jueves, 14 de noviembre de 2013

No te equivoques


No te equivoques.

Que desazón, a plomo he vuelto a caer. No te equivoques, no es por ti, no ha sido tu traición la que me a echo volver a besar el suelo.

No te equivoques, las lágrimas que derramo no son por ti, son por mí, por volver a confiar sabiendo de antemano que me volverían a lastimar.

Me tienta buscarte, hablarte, sonreírte incluso saludarte, es entonces cuando vuelvo a leer tus palabras, palabras que me hieren como puñales.

Mi cuerpo grita en forma de lágrimas, lo que mi boca calla con impotencia.

Mi garganta retiene suspiros apenados. Mi rabia arde en mi estómago batallando salir.

Con cada nueva decepción mi corazón afloja su ritmo, por un segundo el sentido de la vida parece terminar.

 No te equivoques, no me he rendido. Volveré a levantarme, volveré a ser quien era con una sola diferencia, ahora yo, yo sé quién eres.



Enmanuelle L 14 de Noviembre de 2013



martes, 12 de noviembre de 2013

Un juego peligroso ( tentando al poder)

Que persistente es Noelia, por esa misma persistencia he cedido a lo que ella quería.
A primera hora de la mañana se ha asegurado de que no me falte ni el más mínimo detalle.  No me deja oportunidad para negarme. Iremos de piscina sí o sí.
Tras encajar el bañador en su sitio,  suspiro mirando al espejo, mis pechos son cada vez más sobresalientes. salimos al pasillo, el vello se nos eriza, el helor de la noche nos recrimina no llevar ropa. Al entrar en la gran piscina climatizada, Noelia me mira y me sonríe, continúo sin estar muy convencida y mi cara lo refleja.
Nuestro profesor es un chico de unos treinta años, esbelto y muy simpático. Nos da las pautas a seguir una vez dentro de la piscina,  no me queda otra que portarme como una chica buena y obedecerle. Los dos primeros largos las dos no los tomamos con calma,  los siguientes, somos más competidoras.
 Una mano acaricia mi cuerpo, rozándolo con suavidad bajo el agua. Al llegar al extremo de la piscina apoyo mi espalda en ella, una figura me mira desde el extremo contrario. Al levantar mis gafas, mi estómago se hace un nudo. El hombre que me despojo de mi virginidad me mira con una media sonrisa en su cara. Noelia me nota extraña. Apresurada se acerca a mí, ella no sabe nada de lo ocurrido, mi única contestación es tranquilizarla antes de salir y dirigirme al baño. Debo cambiarme y llegar a casa.
En los baños me apresuro a quitar mi bañador, frente al espejo repaso el recorrido de su mano con mis dedos, mis ojos cerrados vislumbran el bañador negro, ajustado a su varonil cuerpo. Un escalofrió me recorre, por un momento he creído sentir su mirada sobre mí.
El agua caliente de la ducha me devuelve a mi estado normal. Al salir cubierta con la toalla mi respiración  se paraliza.
 Un mensaje en el espejo me cita ´´Tu mejor ducha será cuando sean mis manos las que te enjabonen ´´.
Continuo mojada y no hay forma de ponerme la ropa, calzado, ropa, toalla, todo amontonado en la mochila y salgo por la puerta casi sin darme cuenta de la presencia de Noelia. Me pide calma, necesita tiempo para cambiarse y acompañarme, insisto que no lo haga. En nuestra batalla un árbitro es el encargado de ´´ofrecerse´´ a llevarme. El otra vez, miro a mi amiga suplicándole con la mirada, ella también lo conoce y encantada se despide de nosotros quedando pendiente llamarme.
Nos dirigimos a su coche, en el trayecto coge mi mochila. Me sonríe al mismo tiempo que sus palabras intenta que el temblor de mi cuerpo desaparezca. Muy cortes abre la puerta del copiloto y me invita a entrar. Es el mismo el que abrocha mi cinturón, haciendo que su boca quede cerca de mi pecho, el suspiro que me produce le hace sonreír.
El coche se pone en marcha, por mi cabeza, mil formas de amarlo. Es tan mayor que su experiencia me atrae. La luz de las farolas atraen mi atención, no es el recorrido a casa pero no me percato, el conduce con seguridad y yo me dejo llevar. Una tras otra las luces pasan ante mi mirada, cierro los ojos al notar un roce en mi rodilla. Mi falda se va levantando con caricias tan suaves que casi no las percibo. Sus dedos suben mi falda, miro sus ojos, casi transparentes mirando la carretera, su seguridad me abruma, dejo que mi cuerpo caiga en el asiento del coche dejando paso a sus caricias. Mis ojos se cierran casi al mismo tiempo que mis piernas se abren, su sonrisa es patente, sus dedos saben jugar conmigo derritiéndome. Gemidos de mi boca atraen su atención acelerando el coche y su mano, hace que mi desesperación crezca. Sus dedos se dirigen a mi boca, deja que saboree mi jugo, sus dedos aceleran su juego.  Juega con el centro de mi deseo hasta conseguir  hacerme llegar al límite, sus dedos paran,  quiere ser el quien los ahogue y yo también.
Sus dedos recorren mi cuello, me acercan a él, besa mis labios con desesperación, guía mi cabeza a su entrepierna haciendo que muerda el tejido de su vaquero. El deseo puede a mi inexperta mano, acaricio su entrepierna, siento su temblor, me excita sentirlo. Desabrocho su cremallera, mis labios buscan su gran verga que ya conozco y ansió saborear.  
Cerca de la piscina un camino apartado refugia su pasión y la mía.  Bajo uno de los árboles que el bien conoce, apaga el motor de su coche, mi mirada se fija en sus ojos. Sonríe, sabe, quiere y puede jugar conmigo.
Su mano se mueve con agilidad, de pronto me veo sobre él, yo sin mi ropa interior y el dispuesto para entrar en mí. No dejo de mirarlo cuando lo hace, intento coger aire cuando me penetra, mi cuerpo se estremece mirando al cielo. Mis gemidos provocan los suyos acelerando sus movimientos más primarios.
Mis caderas obedecen mis instintos moviéndose en círculos buscando mi propio placer, sus manos sobre mis pechos, son mordidos sin piedad  por un hombre sediento de mí,.  Mi cuerpo sonríe a mi misma, soy una  mujer  apoderada de un hombre veinte años mayor que yo y cada  uno de mis movimientos provoca su deseo, mis caderas juegan con su virilidad dejando que su cuerpo  se entregue a mí, su boca mordiendo mis labios me lo hace notar, si ,,,,, desea.
Quince minutos después me deja cerca de casa, al abrirme la puerta una nota bajo mi falda me despide,,,,,, ´´te espero en la ducha,´´,,,, sus letras tendida en mi cama me hacen descansar con una sonrisa.








jueves, 7 de noviembre de 2013

Tu y solo tu


Nuestras palabras, siempre a través de una pantalla. Noches en las que me acompañaban en la oscuridad , solo con un atisbo de luz de mi ordenador.

Fantasías escritas entre los dos, deseos sabidos prohibidos, dos personas queriendo rayar el límite.

Tu deseo, tacones altos,  yo, solo con ropa interior, labios de color rojo pasión, deseosa de besar al hombre que me ha echo suspirar.

Me has conquistado , con citas virtuales eróticas, palabras que me han estremecido y dejado sin respiración.

Tú, si tú, que conseguiste que saboreara un croissant  sin llegar ni tan siquiera verlo.

Tú, que tienes el poder de mantenerme en vilo esperando tu vuelta.

Tú, que hiciste de mí una mujer completa.

Solo tú, entiendes mis miradas, mis deseos incluso desconocidos para mí, cada uno de mis suspiros.

Tú, que has dejado tu fuego en mí, quemando cada uno de mis temores.  Temores que me hacían revivir.

Tú, que tu sola imagen me excita sin llegar a controlar mis impulsos.

Es a ti a quien espero sin prisa, espero sin importar el tiempo, espero sabiendo que me deseas como yo te deseo, espero manteniendo en mi recuerdo cada uno de tus deseos.


Enmanuelle  07 de Noviembre de 2013




domingo, 3 de noviembre de 2013

Un juego peligroso ( batalla de poder)




Mi pierna comienza a subir por su cintura, la presión de su cuerpo es cada vez más notable, su virilidad pasea por mi sexo.
El deseo es mutuo, sus ojos mirando mis labios, sus manos subiendo por mi cuerpo, la respiración acelerada de ambos. Mis manos en su pecho intentando no sucumbir al deseo.
Es mi mano la que, sin intención, se dirige a su cintura, su presión contra mi es cada vez más notable, recorro con deleite su cintura hasta llegar a la  hebilla de su pantalón.
Sus ojos latentes y  encendidos. Son sus dedos los que descienden por mi tanga, mi virginidad se rinde a él, una sonrisa maliciosa en su rostro deja entrever que conoce mi secreto.
Quiero y deseo perder mi miedo. Muerdo su labio inferior al acercarse a mí. La tensión entre los dos es superior, palpable, me rindo, sí me rindo.
Mario aparece tras la puerta, la reacción que ha desatado en ambos es la esperada. Nos mira con ojos incrédulos, su amigo ha estado provocando mi deseo y él ha sido cómplice de su juego al llevarme al local.
Directamente acabo en mi casa tras prometer a Mario que no volvería a ocurrir. Me siento una niña indefensa ante sus acusaciones.
Sola, en mi cama, rememoro cada uno de  los momentos vividos, mi deseo, ya encendido, dirige mis dedos acariciándome. Mis pechos ansían ser presa de su boca, dejo que todo mi cuerpo fluya llegando al clímax más intenso vivido  hasta ese momento .Duermo durante toda la noche dejando mi cuerpo exhausto.
El Domingo empieza para mi muy temprano, las once de la mañana y mi madre tocando mi puerta. En casa una comida imprevista me despierta.
El agua caliente recorre mi cuerpo desnudo, frente a mí el espejo, una imagen me  estremece. Intento mantenerme centrada.  Descubro  mi deseado albañil, apoyado en el lavabo mirándome, su mutismo casi fantasmal al observarme casi me petrifica, soy yo quien lo tiene en mi terreno,  comienza el juego.
Un poco de gel da brillo a mis pechos, recorro mi cuerpo lentamente, son sus ojos los que guían mis movimientos, cierro los ojos disfrutando su mirada en mí.
El centro de mi deseo reclama mi atención, juego con el dejándome llevar por el deseo que me tiene atrapada. Un portazo rápido me devuelve a la realidad, los pasos de mi madre se acercan. Una toalla se encarga de cubrirme al mismo tiempo que respondo a mi madre que no me encuentro bien. No deseo sentarme en la misma mesa con el después de lo ocurrido. Ella no reacciona muy bien, como buena madre me prepara una infusión y tras darme un beso  me excusa ante los invitados.
Mi padre enciende la barbacoa, miro tras la cortina, tiemblo al pensar que me ve tras ellas cuando sonríe. Veo a mi madre al llegar hablando con mi padre, su mirada no es muy amigable al mirar a la segunda planta donde se encuentra mi dormitorio.
Sentada frente al espejo mi piel se eriza, ha sido el quien ha jugado conmigo. Acabo de secar mi pelo  y tenderme sobre la cama. Unos pasos suben la escalera, creo que es mi madre y me hago la dormida, no me ha dado tiempo a cubrirme y estoy desnuda sobre la cama. La puerta se cierra con demasiado cuidado, de reojo veo el calzado de mi albañil.
Desnuda boca abajo sobre la cama, mi cuerpo reacciona solo, una de mis piernas se desliza despacio por la sabana, dejando mi cuerpo ofrecido a él, mis pechos erectos provocan el fuego en sus ojos.
Sus pasos se acercan decididos, su mano en mi clítoris no tiene piedad, desata en mí la adolescente traviesa que encierro.  Mis manos arrebatan el botón de sus vaqueros, libero su gran verga, es la primera que acaricio, disfruto el momento al tiempo que el pellizca mis areolas casi con rabia contenida.
Acerca mi boca a su miembro, mi inexperiencia lo desespera. Cogiéndome del pelo me levanta de la cama, acerca su boca a la mía sin besarme, solo acallando cualquier intento de vocalizar una sola palabra. Mi cintura, rodeada  por su brazo, me presiona contra su cuerpo al tiempo que  me deja caer contra la pared. Su mano deja de pellizcar mis pechos. Levanta mi pierna dejando a su entera disposición mi virginidad. Me sonríe perverso, de un solo movimiento entra en mí, se detiene, una lágrima cae por mi cara.
Su pulgar la recoge llevándola a su boca, el deseo es superior a mí y ahora soy yo quien le pide más. Durante cinco minutos sus movimientos son acompasados, entra y sale en mi una y otra vez sin descanso. Siento mi cuerpo convulsionarse, su boca vuelve a estar pegada a la mía absorbiendo cada uno de mis gemidos hasta acabar desfallecida. Sin bajar de mi pedestal coge mi mano llevándola a su gran miembro. Muerde mi labio, pegado a mí, deja su cuerpo saciado.
Con cuidado se acerca a la cama aun conmigo sobre él, me deposita en ella diciéndome muy suave – lo pasaremos mejor la próxima vez, con un poco más de tiempo- cubre mi cuerpo con una ligera sabana quedándome dormida casi en un momento.

Enmanuelle L 04 de Noviembre de 2013














martes, 29 de octubre de 2013

No quiero pensar

No quiero pensar ahora, no quiero porque el pasado me aturde.
 Recibir mensajes de quien tanto quise, hace que mis ojos rompan en llanto.
Unos ojos que capturan momentos cada día, antes de que anochezca.
No quiero pensar en momentos nunca vividos, momentos que quedaron pendientes ,, y que no se el motivo, quedaron atrás. 
No quiero pensar porque me atreví o porque deje de hacerlo, en cada momento de mi vida hice lo que realmente mi corazón me dicto. 
No quiero pensar en quien me quiso, o simplemente jugo conmigo, sé que ese momento me sentí especial, sé que en el interior  de esas personas, quedo mi esencia y muchas veces me recordaran.
No quiero pensar en porque no me defendí cuando me atacaron, que sabiendo que me dañaban continuaban haciéndolo.
 No quiero pensar en personas que me hablaron con sinceridad, limitando mi vida.
No quiero pensar y no por no pensar pienso.


Enmanuelle L 29 de Octubre de 2013





jueves, 24 de octubre de 2013

Un juego peligroso (segunda parte). Su juego

Durante la semana, su mirada penetrante ha quedado marcada en mí, sus ojos recorriendo mi cuerpo, su respiración agitada. La reacción de su cuerpo que no pudo evitar.
Sobre mi cama sonrío, jugué con él y gané.
Es sábado, un merecido fin de semana para salir con los amigos,   Marta y yo hemos estado hasta  altas horas de la madrugada compartiendo las últimas experiencias, ella es  mayor que yo, dos años. Somos polos opuestos y eso hace que nos llevemos como hermanas. Mario es el chico que nos hace de ´´guardaespaldas´´, los tres hemos sido amigos desde pequeños.
Tras ducharnos, entre risas y juegos, discutimos sobre quien se pone el vestido rojo, es suyo y a mí me encanta, su corte, su caída, como se desliza por mi piel al probármelo, la suavidad con la cual acaria mis pechos con tan insinuador escote, ya que no podré utilizar ropa interior.   Marta cede, a ella el negro, le queda arrebatador. El maquillaje no nos favorece, damos un poco de brillo en los labios, hoy nos recogeremos el pelo, nos queda mejor.
Mario nos espera algo enfadado por la tardanza. Para recompensarlo, lo invitamos a cenar.
Nos dirigimos a una hamburguesería, Mario nos cuenta su última conquista y nosotras embelesadas, lo escuchamos, es todo  un experto en hacer que las chicas se sientan únicas a su lado.
Esta noche Mario quiere ir a un local alejado, nosotras vamos sin rechistar, confiamos en él.
Cuando llegamos al local, Mario, situado entre las dos, hace su aparición con una gran sonrisa.  Sus comentarios nos hacen gracia, una rubia y una morena están con él, a cual más provocativa.
El local es estrecho, oscuro, el volumen de la música es muy cálido, a un lado está la barra, donde Mario se dirige saludando al camarero.  
En paralelo a la barra, apartados más íntimos, en el centro una pequeña mesita rodeada por amplios sillones, mullidos.
Observo cada una de los apartados,  cuando mi mirada se detiene en uno de ellos, mi piel se eriza, mi respiración se agita, mi entrepierna se humedece al mismo tiempo que se contrae. Su mirada me penetra.  Es él y me mira desafiante.
Con la copa en la mano se acerca a nuestro grupo, saluda a Mario, a Marta y se dirige a mí dándome un beso en la mejilla, húmedo, sin prisas, dejando entrever sus intenciones. Mis piernas casi no pueden sostenerse sobre los increíbles tacones, no esperaba encontrarlo en el local y menos que se acercara tan provocador, a la vez que atractivo.
 Su juego es más directo que el mío, ahora estamos en su terreno y sabe jugar. Apoyada en la barra, siento su cuerpo tras de mí, su aliento roza mi cuello al preguntarme que copa prefiero. Por un momento, la chica mala que llevo dentro reacciona, acerco  mi cuerpo al suyo en un insinuante movimiento... me estremezco al sentir toda su virilidad contra  mis caderas, acerca su pecho al mío al  ritmo de la música,  un gemido ahogado de su boca al rozarme, me excita. Su mano derecha, oculta por la barra, ha descendido por mi espalda,  sus labios casi rozan mi cuello al ofrecerme la copa que he pedido. El gran escote del vestido deja que sus dedos jueguen en mi piel, no puedo evitar que mis ojos se cierren, su recorrido desciende por ella.
Mi corazón se acelera, ciento deseos casi incontrolables, mi cuerpo me traiciona dejando que su deseo  pasee por mí,  a su antojo.
El calor es intenso, me dirijo a Marta, salir a la calle es una necesidad en este momento. Ella no desea dejar  al chico con el que baila, mirándome con ojitos de pena, al final consiento y decido dejarla disfrutar. Ahora es el momento, Mario charla animadamente con mi ´´pretendiente´´, con paso acelerado me dirijo a la calle.
La madrugada  ha despejado la calle, apoyada en la pared, busco el aire fresco que apague  mi  fuego, hace frío, la copa  apenas aplaca el calor del que he huido. La  excitación que me provoca su cercanía hace que lo desee, el aroma que desprende, el tacto de su mano me ha humedecido.
La puerta se abre, mi respiración se paraliza. Con su  mirada fija en mí, camina seguro, me sonríe y yo a él, no quiero parecer la niña tonta, sin decir palabra su cuerpo aprisiona el mío contra la pared.   Su mano izquierda sobre mi hombro limita mis movimientos, su rodilla entre mis piernas  poco a poco ha ido separándolas. Sus dedos,  con  maestría, no tardan en jugar con mi vestido.
Mi pierna comienza a subir  por su …








Puedes leer la primera parte de este relato aquí: Un juego peligroso

Puedes leer la tercera parte aquí: Un juego peligroso (tercera parte). Batalla de poder

Enmanuell 24 de Octubre de 2013

martes, 22 de octubre de 2013

Mi ritual sabor a rosas



Anoche, después de un día bastante ajetreado, me apeteció mucho una ducha, mi ducha.
Tres velas  fue lo primero que prepare, puestas sobre un mueble blanco, cada una una olor diferente cada una una sensación diferente. Encendí las tres, apagando la luz para que fuera solo su destello el que iluminara mi baño.Me dirigí hacia el espejo, ambientando mi baño con música escogida para ese momento.
Me vi frente al espejo, mirándome, desnudándome poco a poco, mientras lo hacia mi baño se traslado de lugar, ya no estaba sola.......
Mi cuerpo frente al espejo ya desnudo hacia que deseara que unas manos lo acariciaran, mi piel estaba sensible a los recuerdos , acaricie mis pechos y mi cuello,los recuerdos eran demasiado recientes.
Me dirijo hasta la ducha, un poco fría el agua, un giro y ya estaba en su punto, caliente para recorrer mi piel. el vaho comenzó a llenar mi baño, las luz de las velas  y la música hacían que fuera especial.
El agua caía por mi pecho, por mi espalda mientras mi imaginación te traían a mi lado, una sonrisa mirando el champú con olor a rosas, en mi mano un poco de ilusión y deseo, la lleve hacia mi cabello  acariciándolo como nunca lo había echo, ese olor, ese mágico olor tan parecido a tu piel, tan suave como tu piel hizo que mis manos bajaran por mi cuello hasta mi pecho impregnando mi piel y mis sentidos. La música hacia que mi cuerpo se balanceara mientras mis manos jugaban por mi cuerpo, mis manos no eran mías eran tuyas y mi piel se erizaba.
Un poco de agua dejando caer la espuma por mi cuerpo, dejo paso al siguiente liquido que rozaría mi cuerpo, aceite de almendras dulces, sobre la piel mojada, mi cuerpo húmedo, resbaladizo hacia que mis manos no desearan dejar de masajearlo, la música hacia que mis gemidos se confundieran y solo fueran míos.Se convirtió  de forma necesaria en el sonido del deseo.

Otra vez frente al espejo, secaba cada centímetro de mi, sin prisas, primero mi cuello, mi pecho, mis caderas , mis piernas una a una, subida sobre el mueble del baño, llegando a mis pies acabando en mis dedos, no tenia frió, yo misma desprendía calor.
Un poco mas de magia en mis manos, esa magia que hace que te desee sabiendo que quieres compartir mi baño, tu body milk paso a ser el principal punto de mi atención, que suave que fragancia................... te necesitaba.
Mi perseverancia,,,,   que fuera tu aroma la que perdurara en mi, durante bastantes minutos deje mi cuerpo con tanta calor que era imposible aplacar con nada, frente al espejo te veía tras de mi.
Me mantuve desnuda algo mas de tiempo, peinando mi cabello  y secándomelo, imaginando como recorrería tu cuerpo, mis labios sedosos saboreando tu cuerpo, mi cara que tu acariciarías con mimo, mi cuerpo vibrando junto al tuyo , todo seria un juego deseado por los dos.

Anoche, tu, estuviste en mi baño y me encanto.