jueves, 10 de marzo de 2016

Resulta tan difícil ser yo

Resulta tan difícil dar un paso que no has querido en mucho tiempo realizar, dejar la vida que esperabas llevar, escuchar comentarios dolorosos que te dicen en tu cara sin dudar.
Las miradas que te increpan buscando un comentario que sabes que no merece la pena dar, mantener la sonrisa aun sabiendo que lo que quieren es verte flaquear.
Obligaciones desmedidas que tu conciencia te obliga a retomar, sin medir las consecuencias que un día te puedan reclamar.
Sé que la vida es dura, es más cuando lo que intentan es verte flaquear.
Yo continuo en primera fila, aunque en soledad, lo único que me apetezca es llorar.
Recurro a personas que no tienen por qué estar, sabiendo que una sola palabra suya, me ayudará a remontar. No es decisión mía, en su momento hubo ese filin  que me hizo saber que yo era una persona y no solo una mera quimera que se cruzó por azar.. Te pido disculpas, no debes ni tienes la obligación de siempre contestar, te adoro lo sabes, no tengo que decir nada más.
Existen personas que te sonrojan con hola y una sonrisa,  de repente vuelves a despertar. Si, continúo siendo atractiva y lo veo reflejado en los demás en los pequeños detalles del día a día.
También existen personas como las buenas amigas, esas que llegado el momento, no sabes si son familia.
Hoy me siento herida, será el momento, las circunstancias o simplemente que no que estoy de ánimo para luchar como cada día.
Romper una piedra es fácil, lo difícil es mantenerse erguida.
Siempre he sido una persona optimista, atenta, cordial y con una sonrisa.
No es ese momento en mi vida, me siento golpeada, sin compasión aunque me vean herida.
 Tengo que luchar, lo demandan los pilares de mi vida, continuaré aquí, constante, paciente, sonriente, pero también dolorida.
Mañana amanecerá otro día, el sol entrara por mi ventana, renovando de nuevo  mi vida.
 Os agradezco vuestra ayuda cada día, me mantenéis con  ilusión y alegría, vuestros comentarios despiertan en mí una sonrisa.

A los que quiero de forma especial, os pido perdón, por pedir vuestra ayuda cuando he tenido un mal día.

Resulta tan difícil ser yo, sentir los golpes que me da la vida, que me siento arropada en tus palabras cada  día.  




Enmanuell L 10 de Marzo de 2016

martes, 23 de febrero de 2016

Juegos deseados (segunda parte)


-¿Quieres que pase la noche contigo?

-Tú decides

-Te lo estoy diciendo…

-No, ha sonado más a una pregunta.

-Quiero quedarme- el silencio se hace patente.

- Vete, es lo que deseas.

-No te comportes como una niña mimada.

-¿Una niña?

-Perdóname.

- Vete ya- le grito ofuscada por su comentario.

Escucho sus pasos indicándome su trayectoria hacia la puerta, dejándome sola con mis pensamientos, se abre la puerta, da un paso más y la  puerta se cierra. Se ha ido, un escalofrió recorre mi cuerpo, no sé si volverá o no lo hará de nuevo.

Me dirijo hacia la ventana y miro a través de la cortina ansiosa esperando su salida, mi respiración se acelera, un minuto, dos minutos, tres….mi esperanza cae en picado, se ha ido. Cierro mis ojos intentando contener mis lágrimas.

La suave caricia de una mano recorre mi cintura, me estremezco, mi cuello es recorrido con delicadeza deslizándolo sobre mí hombro, me dejo llevar hasta sentir el calor de su pecho contra mi cuerpo, su boca mordisquea impaciente mi cuello, sin poder evitarlo, siento mi cuerpo en llamas.




-No te has ido.

- Te deseo, te lo he dicho y quiero que lo compruebes.

Su voz me derrite, comienza a besarme apasionadamente, sus manos recorren mis hombros despojándome del mismo picardías que momentos antes lo despedía.

Mis miedos desaparecen con el tacto de su mano recorriendo mi cuerpo, suspiro de placer al sentirlo jugar con mi clítoris, sus movimientos precisos sobre mi vulva me hacen enloquecer, le gusta mi lencería y decide dejármela.

Mi pudor desaparece deslizando mi mano sobre su vaquero, lo disfruto como amante siendo suya, escondidos en la sombra, me desea al mismo nivel que lo deseo. Olvido mis pensamientos, mi coraje, y cualquier otra cosa, cuando comienza a poseerme a tirar mis barreras con un solo beso.

Me tiene a su merced, y es que nadie puede resistirse, o al menos yo no puedo, no quiero, quiero que me ame, aunque sea solo un momento, aunque sea solo ese instante, aunque sea solo en la cama, quiero que sea solo para mí, aunque solo sea en un sueño húmedo.

Le quito la chaqueta, la camisa, botón a botón volviendo a disfrutarlo y el cinturón, en este momento, la que juega soy yo. Él se deshace de los zapatos y me arroja en la cama, yo trepo provocándolo, abriéndome de piernas para él, tocando mis pechos, indicándole que él puede hacerlo también.




Me observa, y me encanta que lo haga, me siento plena, me encanta que mire como toco mi cuerpo, como me ofrezco y me abro lo más que puedo para que él introduzca su miembro dentro de mí, su lengua recorre sus los labios, intuyo que saboreándolo y le invito a probarlo, introduciendo mi dedo en la boca, él se contiene, pero sé que me desea, sé que quiere poseerme entera.

Sus dedos se encargan de lubricarme, se preocupa porque no me duela, no sabe el placer que eso me provoca, intenta una, dos, y en la tercera, me introduce el pene por completo, hasta adentro, estoy deseosa, y lo espero.

Caemos en la cama, abrazados, mientras me besa en los ojos, la nariz y la boca, le acaricio el cabello, ya con canas, muy escasas, pero evidentes, y no puedo creer que lo tenga aquí.

–Te deseo. –susurro, obteniendo silencio. Y ante tan evidente respuesta, mi corazón se quiebra en mil pedazos, lo disfrutaré hasta que me canse.

Me subo en él ofreciéndole cada uno de mis senos, mientras traviesamente él juguetea con mis orificios, me penetra con los dedos, el ano y la vagina, dedicándome deliciosos orgasmos.

Me toca los pechos, los amasa, los aprieta con rudeza, lame mis pezones, los excita, los retuerce despacito, provocándome un delicioso placer en las entrañas, y ahí está de nuevo gimiendo.

Yo se lo concedo todo, se lo entrego todo. La habitación huele a sexo, a saliva y sudor, y aún seguimos entregándonos al placer, hasta caer rendidos.

Tira de mi cabello obligándome a bajar y saborear su pene, sus testículos, es mío, todo mío, ese suculento manjar, cuando lo introduzco en mi boca, está salado, húmedo, sabe y huele a él, su semen me fascina, dispuesta a provocar su placer en mi boca, me esmero en hacerle el oral de su vida, introduciendo su pene lo más que puedo, hasta tocar mi campanilla, es delicioso tener la boca llena, y jugar con mi lengua, enroscarla alrededor, chuparle, besarle, masturbarle, escucharlo gemir, viendo lo que esta “niña” puede hacerle, no tardo mucho, cuando lo siento contraerse, ya viene, está a punto y de repente un chorro espeso me golpea en la lengua, sale con fuerza, es salado, calientito, es mi premio.



Él limpia los restos que quedan en la comisura de mis labios, con el dedo, los chupa, sonrió traviesamente, satisfecha con mi triunfo y nos abrazamos fuertemente, cayendo rendidos por el cansancio.

Su piel caliente, sus fuertes brazos, esos besos que me quitan el aliento, la fuerza de su sexo y como mi corazón siente ese vuelco cada vez que lo escucho gemir.

Muchas veces le he dado placer a mi cuerpo, pocas veces placer a mi alma, pero con él, el placer es completo, al cuerpo y al alma... Y es que cuando se complementan ambas cosas, todo se vuelve indescriptible, una caricia es vital, un beso la vida.

Al abrir los ojos lo miro junto a mí, tan fuerte, tan mío, que aunque no me lo diga, sé que me desea, aunque hoy se ira, dejándome sola, no sé por cuantos días, me ha hecho feliz, el resto de la semana.

Las sábanas tienen su aroma, mi cuerpo arde de pasión, dónde lo besaste...


Enmanuell L 23 de Febrero de 2016
















jueves, 18 de febrero de 2016

Juegos deseados

Hoy es un día de esos enrarecidos. Es invierno y luce el sol sin atisbo de nubes, sin embargo brillando en lo más alto, es de esas veces que no calienta. Si sales a la calle, notas en la cara una brisa heladora que cierra todos los poros y de forma instintiva te hace esconder el cuello entre los hombros y echarte aliento entre las manos.

Me gusta fijarme en las personas que me cruzo. Me pregunto cómo será su vida, ¿serán felices? ¿Tristes? ¿De dónde vendrán? ¿A dónde irán?

Cruzo por la gran vía casi sin observar el tráfico, contra mi tobillo izquierdo un panfleto cómplice del viento llama mi atención, me agacho a recogerlo y es una cuartilla ilustrada sobre un grupo de jazz. Justamente es para un espectáculo que se hace esa misma noche. 

Es un deseo que persigo durante mucho tiempo.
Pocas horas más tarde, me encuentro en las puertas del local donde es el espectáculo. Tomo asiento en uno de los reservados más apartado,  con luz discreta. Comienza el concierto, un camarero con una gran sonrisa, sirve la copa que voy a disfrutar (Whisky con hielo)….



 En ese momento se apagan todas las luces y solo se queda un foco encendido sobre el saxofón.

 Sorprendentemente una de las melodías parece dedicada a mí.

La blanca luz de la farola que ilumina la puerta de entrada, hace que mi mirada se fije en la persona que entra en el local. Mi corazón se sobresalta, la silueta que apenas distingo se dirige hacia mí. Una sonrisa acompaña su mirada, hacía mucho tiempo que no coincidíamos.

Con su habitual descaro, pide acompañarme y yo accedo.

Disfrutamos el concierto sin apenas intercambiar palabras, solo hablan nuestras miradas intencionadas.
Una vez acabado me invita a  cenar con él, en su casa. Una cena deliciosa, increíble. Tras finalizar, vamos al sofá los dos, a charlar un rato... pero no hablamos mucho. Hace tiempo que lo deseo.

Deseo sus labios y me acerco a ellos, despacio, tengo miedo del rechazo, pero no se produce. Los junto con los suyos y lentamente voy  abriendo mi boca para que nuestras lenguas se junten y se acaricien... lo deseo tanto... 

Sus manos se acercan a mis brazos y mis manos a su cuello, cada vez nos besamos con más pasión... De repente, me aparta y dejo de ver. Una venda cubre mis ojos al tiempo que  dos cuerdas de seda atan mis manos. No puedo moverme.




Lentamente, siento como desliza mi ropa sobre mí. Me desnuda, sin poder ver, sin poder moverme... Pasan  unos minutos y no pasaba nada. Creo que esta frente a mi mirándome y mi excitación  crece. Un instante cambia esa percepción. Una pluma toca mi vientre, suave acaricia mi piel produciéndome un escalofrío.

Sus labios tocan mi muslo... tocan mi abdomen, mi cuello, mi frente, mi mejilla derecha, mi mejilla izquierda, mi hombro derecho... La pluma sigue recorriendo mi figura. Sus labios tocan mis labios, solo un momento.

Sus labios besan  mis pechos, primero  uno y luego otro... siento la pluma   jugar con mi entrepierna... su lengua recorre mis pechos .. y lo deseo, deseo que bese mis pechos. No pasa mucho tiempo, sus labios caen sobre mi pezón y lo besa fuerte, chupándolo bruscamente, mientras estimula mi otro pezón con la pluma.
Mi cuerpo excitado, tiemble y se retuerce a su antojo.
pasan unos minutos, para. Todo quedó quieto y en silencio de nuevo.

Siento algo en mis labios y los abro, la calidez y suavidad de su pene roza mis labios intentando abrirse paso  en mi boca, cedo a su voluntad y la saboreo con timidez, su excitación crece con las caricias de mi lengua,  despacio y suavemente entra hasta la garganta y la  retira  de nuevo. Sus gemidos me invitan a continuar con el juego, acaricio el glande con mi lengua, siento por momentos como se endurece  en mi boca y el líquido pre seminal cae sobre mi lengua.


Dejándome la miel en los labios, juega con su lengua por mi cuerpo hasta llegar a mi clítoris, la excitación es máxima en ambos, su lengua da círculos sobre él... no puedo más... y me dejo llevar por una ola de placer inmenso.

En ese momento siento su pene, me penetra fuerte y rápido, penetrándome salvajemente.




 Me quita la venda de los ojos y lo puedo ver, desnudo, como su mirada busca mi placer, como se mueve para metérmela y sacármela rápidamente. Agarra con sus manos mi cabeza, teniendo la certeza que soy suya  mientras no deja de penetrarme... muy fuerte.

                                

                                        Enmanuell L 18 de Febrero de 2016



sábado, 16 de enero de 2016

Confesiones de una amiga ( la cita )


La vuelta a casa fue silenciosa, Miguel conducía escuchando su emisora preferida, yo miraba tras el gélido cristal de la ventana, la noche anterior había dejado recuerdos grabados a fuego en mi mente.
Salvador me había dominado consiguiendo satisfacerme en cada uno de los momentos. Su habilidad, el fuego de sus labios,  la fuerza de sus embestidas me excitaba solo con recordarlo.

A la mañana siguiente despierto sobresaltada, las escenas en mi mente se repiten sin cesar, al girar mi cabeza Miguel continua dormido, la alarma de su móvil no deja de sonar, silenciosamente salgo de la cama y me dirijo al salón, sobre la mesa su móvil, retraso el nuevo aviso de alarma y vuelvo a dejar el teléfono. 

Deslizo mi mano por mi cabello, tomaré una infusión y volveré a la cama.





 Repaso mentalmente la noche anterior, mi cuerpo comienza a vibrar, cruzo el pasillo descalza, mis ojos quedan fijos en el teléfono de Miguel, observo como duerme y vuelvo al salón.
Imágenes de chicas rebosan en cada una de las carpetas, sonrió. 

Decido revisar el registro de llamadas, la última es de Salvador antes de nuestra alocada cita, mis dedos reaccionan solos perfilando mis labios. ¿Me atreveré a llamar?

-Hola... -Estoy bastante nerviosa y no me salen las palabras.

-¿Dígame? -Responde una dulce voz al otro lado.

-Sí. –mí nerviosismo es evidente -¿Me recuerdas? Nos conocimos anoche, acompañaba a Miguel.

-Claro, como olvidarte.
Mis manos tiemblan intentando relajar mi voz, deseosa de quedar con él no dilato más y se lo propongo directamente.




 -Por supuesto, me imaginé que así sería, yo también deseaba hablar nuevamente contigo, pero entenderás que me gustaría antes tomar algo y así conocernos bien.

Me da la dirección de un bar del centro. Lo conozco, aunque nunca he entrado.

Quedamos en vernos allí el viernes por la noche. Los días pasan despacio, pero al fin llega el momento. Intento elegir ropa provocativa, para causar buena impresión. Es curioso, porque nunca imaginé que nos citaríamos para conocernos mejor.

 Entro en el bar llego un par de minutos tarde, por culpa del aparcamiento, así que espero que este allí. Lo único que se de él es que se llama Salvador.

La localizo enseguida. Me mira, sus ojos marrones me entusiasman. Hace un gesto al verme, pero no le veo muy convencido. Supongo que la idea de tener una cita conmigo no le hará especial ilusión, pero si estamos en esta situación será porque de alguna manera ha accedido a ello. Nos saludamos con un par de besos.

Hablamos, primero de cosas banales,  después de cosas más relacionadas con el sexo, pues al fin y al cabo para ello habíamos quedado y todo hace indicar en que no habrá ningún problema.

Me caen bien, Salvador tiene una personalidad arrolladora. Es el centro de la conversación, y yo ya fantaseo con que más adelante lo será de un encuentro sexual que espero con ganas.



Él me parece que está muy bueno. Es atractivo, alegre, tiene una sonrisa muy bonita y unos ojos marrones que embelesan a cualquiera.  No sabría decir cuántos años tiene, unos 45, quizá 50. Es comercial, pienso que en su trabajo debe traer loca a más de una.

Me mira, diría que están buscando mi aprobación para acceder a su juego.

-Me gustas, así que si te parece bien podemos acabar de tomar las cervezas e ir a mi casa. Vivo aquí al lado, a cinco minutos a pie.

-Perfecto, tú a mí también, la verdad. -Digo escuetamente.

-Lo único, te quería proponer una cosa, no tienes por qué aceptarla.

Dime, seguro que no es para tanto. -Tenía cierta curiosidad.

-Tengo algunas fantasías en mente, alguna vez las he propuesto, pero que nunca he conseguido. Tú, ¿las harías?

La sensación que  me produce  es bastante placentera, mi tanga se inunda de humedad al rozar mis muslos, sin duda me provoca acceder a cada una de sus pretensiones y sé lo hago saber con una sonrisa. Acabamos las cervezas y salimos del local.

Vamos caminando hacia su piso. Llegamos por fin y subimos el ascensor es un cuarto. Mejor, la tensión entre ambos aumenta con la cercanía de nuestros labios, su mano rodea mi cintura presionando su cuerpo contra el mío, sonríe al sentir el poder que tiene sobre mi deseo.

Entramos a su casa y él me ofrece algo de beber. Lo rechazo con educación mientras nos dirigimos al salón.

-¿Estás segura de querer hacerlo? -Me pregunta.

-Claro. -Yo no sé si lanzarme a besar sus labios, es una situación algo extraña.

-Yo tengo muchas ganas de poseerte. -Sorpresivamente esa afirmación sale de boca de Salvador.

-Y yo de que lo hagas, de verdad. -Aseguro.

-Vale, tengo una idea. ¿Por qué no me esperas en la habitación mientras voy al baño? Así, cuando vuelva empezamos con los besos y ya nos arrancamos los dos. -Dice sonriente, pero con un deje que hace que me ponga cachonda.

-Perfecto. -Respondo.

-En ropa interior, por favor. Quiero ponerme caliente en cuanto entre y te vea.



Continuara……


                   Enmanuell L 17 de Enero de 2016











jueves, 31 de diciembre de 2015

Gracias mundo, feliz año nuevo.


Quedan pocas horas para acabar este año, un año con tantos cambios que jamás lo habría imaginado.

Mi vida ha dado un giro inesperado, el comienzo no fue bueno, echaba de menos a un pilar importante que se fue de mi lado, mi padre, los días han pasado y cada día lo sigo recordando.

La sonrisa siempre presente en mis labios, tengo dos hijos y tenía que levantarle el ánimo. Los meses pasaron y nuevos acontecimientos me mantenían al frente, momentos  muy buenos y también muchos malos.

Conocí gente nueva, muchos de ellos me ayudaron día a día y aún continúan a mi lado, personas que ni conozco  y  los siento a mi lado. Intento corresponderles escuchándolos y dándoles muchos ánimos.

También en este año mi vida se rompió en mil pedazos, empezar de cero dejando atrás lo que conseguí con tanto trabajo en todos estos años.

No soy materialista, nunca me ha importado, pero si reconozco que duele observar las ilusiones rotas, de una vida que no estaba destinada a continuar.

La vida me sonríe, tengo las fuerzas necesarias para avanzar, nuevas ilusiones, sensaciones, momentos que nunca voy a olvidar (gracias) y sobre todo tengo lo más importante, no sé cómo poderlo explicar, no tengo palabras, mis hijos son mi vida, los que cada día me hacen sonreír y luchar, los que hacen que mi corazón lata orgullosa de ser su madre y poderlos cuidar.


Gracias mundo por estar a mi lado una vez más, os deseo para este nuevo año que comienza un sueño cada día, una sonrisa y un  alegre despertar. 


Enmanuell L 31 de Diciembre de 2015



domingo, 20 de diciembre de 2015

Confesiones de una amiga (trio)


Hacía tiempo que no me encontraba con ella, era mi mejor amiga de la infancia y me hizo mucha ilusión volver a verla.

Tras los correspondientes saludos y preguntas necesarias para ponernos al día, la pregunta era de lo más común ¿tienes pareja?

Yo hacía un tiempo que me había divorciado y ella se entristeció al saberlo, sin apenas darme tiempo por su cara comenzaron a recorrer lágrimas fugaces que ella intentaba retener, cogí su mano y como siempre le había dicho, la anime a contarme lo que le ocurría. El camarero sirvió los dos cafés que habíamos pedido, ella miro a ambos lados para asegurarse que la terraza estaba desierta, solo nosotras dos.

Sonrojada comenzó a delatarme el motivo por el que su mirada parecía ausente.

-Como ya sabes, mi relación con Miguel es rutinaria, los años se han encargado que nuestra vida sexual sea acomodada y tranquila. Cada año nuestra empresa recompensa a sus trabajadores con un fin de semana de convivencia.  Este año el lugar elegido fue en una cabaña de alta montaña.

Pasamos el día paseando y haciendo juegos entre los compañeros, dos de ellos Salvador y José, no dejaban de observarme cuando me correspondía a mí involucrarme en ellos. Sus miradas recorrían mi cuerpo lascivamente. Al caer la noche echaron a suertes las cabañas, Miguel, Salvador, José y yo. 

Cenamos entre risas y miradas insinuantes, mi vestido entallado de color verde me quedaba bien.

Al acabar la cena decidimos acomodarnos en el salón pasando el tiempo con juegos de mesa. El calor de la chimenea comenzó a ser pesado para Miguel, su dolor de cabeza incremento y decidió ir a descansar, me ofrecí a ir con él pero bajo ningún motivo lo consintió, con un beso se despidió hasta el día siguiente.

La noche continúo con el juego, Salvador propuso incentivar el juego, penalizando al perdedor de cada partida a tomar un chupito de tequila. El juego de cartas nunca fue mi fuerte y fui la que más rondas perdió, en cada una de ellas perdía una prenda, quedando desnuda frente a ellos y un poco embriagada. Deje mi cuerpo caer sobre el sofá un poco mareada.



  Las palabras de mi  amiga me hacían ponerme en su lugar pero en vez de preguntarle nada decidí dejarla continuar.

-Mi vista nublada y la embriaguez de mi cuerpo me hacían reír, frente a mi Salvador y José me miraban con deseo, acercándose a mí paulatinamente, Salvador tomo la iniciativa acariciando mis piernas delicadamente, José acariciaba mis pechos pellizcándolos con las yemas de sus dedos, 

Salvador subió sus manos por mi cintura levantando mi cuerpo para ser él quien, sentado en el sofá, mantenía mi cuerpo.

Con una de sus manos atrapo mi pello llevando mi boca a su boca, su mano recorrió mi cuerpo hasta llegar a mi clítoris acariciándolo hasta humedecer sus dedos, José acariciaba mis muslos observando a su amigo. Por un instante recapacite pidiéndole dejar el juego, su mano callo mi boca al tiempo que sus palabras me animaron a seguirlo ´´vas a disfrutar mucho nena, no te resistas´´ sus dedos aceleraron el ritmo provocándome un enorme orgasmo, sonrío levantándose del sofá, mirándome fijamente desabrocho su pantalón dejando su gran verga frente a mí, me tendió la mano ofreciéndome su miembro, lo acerque a mi boca introduciéndolo suavemente hasta mi garganta, una arqueada me hizo retroceder, rápidamente su mano detuvo mi escapada siendo él quien dirigía boca.
José, sentado en el sofá observaba sin pestañear, continuaba tomando tequila  mientras se masturbaba.


Salvador dejo nuevamente caer mi cuerpo en el sofá, dirigió de nuevo su pene a mi boca, sus gemidos me excitaban, José decidió unirse al nuevo juego, besando mis muslos hasta llegar  con sus dedos a mi clítoris, mi cabeza iba a mil por hora siendo el centro del deseo de dos hombre que me dedicaban mucho placer, deje de pensar cuando José deposito sus labios en mi clítoris hasta llevarme al segundo de mis orgasmos.
Salvador volvió a ser el protagonista, con una mirada José quedo en un segundo plano, arrodillado frente a mí levanto mis piernas, sentí su verga acariciar mi clítoris, su mano en mi cuello, sus labios en mis labios, comenzó a dedicarme fuertes envestidas hasta saciarse, el placer me invadía sin darme cuenta que era José quien me besaba y acariciaba mis pechos con deseo.
Frente a la chimenea, guiaron mi cuerpo quedando mi clítoris a disposición de Salvador y mi boca a José, durante cinco minutos me disfrutaron ambos.
El sudor de nuestros cuerpos pedía una nueva postura,  Salvador reclamo el sofá invitándome a ser yo quien llevará el ritmo de las nuevas embestidas, José volvió a unirse al juego penetrando mi ano, mi cuerpo casi desfallecido estallo en el último de mis orgasmos.
-quede sin palabras ante lo que mi amiga me había relatado, por un momento no supe que decir, la excitación se había apoderado de mí.




Ella continuaba tomando el café ya frió con la mirada perdida.
-¿Volverás a verlos? – fue la única pregunta que vino a mi mente.  Su contestación no era necesaria, su sonrisa me lo confirmo.

       

                                             Enmanuell L 21 de Diciembre de 2015

martes, 15 de diciembre de 2015

Un baño especial


El semáforo en rojo, uno de tantos atravesando la avenida principal de la capital, respiro, lo intento, las lágrimas no piden mi permiso al recorrer mi cara. El deseo de llegar a casa es cada vez mayor, el día de hoy ha sido tan largo que no encuentro el final.

Llego a casa cargada con mis responsabilidades y el ánimo demasiado bajo, dejo caer en la entrada la pesada colada, me dirijo a la cocina cogiendo un vaso, dos cubitos y un poco de wiski, no, no es vicio, es necesidad de desconectar.

Mi móvil sobre la mesa del salón no deja de timbrar, no deseo saber nada de nadie y decido no contestar, prendo la llama del calentador, el lavadero aún conserva el helor de la noche, giro la manivela de la puerta y me dirijo al baño.

Dejo correr el agua en la bañera, hoy necesito un largo baño, es necesidad. Poco a poco el baño se cubre con el vaho del agua al caer, dos de las velas posadas en el lavabo me van a acompañar, la cálida luz que desprenden comienza a relajarme.



Si, hoy te necesito, en pocas palabras te pido la música que acompañe mi baño y no tardas en contestar. 

Las dos tímidas llamas de las velas desnudan mi cuerpo frente al espejo, tú música me acompaña, me conoces muy bien y sabes la melodía que me puede relajar.

Gravity- John Mayer, un poco más de volumen, me dirijo a la bañera, las sales y la espuma me esperan y me dejo llevar.

El calor del agua quema mis pies al entrar, no me importa, por un momento dejo de pensar, sumerjo mi cuerpo deslizándome por la bañera hasta dejar mi cara cubierta por tan deliciosa paz.

Si, pienso en ti, al fin me invade la tranquilidad, dejo que mis manos recorran mi cuerpo cubiertas de espuma sabor a mar, mi vientre desaparece casi sin pensar dejando mis manos recorrerlo con la suavidad de la espuma que produce el agua al caer sobre el gel que acabo de agregar.

Mis pechos, tensos de tan largo día, comienzan a disfrutar del relax que a través de la música me haces disfrutar.

Te deseo aquí y ahora, dejándote mimar, agradeciéndote el calor que me das.




Mi cuerpo resbala hundiéndose en el calor que el agua me da, te imagino a mi lado, dejo que mis manos ocupen tu lugar, tu suavidad se deja sentir en cada nota de la música que me acabas de mandar.

Eres especial, lo eres, me lo demuestras con tu amistad, con tu cercanía en mi mente, con la distancia que nos separa y a veces no se deja notar.

Te quiero amigo mío, no temas un sentimiento que declaro con humildad, nunca  debes de olvidar, que te quiero de verdad.

                          Enmanuell L 15 de Diciembre de 2015