miércoles, 24 de octubre de 2018
Siento el frio ...
Siento el frió de la noche acariciando mi espalda.
La soledad recorre mi pensamiento, dejando preguntas macabras.
¿Donde quedan las promesas que se hicieron en noches inciertas y sin palabras?
¿Donde el calor que afirmaba que nunca sería traicionada?
¿Donde tu mano aterciopelada?
No deseo promesas infundadas, amores que nunca llegaron a nada.
No quiero amistades forzadas, momentáneas a la vez que olvidadas.
No pretendo dejar huella, donde nunca fueron valoradas.
No me ilusionó con un futuro incierto, que deja cicatrices sin darte opción a nada.
Solo pretendo vivir mi vida, feliz, ilusionada, quizás enamorada.
Dejar el pasado atrás, sin tenerlo presente y aún así, sin olvidar lo aprendido sin reprocharle nada.
El calor de la esperanza lucha por mantenerme en calma, dormirme besando la espera de la madrugada.
Porque solo ella, me recuerda que hay un mañana.
Que tengo la oportunidad de volver a sonreír, sin acordarme de todo lo que me daña.
....y quizás tú, me sonrías entre sueños, me abrazes, me acaricies haciéndome sentir que soy tu niña mimada...
...y solo por eso, el frío que acaricia mi espalda, ya no es frío,, es tu mano aterciopelada.
Enmanuell L 25 de Octubre de 2018
miércoles, 17 de octubre de 2018
Una noche inolvidable (segunda parte)
Al abrir las puertas del ascensor, la inmensidad del recibidor
daba paso al comedor, era impresionante, cada uno de los detalles que cubrían los rincones de la estancia llamaban su atención, sin
prisas, disfrutando cada instante la música que acompañaban sus pasos hasta la
entrada del buffet donde se encontraba un atractivo camarero recibiéndolos con una copa de champán.
Su acompañante la sorprendió con una rosa roja, brindaron
por el momento, haciéndola sentir una
mujer afortunada ante las miradas celosas de cada una de las chicas que
esperaban la entrada a la cena.
La amplia sonrisa de la camera los acompaño hacia la mesa
que él estratégicamente había reservado.
Bajo una cristalera azul cielo, el agua recorría cada uno de
los paneles que los cobijaban.
Ella deposito la frágil flor sobre la mesa, aunque nerviosa
por ser el centro de atención de todas las miradas, acepto su invitación recorriendo
el estupendo buffet con el que los agasajaban, como un caballero, pidió bebida
para ambos, no había duda, sabia como ejecutar su papel, haciéndola sentir una
mujer especial.
Observaron el menú celosamente, sin dilación él chico decidió
por ambos, escogería una porción de cada una de las propuestas sugeridas por el chef.
Se dedicaron a disfrutar de la cena y la buena conversación que
mantenían, no sin darse cuenta de las indiscretas miradas que los acompañaban
toda la velada.
El tiempo transcurrió sin apenas percibirlo, fueron los últimos
en abandonar el comedor.
Tras la puerta del hotel, una melodía amenizaba el ambiente
con bailes del ayer y las más modernas melodías del momento.
Sin dudarlo, se dirigieron al centro de la pista, dejándose llevar
con cada una de sus notas, el sensual baile del chico, despertaba lascivas miradas
femeninas que la hacían sonreír. A cada movimiento de él, la cercanía entre ellas y su acompañante era
cada vez menor.
El calor continuaba siendo sofocante, apetecía relajarse,
decidieron subir a la habitación del hotel y tomar una copa contemplando el
oleaje de la mar, casi en silencio disfrutaron el momento
El paseo marítimo se encontraba concurrido de centenares de
personas que disfrutaban de la brisa marina,
a su paso una famosa franquicia ofrecía
sus mejores helados llamando su atención, entre ellos no había dudas, estaban
disfrutando la noche y decidieron darse un capricho.
La discrepancia de la variedad del surtido los entretuvo sin
percatarse de las miradas curiosas a su alrededor, un simple comentario
intencionado dejo perplejas a dos chicas haciendo más hincapié en la relación
que mantenían.
Frente al él, un espejo reflejaba su perfil, un perfil varonil. El paseo marítimo se convirtió exclusivamente en un lugar privado, donde solo los dos compartían momentos únicos.
Al final de la bahía el local de moda…..
Enmanuell L 17 de Octubre de 2018
martes, 18 de septiembre de 2018
Una noche inolvidable
Un día tan estresante no podía tener otro final. El calor
era sofocante, las montañas se cubrían de una espesa neblina provocada por
vientos africanos.
La idea de quedar con aquel chico, rondaba su mente de forma
persistente y los acontecimientos la invitaban a dar el paso.
Junto a su mesa, una pareja llamo su atención, sus miradas cómplices
compartiendo un helado, la hizo sonreír ¿y por qué no?
Tomo el último trago de su
cerveza y decidida, acabo cada una de las tareas pendientes. Treinta y
ocho grados la recibieron al entrar en su automóvil, le esperaba un largo
recorrido, ciento cincuenta kilómetros de música ensordecedora, le prohibían
dar marcha atrás.
El hotel era inmenso, un rascacielos de cristaleras, al
fondo de la avenida, el mar atrapó su mirada, el suave sonido de las olas la
reconforto teniendo solo un deseo, dejarse acariciar por esa sensación.
Un susurro la sobresaltó de forma inesperada, el chico con
el que se había citado, realmente era un desconocido.
Sentía la necesidad de vivir experiencias nuevas y por
primera vez en su vida había caído en la tentación de contratar un chico de
compañía.
Era un poco menor que ella, su sonrisa era su mejor
presentación, sus ojos azabache desprendían serenidad e incitaban a tener una
tarde-noche diferente.
El filing entre ambos fue inmediato, comenzaron a conocerse
de forma natural, en un chiringuito cercano, una cerveza bien fría en un día
tan caluroso, dio paso a la cena.
Se dirigieron al hotel, ella, tan natural, con un vestido
veraniego y sin más maquillaje que su sonrisa, admiraba las increíbles vistas desde el balcón de la habitación.
Él, tan perfeccionista y meticuloso se acicalaba, no sin
antes amenizar el ambiente con una insinuante melodía.
Una vez preparados, recorrieron el largo pasillo que los conducían
al ascensor, la parada en cada planta, añadía
un nuevo miembro al habitáculo, cada una de las personas que se integraban, dirigían
su mirada hacia la inusual pareja, que ante la situación sonreían……
martes, 17 de julio de 2018
Me gusta....
En este momento de mi vida no espero nada, porque no tengo
nada en mi mente.
Me gustan mis dos hijos, que me reclaman para reírnos y perdernos entre
la gente.
Me gusta hablar con personas inteligentes, sin importar su
edad ni su forma de pensar, aunque sea diferente.
Me gusta tener amigas tan locas como yo, que me quieren y
defienden incondicionalmente.
Me gusta el nuevo miembro de mi familia, tan pequeño, tan noble y a veces tan impaciente.
Me gusta tener amores platónicos, incoherentes, imposibles,
lejanos, pero siempre presentes.
Disfrutar de la música, me transporta a mundos imaginarios y
despeja mi mente, de un paseo a media
tarde, reírte con la gente, de los
pequeños momentos desapercibidos, un café, una cerveza, una llamada , el nunca
dejar de sorprenderte.
..y si, soy feliz, es lo único que quiero mantener en mi
mente….
No te equivoques, no soy imprudente, asumo mis obligaciones,
tengo mis sueños, mis metas y lo más importante, tengo mi gente, todos tan especiales,
tan cercanos, tan diferentes. Nos une el corazón, la empatía y con un poco de
suerte….el saberte querido, sin importar lo que diga la gente.
La vida nos talla en cada paso que damos, aprendemos a darle
importancia a cada una de las personas que conocemos en el presente, no dejan
de ser parte de nuestra vida, para algunos seremos importantes, para otros
seremos permanentes.
Y al final eso es lo que queda, ser parte positiva en esta
vida, porque un día nos iremos y solo quedará de nosotros, las sonrisas que
dejemos, cuando pasemos por su mente.
No importa quién te conozca físicamente, importa quién te
regale un momento de su vida, algo tan efímero y tan valioso..que no aprecia la
mayoría de la gente.
…y ahora voy de paseo, a dejar que el sol y el aire acaricie mi mente, que se lleve mis
llantos y mis penas, que besen mis cicatrices, que me hagan olvidar si alguna
vez estuve triste.
He aprendido de esta
vida, que a pesar de todo lo que me ha
quitado, tengo tanto que agradecerle, por ti que me lees, por ti que me sientes... por todo lo que me has dado.
sábado, 30 de junio de 2018
Lo que me gusta de ti.
A veces me sorprendo sonriendo, creo sentir tú mirada aun
cuando no estas, recorres fragmentos de mi memoria, desapercibido, casi efímero,
siempre vigilante de cada mirada, de cada sonrisa, de palabras nunca dichas que
nunca se dirán.
Distantes, ante los ojos de los demás, vivimos vidas
paralelas, horas que no dejan de pasar, una sola palabra provoca esa sonrisa, llámalo
filin, conexión, destino o casualidad.
Has llegado en el justo momento en que debías de llegar,
cortes, maduro, correcto, sin más, una persona especial.
La noche me invita a soñar, quizás solo eres un espejismo o quizás
una realidad.
Tengo muy claro que lo quiero disfrutar, porque sin tú
saberlo, has entrado en mi vida sin avisar.
Lo que me gusta de ti es que siempre despiertas mi sonrisa,
aun sin estar.
jueves, 31 de mayo de 2018
El sueño de Joel
Ella, como cada tarde, acudía sin cita, a disfrutar de una cerveza bien fría en está época.
Cada día ocupaba el mismo lugar, desde su mundo aislado, disfrutaba de sus idas y venidas atendiendo la clientela.
Su presencia seria y pausada llamaba su atención.
Su mirada ausente hacía que su imaginación volara.
Imaginaba sus pensamientos aislados.
Sus sueños frustrados en un trabajo que no le completaba.
En cada una de sus comandas, interpretaba un papel diferente.
Un refugio que le permitía sobrevivir hasta el momento en el que su sueño se cumpliera.
Enmanuell L 1 de Junio de 2018
viernes, 4 de mayo de 2018
El salvador de mi día
La semana estaba siendo muy estresante, me había visto obligada
a realizar actos que llevaba mucho tiempo aplazando.
Me despedí
del sargento sin muchas ilusiones de que
algo se solucionará, de vuelta a casa decidí escuchar música en mi emisora
preferida, la melodía que sonaba hizo que sus palabras calaran en mí;
Levantarme de la cama y empezar,
No liarme, ni tirarme en el sofá,
Apuntarme en el recuerdo
No olvidarme de olvidar
No olvidarme que tengo que olvidar…..
Esas
palabras no dejaban de rondar mi cabeza. Legue a casa, solitaria y silenciosa,
me dirigí directa a la ducha, dejando que el agua caliente recorriera mi
cuerpo, como si con cada gota de agua, mis problemas desaparecieran por el
sumidero.
Realice el mismo
ritual, la esponja natural que me regalo un amigo hizo que volviera a mi mente
nuestro último encuentro, deje que el gel se fundiera con ella y por un momento,
conseguí dejar mi mente en blanco.
El tacto del
aceite sobre mi cuerpo era un suplicio, imaginaba sus manos recorriéndome,
erizando mi piel.
Volví a la
realidad, no era un día para soñar.
Un ligero
picardías rojo es la única prenda que cubre mi cuerpo, seco mi pelo frente al
espejo, el recuerdo de sus besos en mi cuello, comenzaron
a sumergirme de nuevo en la misma
persona.
Apago el
secador de pelo, me apetece un poco de silencio acompañada con una copa de
vino, me dirijo hacia el sofá, me derrumbo sobre él.
Mis dedos
recorren el borde de la copa sin dejar de pensar en aquel hombre que no deja de visitar mi mente.
-Hoy sería
un buen día para servirte una copa de vino-
sin dudarlo la invitación estaba lanzada.
-Me
encantaría una copa de vino- su respuesta hizo que sonriera, el juego acababa
de empezar.
-Con una
condición, nada de hablar, solo disfrutar-
sin dudarlo, acepto.
Una hora más
tarde las luces de su coche me avisaron de su llegada, descorcho la botella de un buen vino tinto.
El sonido
del licor de uva al caer en la copa, hace muy dulce la espera.
Espero su
llegada apoyada en el marco de la puerta de entrada, sus pasos son firmes y
decididos hasta llegar a mí.
Su mano
recorre mi cintura con seguridad, sus labios ahogan mi saludo, está decidido a
cumplir mi petición.
El largo
pasillo desaparece ante nuestra desesperación, la copa de vino quedo sobre la
mesa de la entrada.
El sofá es el encargado de frenar nuestros pasos, sus labios no se separan de los míos, sus manos recorren mi cuerpo con
ansiedad, mis manos siguen el juego sobre su piel, su cuello, disfrutan el
tacto de un hombre tan varonil.
Su mirada
desafiante controla mis actos, está dispuesto a cumplir su palabra y hacer que
me olvide de todo.
Sin
esperarlo, sus grandes manos giran mi cuerpo, frente a mi, el gran ventanal,
tras de mí, un hombre imperioso, dispuesto a satisfacer el deseo de ambos……
Siento su
mano rozar mi cuello.
-¿Estás preparada
para disfrutar?
Cada una de
sus palabras recorre mi cuerpo, que se ofrece a él con suma devoción.
El tacto de
su pecho en mi espalda, su respiración agitada cerca de mi cuello, sus dedos
rozando mis labios, me deleito impregnándome de cada segundo, ha conseguido
hacerme olvidar el día, solo deseo disfrutar este momento.
Su virilidad
entra en mí sin avisarme, un suspiro desgarrador balbucea entre mis labios, el
placer es máximo, haciendo que mi cuerpo se derrita entre sus brazos.
No me deja
caer, en este momento soy suya y lo sabe,
entre sus brazos comenzamos el vaivén de
un juego que nos fascina a
ambos, sus dedos, dulcemente, se introducen en mi boca acallando mis gemidos.
Gotas de
sudor recorren mi espalda, mi cabeza apoyada
en su cuello, le facilita encontrar mis labios…
-
--Regálame
tu placer, quiero que solo pienses en
mí.
Muerde mis labios acelerando el ritmo de su cuerpo, ansioso,
absorbe cada uno de mis gemidos haciéndome enloquecer.
Tras varios orgasmos continuados, mi cuerpo comienza a
desfallecer, su ímpetu me agota.
Me sostiene entre sus brazos frente al ventanal, el cristal
refleja su sonrisa, el brillo de sus ojos,
dos cuerpos desnudos regados del sudor de ambos, la fascinante sospecha
al pensar que algún desconocido haya presenciado nuestro
encuentro.
-Descansa princesa, aún no hemos acabado.
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