La cena con mi vecino
Hoy se mezclan el recuerdo y la
imaginación, nos quedamos de ver en Sevilla, un sábado por la mañana,
llegamos al mismo tiempo, cuando te vi al abrir la puerta de tu piso ,
tu sonrisa al encontrarte con mi mirada, (esa imagen sigue fresca en mi
memoria).
Imaginaba cuales eran tus planes, pero la naturaleza
se había propuesto echarlos por la borda, cuando entre en mi piso te di
un besito de pajarito tras ella, como siempre que nos vemos, (siempre
me ha gustado ese gesto tierno y dulce), te dije que me apetecería
conocernos mejor en una cena, (te acuerdas), me miraste antes de entrar
en tu piso y con una sonrisa me prometiste que sería pronto,
charlaríamos, nos pondríamos al día de nuestras vidas.
Esa noche al
fin se produjo la cita, me invitaste a entrar con una sonrisa, cojes mi
mano y me miras directo a los ojos, te sonrió traviesa y al entrar
cierras la puerta.
Dejas que me adelante un poco, para poder deleitarte con mi trasero, (creías que no me había dado cuenta!!!!!!)
La
cena es una gozada, eres buen cocinero, eres hijo único y te has
deleitado aprendiendo cocina. Al terminar la cena tus ojos se centran en
mí, con una voz dulce pero segura me susurras que tu postre soy yo,
alejas tu silla de la mesa acercándote a mí para luego abrazarme y
dejarme sentir como tu miembro comienza a despertar, rodeas mi cintura y
tu aliento roza mi cuello, erizando mi bello, mis pezones y agitando mi
respiración. Intento levantarme, me detienes y me giras frente a ti
para darme un beso largo y profundo.
Caminamos despacio hasta tu
habitación, me haces reír con tus comentarios y locuras, disfrutando la
mutua compañía. Mientras avanzábamos, nuestra respiración se agita
(falta de condición o exceso de deseo) llegamos a un punto neutro en el
pasillo , me paras frente a ti, cogiéndome de los hombros, atrayéndome
hacia ti bajando poco a poco tus manos, apretando cada vez más fuerte mi
cuerpo, que entre tus brazos, se estremece cada vez más. Tus labios se
acercan insinuantes y provocadores, mi boca ansiosa te pide sin palabras
un beso, que tu me haces deliciosamente esperar, cuando por fin rozas
mis labios un escalofrió recorre toda mi espina dorsal y me entrego por
completo a esa cálida sensación que tu deseo provoca en mi interior.
(Cada vez que me besas siento esa sensación deliciosa, que nadie a
logrado provocar en mi), para ese momento algo muy intenso comienza a
fluir, (al igual que mis jugos se filtran por mi ropa interior ahhh!!!!)

Nos
sentamos en la cama, y tú juegas con mi cuello y mi pelo, me dejas sin
poder hablar, sólo me observabas y sonríes, coges mis manos, me atraes
hacia a ti, me besas el cuello, los hombros, provocando que todo mis ser
se excite. De pronto me dices: siéntate de espaldas a mí, quiero
abrazarte por la espalda, (recuerdo la delicia que ese abrazo me
produjo, me siento tan segura...) uno de tus brazos me rodea por los
hombros apretándome a tu pecho fuerte, el otro se desliza por un poco
más abajo, aprisionando mis brazos, inmovilizándome dejándome a tu
entera voluntad, mi pecho se agita con los suspiros que tu boca arranca,
cuando me recorres la nuca y el cuello (que deliiciiaaaa, solo
recordarlo!!!!!!!!!!) me dices que te encanta saborearme, que deseabas
tanto hacerme el amor, sentirte en mi interior ; todavía no sé cómo me
has convencido (bueno creo que sí sé, me atraes, te deseo, tu ternura,
no me has presionado, me haces sentir importante y segura)
Sabia
que desde el principio esa era tu intención, hacerme tuya!! Y la forma
en que me convenciste y no te has dado por vencido, me ha vuelto
loquita!!!!!!!
Comienzas a desvestirme, no dejas de besarme, ya mi
razón se ha esfumado, solo deseo sentirte dentro, no sé en que momento
nos hemos quedado desnudos frente a frente, parece que nos conocemos de
toda la vida, las caricias fluyen, la pasión embríaga el ambiente.
Después
de algo de juegos, decides que ya es el momento de dejarme sentir tu
miembro, con un solo movimiento lo llevaste hasta lo más profundo de mi
ser, comenzamos un frenético vaivén, el calor que se esparce desde mi
entrepierna a cada musculo, a cada poro, te mueves de tal forma , que no
tardo en alcanzar un orgasmo largo y muy intenso, me encanta como
muerdes mi cuello, en el momento justo, para prolongar mi placer, no se
cómo lo haces, pero me encanta!!!
Cambiamos de postura, me pones en
cuatro patas y mientras me embistes desde atrás, me das un dulce golpe,
no muy fuerte, solo o suficiente para hacerme saber que eres tú quien
manda, no me esperaba ese gesto, y lo más sorprendente es que me excito
muchisimo, comienzo a moverme como una loca, de mi garganta comienzan a
salir unos gruñidos que nunca habia imaginado que podría emitir. Otra
vez me llevas al cielo, la habitación comienza a dar vueltas, solo
contigo he alcanzo esos orgasmos tan intensos.
Caigo rendida,
dejando mi espalda hacia ti, necesito un respiro, hacia tanto tiempo que
mi cuerpo no disfrutaba con tal violencia, tú solo me has girado, y
colocas mis piernas en tus hombros y me penetraste con fuerza, de un
solo golpe me la clavas toda, el placer es indescriptible, mis fluidos
parecen un río, conforme te acercas al clímax, acelerabas el ritmo
provocándome el más intenso de los orgasmos, las contracciones son tan
fuertes que desencadenan tu orgasmo, que delicia, me encanta sentir como
te dejas salir tu deseo , y más que soy yo la que provoca ese placer.
Lástima,
el tiempo es corto, debemos irnos, nos bañamos, y nos vamos cada quien a
seguir con su rutina, pero aun siento leves contracciones mientras
recuerdo cada una de tus caricias, ya estoy pensando en la próxima vez
que me cruce con mi vecino.
Enmanuelle
Te recomiendo alguno de mis escritos:
Miedo,
Un día especial y
Recuerdos difuminados