viernes, 5 de julio de 2019

Y de nuevo....jugar


Son las seis de la mañana, continuo sin conciliar el sueño, debería estar agotada, el nerviosismo que me crea la cita con él, me ha hecho parecer desorientada.

Suena la alarma, cinco minutos más, el despertador queda en un segundo plano cuando su imagen de nuevo recorre mi mente.

Cierro mis ojos, mi inconsciente no es mi aliado, recuerdo cada una de las palabras, que un desconocido, me ha dedicado en una hora telefónica.

Reconozco que su voz me ha resultado inquietante, cierro mis ojos dejándome seducir por esa sensación. 
Prendo un cigarrillo aún, sin estar segura de acudir a la cita, existen muchos detalles que me desconciertan de él.




Queriendo despejar mi mente y rebajar mis nervios, me dirijo al ascensor que abre sus puertas directamente ante mi vehículo, siempre me ha relajado conducir y automáticamente, la música me acompaña.

Entro a casa, me dejo envolver por el aroma a café que me preparo, conecto el altavoz pocas melodías dejan mi mente en blanco y Phil Collins  con  "all of my life" , sabe cómo atraerme.

  Dejo caer el agua por mi cuerpo, disfruto envolviéndome en mi gel de frutos rojos, ¿sabrá descifrar el aroma que desprendo?

Son tantas dudas las que me provoca, que incluso, no soy capaz de decidirme en mi vestuario.

Sonrió, me gusta esta sensación, hace años que no recorre mi ser, me siento una niña indecisa con ganas de jugar con lo desconocido, algo en él me atrae y no sé bien que es.

Cierro mis ojos y me dejo llevar por la melodía, me siento especial, mi piel se estremece, al tacto de la espuma que se desliza entre de mis dedos, en este momento me vuelvo a sentir libre para decidir y eso me encanta.

Una hora antes de la cita, las dudas vuelven a provocar un paso atrás ¿pero por qué me pone tan nerviosa? Es un hombre normal, quizás sea diferente en su forma de actuar, quizás me llame la atención , no va a saco y eso sí que no es normal.

 Suspiro, recorro los últimos escalones de un famoso parking de la ciudad,  siento como mi corazón se acelera,  con una simple mirada decido donde esperar mí cita a ciegas.


 Su nombre en la pantalla de mi celular, hace que mis ojos recorran la gran plaza buscándolo.

Su sonrisa lo delata, con paso firme, se acerca a mí, su mano acaricia mi hombro dando paso a un sutil acercamiento de sus labios en mi mejilla, su perfume me seduce, en ese momento, el tiempo se detiene,  me envuelve, me deleito observando sus labios, sus ojos, que tan sutilmente me recorren deteniéndose en el temblor de mis manos,  que no puedo disimular.

Sus labios, en cada sorbo, despiertan mi imaginación, me apetece besarlos……






                                           Enmanuelle L  5 de Julio de 2019






martes, 25 de junio de 2019

Carta a un desconocido


Debo reconocer que escribo por instinto, que la vida me ha cambiado, mi objetivo no es el mismo.

Me cuesta escribirte, porque te imagino diferente, distinto, soy fiel, mis palabras las dicta mi musa, para mi tan real, tan lógica, tan loca e incoherente.

Mi primer pensamiento hacia ti….. tus labios, carnosos, provocadores, lascivos, incluso indecentes.

Tus manos, grandes, suaves, seguras, provocan mi mente.

Tú talante, formal, respetuoso, un punto morboso y si lo piensas fríamente, la tristeza lucha vagamente.

Es un momento que tienes ganado, sin pretensiones, paciente, desafiando mi mente.

Muchas dudas te he desvelado, mis miedos quizás los he ocultado, tenerlo es prudente.

Te conozco bien, la vida me ha enseñado, un tierno seductor, palabras dulces y atrayentes, en tono acaramelado seduciéndote lentamente.

Te apetece jugar, eres inteligente, un juego que ya has ganado, un trofeo  fuertemente deseado.

¿Seguro que deseas salir de tú  mundo acomodado, cronometrado, perfecto, sin lugar para lo inesperado?

Jugar siempre me ha gustado, he aprendido, he disfrutado, sorprendiéndome al comprobar, que mis limites aun no los he encontrado.

Me siento extraña escribiendo este “relato”, no describo una escena, un momento, un beso deseado.

Despojo mi alma un desconocido, que pareciera, conozco hace años.

Quizás he comprobado que cada momento vivido ha sido deseado, sin importar el futuro, ni tan siquiera el pasado.

Me gusta ser quien soy, me lo he ganado, hacerme sentir una niña de nuevo, ha sido tú mejor regalo.



                    
                                                 Enmanuelle L 26 de Junio de 2019




domingo, 21 de abril de 2019

Y aún así....



Ya sola en mi habitación, recreo en mi  memoria, todas las caricias que no te he dado, las palabras que me me he callado, las miradas  con las que te he hablado, todas y cada uno de los roces que hemos provocado, mi respiración, entrecortada cuando pasas a mi lado....

Las veces que me has ayudado, sun saberlo, siempre es un pensamiento, que me he reservado.

Me invade el sueño y aún así estas a mi lado, son deseos que nunca se han realizado, recorren mi mente imágenes, el perfil de tus labios, cuantas veces los hubiera besado....

Y Aún así no estas a mi lado, eres la persona que siempre esperé, sabiendo que nunca estarás a mi lado.


martes, 30 de octubre de 2018

Una noche inolvidable (segunda parte)


Subieron uno a uno  los escalones que los separaban del tan famoso local, la tenue luz acompañaba la sensual música en directo que amenizaba la noche.

La luna se reflejaba en la  mar, siendo sus suaves olas, las que hacían de aquel local un lugar mágico.

Las miradas entre los dos daban a entender lo especial de la noche, pidieron una copa al tiempo que recorrían con la mirada el local buscando donde disfrutarla.

Brindaron dejando que sus dedos se rozaran,  era el principio del final de la noche.

Llegaron a unas horas en las que ella prefería un  poco de intimidad, era un sitio idóneo para apartarse.  Se dirigieron a un lugar en la penumbra del local pensando solo en lo maravilloso que sería ver la luna tan esplendida que había esa noche.

En la terraza, apoyada en baranda, contemplando las vistas del mar. El chico que la acompañaba toda la noche le ofreció un cigarrillo y comenzaron a hablar.



Hablaron de lo que más les gustaba, de sexo, de aventuras y desventuras, se lo estaban pasando genial entre confesiones y risas, hablando de todo pero sin entrar en temas personales.
Se les paso el tiempo volando atrapados en aquella conversación, les dieron las 4 de la mañana, una pregunta paso por su mente..
-¿Qué tal  besas?
Él quedo por un momento sin contestación.
Sus miradas quedaron atrapadas entre las comisuras de sus labios, cada una de las palabras  no dichas anticipaban lo que ambos deseaban, sus labios, húmedos, desenfrenados, se deseaban, la distancia entre ambos disminuyo.
Lo uno llevo a lo otro, mordiscos leves dejaban paso a la pasión contenida durante toda la noche.
Sus ganas de poseerse aumentaban, conocer cada una de las caricias que se anticipaban a sus besos.
La luna llena iluminando el momento, la vista era inmejorable, era lo más frenético, morboso y delicioso que les había pasado nunca. No querían que aquello se quedase en un solo calentón de besos y no iban a reprimirse.
Decidieron concederse el privilegio de su intimidad aislándose en una pequeña terraza ya casi desierta.
La formalidad el chico quedo a un lado, dejándose llevar por sus impulsos, abrazo el cuerpo de ella casi tembloroso, colocándose en su espalda sin dejar de besarla en ningún momento, su pelvis presionaba su cuerpo contra la barandilla.
Su cuello se arqueo dándole el permiso que èl tanto deseaba, notaba como su respiración se agitaba con cada una de sus caricias.


En ese momento, ya no podían retrasar lo que ambos deseaban y decidieron recorrer el camino que los separaba del hotel.
Las olas golpeaban las rocas próximas a su paso con la misma intensidad que sus labios dejaban paso a caricias insinuantes de sus manos sobre sus pechos.
Tenían ganas de continuar, miraron al interior del recibidor al llegar al hotel, casi desierto, recorrieron el escaso espacio que los separaban del ascensor.
La ropa había desaparecido casi por arte de magia en el ascensor, estaban casi desnudos excepto por la ropa interior que ambos llevaban puesta. Eso los excitaba aún más.

 Les encantaba sentir como sus manos se descubrían.
 Estaban locos por continuar en esa aventura y dejarse llevar por la pasión.
Inmediatamente salieron  dirección a la habitación, Justamente cuando el ascensor estaba con las puertas casi cerradas, se percataron por el hueco como entraba  personal  de la limpieza de las instalaciones.
Habían salido a toda prisa y se habían escapado por los pelos.
 Eran las 6 de la mañana y aún era de noche.
 Necesitaban una ducha y subieron a la habitación,  se hallaba en la última planta del edificio. Ella no tenía ganas de terminar aquello y él tampoco.
Llegaron a la habitación, muy apropiada para la ocasión, al ver el número sobre la puerta se  miraron y se echaron a reír entre dientes.
 Ella lo miró y  dijo - ¿no pensarás que voy a ducharme sola?







miércoles, 24 de octubre de 2018

Siento el frio ...



Siento el frió de la noche acariciando mi espalda.

La soledad recorre mi pensamiento, dejando preguntas macabras.

¿Donde quedan las promesas que se hicieron en noches inciertas y sin palabras?

¿Donde el calor que afirmaba que nunca sería traicionada?

¿Donde tu mano aterciopelada?

No deseo promesas infundadas, amores que nunca llegaron a nada.

No quiero amistades forzadas, momentáneas a la vez que olvidadas.

No pretendo dejar huella, donde nunca fueron valoradas.

No me ilusionó con un futuro incierto, que deja cicatrices sin darte opción a nada.

Solo pretendo vivir mi vida, feliz, ilusionada, quizás enamorada.

Dejar el pasado atrás, sin tenerlo presente y aún así, sin olvidar lo aprendido sin reprocharle nada.


El calor de la esperanza lucha  por mantenerme en calma, dormirme besando la espera de la madrugada.

Porque solo ella, me recuerda que hay un mañana.

Que tengo la oportunidad de volver a sonreír, sin acordarme de todo lo que me daña.

....y quizás tú, me sonrías entre sueños, me abrazes, me acaricies haciéndome sentir que soy tu niña mimada...

...y solo por eso, el frío que acaricia mi espalda, ya no es frío,, es tu mano aterciopelada.

                                     
                               Enmanuell L 25 de Octubre de 2018




miércoles, 17 de octubre de 2018

Una noche inolvidable (segunda parte)



Al abrir las puertas del ascensor, la inmensidad del recibidor daba paso al comedor, era impresionante, cada uno de los detalles que cubrían  los  rincones de la estancia llamaban su atención, sin prisas, disfrutando cada instante la música que acompañaban sus pasos hasta la entrada del buffet donde se encontraba  un atractivo camarero recibiéndolos  con una copa de champán.

Su acompañante la sorprendió con una rosa roja, brindaron por el momento,  haciéndola sentir una mujer afortunada ante las miradas celosas de cada una de las chicas que esperaban la entrada a la cena.

La amplia sonrisa de la camera los acompaño hacia la mesa que él estratégicamente había reservado.

Bajo una cristalera azul cielo, el agua recorría cada uno de los paneles que los cobijaban.

Ella deposito la frágil flor sobre la mesa, aunque nerviosa por ser el centro de atención de todas las miradas, acepto su invitación recorriendo el estupendo buffet con el que los agasajaban, como un caballero, pidió bebida para ambos, no había duda, sabia como ejecutar su papel, haciéndola sentir una mujer especial.




Observaron el menú celosamente, sin dilación él chico decidió por ambos, escogería una porción de cada una de las propuestas  sugeridas por el chef.

Se dedicaron a disfrutar de la cena y la buena conversación que mantenían, no sin darse cuenta de las indiscretas miradas que los acompañaban toda la velada.

El tiempo transcurrió sin apenas percibirlo, fueron los últimos en abandonar el comedor.

Tras la puerta del hotel, una melodía amenizaba el ambiente con bailes del ayer y las más modernas melodías del momento.

Sin dudarlo, se dirigieron al centro de la pista, dejándose llevar con cada una de sus notas, el sensual baile del chico, despertaba lascivas miradas femeninas que la hacían sonreír. A cada movimiento de él,  la cercanía entre ellas y su acompañante era cada vez menor.

El calor continuaba siendo sofocante, apetecía relajarse, decidieron subir a la habitación del hotel y tomar una copa contemplando el oleaje de la mar, casi en silencio disfrutaron el momento






El paseo marítimo se encontraba concurrido de centenares de personas que disfrutaban de la brisa marina,   a su paso una famosa franquicia ofrecía sus mejores helados llamando su atención, entre ellos no había dudas, estaban disfrutando la noche y decidieron darse un capricho.

La discrepancia de la variedad del surtido los entretuvo sin percatarse de las miradas curiosas a su alrededor, un simple comentario intencionado dejo perplejas a dos chicas haciendo más hincapié en la relación que mantenían.






Frente al él, un espejo reflejaba su perfil, un perfil varonil.  El paseo marítimo se convirtió exclusivamente en un lugar privado, donde solo los dos compartían momentos únicos.


Al final de la bahía el local de moda…..


                                                                             Enmanuell L 17 de Octubre de 2018

martes, 18 de septiembre de 2018

Una noche inolvidable




Un día tan estresante no podía tener otro final. El calor era sofocante, las montañas se cubrían de una espesa neblina provocada por vientos africanos.

La idea de quedar con aquel chico, rondaba su mente de forma persistente y los acontecimientos la invitaban a dar el paso.

Junto a su mesa,  una pareja llamo su atención, sus miradas cómplices compartiendo un helado, la hizo sonreír ¿y por qué no?

Tomo el último trago de su  cerveza y decidida, acabo cada una de las tareas pendientes. Treinta y ocho grados la recibieron al entrar en su automóvil, le esperaba un largo recorrido, ciento cincuenta kilómetros de música ensordecedora, le prohibían dar marcha atrás.

El hotel era inmenso, un rascacielos de cristaleras, al fondo de la avenida, el mar atrapó su mirada, el suave sonido de las olas la reconforto teniendo solo un deseo, dejarse acariciar por esa sensación.

Un susurro la sobresaltó  de forma inesperada, el chico con el que se había citado, realmente era un desconocido.

Sentía la necesidad de vivir experiencias nuevas y por primera vez en su vida había caído en la tentación de contratar un chico de compañía.

Era un poco menor que ella, su sonrisa era su mejor presentación, sus ojos azabache desprendían serenidad e incitaban a tener una tarde-noche diferente.

El filing entre ambos fue inmediato, comenzaron a conocerse de forma natural, en un chiringuito cercano, una cerveza bien fría en un día tan caluroso, dio paso a la cena.






Se dirigieron al hotel, ella, tan natural, con un vestido veraniego y sin más maquillaje que su sonrisa, admiraba las increíbles vistas desde el balcón de la habitación.

Él, tan perfeccionista y meticuloso se acicalaba, no sin antes amenizar el ambiente con una insinuante melodía.

Una vez preparados, recorrieron el largo pasillo que los conducían al ascensor,  la parada en cada planta, añadía un nuevo miembro al habitáculo, cada una de las personas que se integraban, dirigían su mirada hacia la inusual pareja, que ante la situación sonreían……


                           Enmanuell L 18 de Septiembre de 2018