme todos los días, de verme sexy, de sonreír…..

Lo que a veces me da miedo es la idea que debido a la espera, todo se desvanezca, que mis sueños, sean solo un recuerdo borroso….




                                                    Enmanuell L 23 de Junlio de 2019


viernes, 5 de julio de 2019

Y de nuevo....jugar


Son las seis de la mañana, continuo sin conciliar el sueño, debería estar agotada, el nerviosismo que me crea la cita con él, me ha hecho parecer desorientada.

Suena la alarma, cinco minutos más, el despertador queda en un segundo plano cuando su imagen de nuevo recorre mi mente.

Cierro mis ojos, mi inconsciente no es mi aliado, recuerdo cada una de las palabras, que un desconocido, me ha dedicado en una hora telefónica.

Reconozco que su voz me ha resultado inquietante, cierro mis ojos dejándome seducir por esa sensación. 
Prendo un cigarrillo aún, sin estar segura de acudir a la cita, existen muchos detalles que me desconciertan de él.




Queriendo despejar mi mente y rebajar mis nervios, me dirijo al ascensor que abre sus puertas directamente ante mi vehículo, siempre me ha relajado conducir y automáticamente, la música me acompaña.

Entro a casa, me dejo envolver por el aroma a café que me preparo, conecto el altavoz pocas melodías dejan mi mente en blanco y Phil Collins  con  "all of my life" , sabe cómo atraerme.

  Dejo caer el agua por mi cuerpo, disfruto envolviéndome en mi gel de frutos rojos, ¿sabrá descifrar el aroma que desprendo?

Son tantas dudas las que me provoca, que incluso, no soy capaz de decidirme en mi vestuario.

Sonrió, me gusta esta sensación, hace años que no recorre mi ser, me siento una niña indecisa con ganas de jugar con lo desconocido, algo en él me atrae y no sé bien que es.

Cierro mis ojos y me dejo llevar por la melodía, me siento especial, mi piel se estremece, al tacto de la espuma que se desliza entre de mis dedos, en este momento me vuelvo a sentir libre para decidir y eso me encanta.

Una hora antes de la cita, las dudas vuelven a provocar un paso atrás ¿pero por qué me pone tan nerviosa? Es un hombre normal, quizás sea diferente en su forma de actuar, quizás me llame la atención , no va a saco y eso sí que no es normal.

 Suspiro, recorro los últimos escalones de un famoso parking de la ciudad,  siento como mi corazón se acelera,  con una simple mirada decido donde esperar mí cita a ciegas.


 Su nombre en la pantalla de mi celular, hace que mis ojos recorran la gran plaza buscándolo.

Su sonrisa lo delata, con paso firme, se acerca a mí, su mano acaricia mi hombro dando paso a un sutil acercamiento de sus labios en mi mejilla, su perfume me seduce, en ese momento, el tiempo se detiene,  me envuelve, me deleito observando sus labios, sus ojos, que tan sutilmente me recorren deteniéndose en el temblor de mis manos,  que no puedo disimular.

Sus labios, en cada sorbo, despiertan mi imaginación, me apetece besarlos……






                                           Enmanuelle L  5 de Julio de 2019






martes, 25 de junio de 2019

Carta a un desconocido


Debo reconocer que escribo por instinto, que la vida me ha cambiado, mi objetivo no es el mismo.

Me cuesta escribirte, porque te imagino diferente, distinto, soy fiel, mis palabras las dicta mi musa, para mi tan real, tan lógica, tan loca e incoherente.

Mi primer pensamiento hacia ti….. tus labios, carnosos, provocadores, lascivos, incluso indecentes.

Tus manos, grandes, suaves, seguras, provocan mi mente.

Tú talante, formal, respetuoso, un punto morboso y si lo piensas fríamente, la tristeza lucha vagamente.

Es un momento que tienes ganado, sin pretensiones, paciente, desafiando mi mente.

Muchas dudas te he desvelado, mis miedos quizás los he ocultado, tenerlo es prudente.

Te conozco bien, la vida me ha enseñado, un tierno seductor, palabras dulces y atrayentes, en tono acaramelado seduciéndote lentamente.

Te apetece jugar, eres inteligente, un juego que ya has ganado, un trofeo  fuertemente deseado.

¿Seguro que deseas salir de tú  mundo acomodado, cronometrado, perfecto, sin lugar para lo inesperado?

Jugar siempre me ha gustado, he aprendido, he disfrutado, sorprendiéndome al comprobar, que mis limites aun no los he encontrado.

Me siento extraña escribiendo este “relato”, no describo una escena, un momento, un beso deseado.

Despojo mi alma un desconocido, que pareciera, conozco hace años.

Quizás he comprobado que cada momento vivido ha sido deseado, sin importar el futuro, ni tan siquiera el pasado.

Me gusta ser quien soy, me lo he ganado, hacerme sentir una niña de nuevo, ha sido tú mejor regalo.



                    
                                                 Enmanuelle L 26 de Junio de 2019




domingo, 21 de abril de 2019

Y aún así....



Ya sola en mi habitación, recreo en mi  memoria, todas las caricias que no te he dado, las palabras que me me he callado, las miradas  con las que te he hablado, todas y cada uno de los roces que hemos provocado, mi respiración, entrecortada cuando pasas a mi lado....

Las veces que me has ayudado, sun saberlo, siempre es un pensamiento, que me he reservado.

Me invade el sueño y aún así estas a mi lado, son deseos que nunca se han realizado, recorren mi mente imágenes, el perfil de tus labios, cuantas veces los hubiera besado....

Y Aún así no estas a mi lado, eres la persona que siempre esperé, sabiendo que nunca estarás a mi lado.


martes, 30 de octubre de 2018

Una noche inolvidable (segunda parte)


Subieron uno a uno  los escalones que los separaban del tan famoso local, la tenue luz acompañaba la sensual música en directo que amenizaba la noche.

La luna se reflejaba en la  mar, siendo sus suaves olas, las que hacían de aquel local un lugar mágico.

Las miradas entre los dos daban a entender lo especial de la noche, pidieron una copa al tiempo que recorrían con la mirada el local buscando donde disfrutarla.

Brindaron dejando que sus dedos se rozaran,  era el principio del final de la noche.

Llegaron a unas horas en las que ella prefería un  poco de intimidad, era un sitio idóneo para apartarse.  Se dirigieron a un lugar en la penumbra del local pensando solo en lo maravilloso que sería ver la luna tan esplendida que había esa noche.

En la terraza, apoyada en baranda, contemplando las vistas del mar. El chico que la acompañaba toda la noche le ofreció un cigarrillo y comenzaron a hablar.



Hablaron de lo que más les gustaba, de sexo, de aventuras y desventuras, se lo estaban pasando genial entre confesiones y risas, hablando de todo pero sin entrar en temas personales.
Se les paso el tiempo volando atrapados en aquella conversación, les dieron las 4 de la mañana, una pregunta paso por su mente..
-¿Qué tal  besas?
Él quedo por un momento sin contestación.
Sus miradas quedaron atrapadas entre las comisuras de sus labios, cada una de las palabras  no dichas anticipaban lo que ambos deseaban, sus labios, húmedos, desenfrenados, se deseaban, la distancia entre ambos disminuyo.
Lo uno llevo a lo otro, mordiscos leves dejaban paso a la pasión contenida durante toda la noche.
Sus ganas de poseerse aumentaban, conocer cada una de las caricias que se anticipaban a sus besos.
La luna llena iluminando el momento, la vista era inmejorable, era lo más frenético, morboso y delicioso que les había pasado nunca. No querían que aquello se quedase en un solo calentón de besos y no iban a reprimirse.
Decidieron concederse el privilegio de su intimidad aislándose en una pequeña terraza ya casi desierta.
La formalidad el chico quedo a un lado, dejándose llevar por sus impulsos, abrazo el cuerpo de ella casi tembloroso, colocándose en su espalda sin dejar de besarla en ningún momento, su pelvis presionaba su cuerpo contra la barandilla.
Su cuello se arqueo dándole el permiso que èl tanto deseaba, notaba como su respiración se agitaba con cada una de sus caricias.


En ese momento, ya no podían retrasar lo que ambos deseaban y decidieron recorrer el camino que los separaba del hotel.
Las olas golpeaban las rocas próximas a su paso con la misma intensidad que sus labios dejaban paso a caricias insinuantes de sus manos sobre sus pechos.
Tenían ganas de continuar, miraron al interior del recibidor al llegar al hotel, casi desierto, recorrieron el escaso espacio que los separaban del ascensor.
La ropa había desaparecido casi por arte de magia en el ascensor, estaban casi desnudos excepto por la ropa interior que ambos llevaban puesta. Eso los excitaba aún más.

 Les encantaba sentir como sus manos se descubrían.
 Estaban locos por continuar en esa aventura y dejarse llevar por la pasión.
Inmediatamente salieron  dirección a la habitación, Justamente cuando el ascensor estaba con las puertas casi cerradas, se percataron por el hueco como entraba  personal  de la limpieza de las instalaciones.
Habían salido a toda prisa y se habían escapado por los pelos.
 Eran las 6 de la mañana y aún era de noche.
 Necesitaban una ducha y subieron a la habitación,  se hallaba en la última planta del edificio. Ella no tenía ganas de terminar aquello y él tampoco.
Llegaron a la habitación, muy apropiada para la ocasión, al ver el número sobre la puerta se  miraron y se echaron a reír entre dientes.
 Ella lo miró y  dijo - ¿no pensarás que voy a ducharme sola?







miércoles, 24 de octubre de 2018

Siento el frio ...



Siento el frió de la noche acariciando mi espalda.

La soledad recorre mi pensamiento, dejando preguntas macabras.

¿Donde quedan las promesas que se hicieron en noches inciertas y sin palabras?

¿Donde el calor que afirmaba que nunca sería traicionada?

¿Donde tu mano aterciopelada?

No deseo promesas infundadas, amores que nunca llegaron a nada.

No quiero amistades forzadas, momentáneas a la vez que olvidadas.

No pretendo dejar huella, donde nunca fueron valoradas.

No me ilusionó con un futuro incierto, que deja cicatrices sin darte opción a nada.

Solo pretendo vivir mi vida, feliz, ilusionada, quizás enamorada.

Dejar el pasado atrás, sin tenerlo presente y aún así, sin olvidar lo aprendido sin reprocharle nada.


El calor de la esperanza lucha  por mantenerme en calma, dormirme besando la espera de la madrugada.

Porque solo ella, me recuerda que hay un mañana.

Que tengo la oportunidad de volver a sonreír, sin acordarme de todo lo que me daña.

....y quizás tú, me sonrías entre sueños, me abrazes, me acaricies haciéndome sentir que soy tu niña mimada...

...y solo por eso, el frío que acaricia mi espalda, ya no es frío,, es tu mano aterciopelada.

                                     
                               Enmanuell L 25 de Octubre de 2018