domingo, 21 de abril de 2019
Y aún así....
Ya sola en mi habitación, recreo en mi memoria, todas las caricias que no te he dado, las palabras que me me he callado, las miradas con las que te he hablado, todas y cada uno de los roces que hemos provocado, mi respiración, entrecortada cuando pasas a mi lado....
Las veces que me has ayudado, sun saberlo, siempre es un pensamiento, que me he reservado.
Me invade el sueño y aún así estas a mi lado, son deseos que nunca se han realizado, recorren mi mente imágenes, el perfil de tus labios, cuantas veces los hubiera besado....
Y Aún así no estas a mi lado, eres la persona que siempre esperé, sabiendo que nunca estarás a mi lado.
martes, 30 de octubre de 2018
Una noche inolvidable (segunda parte)
Subieron
uno a uno los escalones que los separaban del tan famoso local, la tenue luz
acompañaba la sensual música en directo que amenizaba la noche.
La luna se
reflejaba en la mar, siendo sus suaves olas, las que hacían de aquel local un
lugar mágico.
Las miradas
entre los dos daban a entender lo especial de la noche, pidieron una copa al
tiempo que recorrían con la mirada el local buscando donde disfrutarla.
Brindaron dejando
que sus dedos se rozaran, era el
principio del final de la noche.
Llegaron a
unas horas en las que ella prefería un
poco de intimidad, era un sitio idóneo para apartarse. Se dirigieron a un lugar en la penumbra del
local pensando solo en lo maravilloso que sería ver la luna tan esplendida que había
esa noche.
En la
terraza, apoyada en baranda, contemplando las vistas del mar. El chico que la
acompañaba toda la noche le ofreció un cigarrillo y comenzaron a hablar.
Hablaron de
lo que más les gustaba, de sexo, de aventuras y desventuras, se lo estaban
pasando genial entre confesiones y risas, hablando de todo pero sin entrar en
temas personales.
Se les paso
el tiempo volando atrapados en aquella conversación, les dieron las 4 de la
mañana, una pregunta paso por su mente..
-¿Qué tal besas?
Él quedo por
un momento sin contestación.
Sus miradas
quedaron atrapadas entre las comisuras de sus labios, cada una de las palabras no dichas anticipaban lo que ambos deseaban, sus
labios, húmedos, desenfrenados, se deseaban, la distancia entre ambos
disminuyo.
Lo uno llevo
a lo otro, mordiscos leves dejaban paso a la pasión contenida durante toda la
noche.
Sus ganas de
poseerse aumentaban, conocer cada una de las caricias que se anticipaban a sus
besos.
La luna
llena iluminando el momento, la vista era
inmejorable, era lo más frenético, morboso y delicioso que les había pasado
nunca. No querían que aquello se quedase en un solo calentón de besos y no iban
a reprimirse.
Decidieron
concederse el privilegio de su intimidad aislándose en una pequeña terraza ya
casi desierta.
La
formalidad el chico quedo a un lado, dejándose llevar por sus impulsos, abrazo
el cuerpo de ella casi tembloroso, colocándose en su espalda sin dejar de
besarla en ningún momento, su pelvis presionaba su cuerpo contra la barandilla.
Su
cuello se arqueo dándole el permiso que èl tanto deseaba, notaba como su respiración
se agitaba con cada una de sus caricias.
En
ese momento, ya no podían retrasar lo que ambos deseaban y decidieron recorrer
el camino que los separaba del hotel.
Las
olas golpeaban las rocas próximas a su paso con la misma intensidad que sus
labios dejaban paso a caricias insinuantes de sus manos sobre sus pechos.
Tenían
ganas de continuar, miraron al interior del recibidor al llegar al hotel, casi
desierto, recorrieron el escaso espacio que los separaban del ascensor.
La
ropa había desaparecido casi por arte de magia en el ascensor, estaban casi desnudos
excepto por la ropa interior que ambos llevaban puesta. Eso los excitaba aún
más.
Les encantaba sentir como sus manos se descubrían.
Estaban locos por continuar en esa aventura y
dejarse llevar por la pasión.
Inmediatamente
salieron dirección a la habitación,
Justamente cuando el ascensor estaba con las puertas casi cerradas, se
percataron por el hueco como entraba personal de la limpieza de las
instalaciones.
Habían
salido a toda prisa y se habían escapado por los pelos.
Eran las 6 de la mañana y aún era de noche.
Necesitaban una ducha y subieron a la
habitación, se hallaba en la última
planta del edificio. Ella no tenía ganas de terminar aquello y él tampoco.
Llegaron
a la habitación, muy apropiada para la ocasión, al ver el número sobre la
puerta se miraron y se echaron a reír
entre dientes.
Ella lo miró y dijo - ¿no pensarás que
voy a ducharme sola?
miércoles, 24 de octubre de 2018
Siento el frio ...
Siento el frió de la noche acariciando mi espalda.
La soledad recorre mi pensamiento, dejando preguntas macabras.
¿Donde quedan las promesas que se hicieron en noches inciertas y sin palabras?
¿Donde el calor que afirmaba que nunca sería traicionada?
¿Donde tu mano aterciopelada?
No deseo promesas infundadas, amores que nunca llegaron a nada.
No quiero amistades forzadas, momentáneas a la vez que olvidadas.
No pretendo dejar huella, donde nunca fueron valoradas.
No me ilusionó con un futuro incierto, que deja cicatrices sin darte opción a nada.
Solo pretendo vivir mi vida, feliz, ilusionada, quizás enamorada.
Dejar el pasado atrás, sin tenerlo presente y aún así, sin olvidar lo aprendido sin reprocharle nada.
El calor de la esperanza lucha por mantenerme en calma, dormirme besando la espera de la madrugada.
Porque solo ella, me recuerda que hay un mañana.
Que tengo la oportunidad de volver a sonreír, sin acordarme de todo lo que me daña.
....y quizás tú, me sonrías entre sueños, me abrazes, me acaricies haciéndome sentir que soy tu niña mimada...
...y solo por eso, el frío que acaricia mi espalda, ya no es frío,, es tu mano aterciopelada.
Enmanuell L 25 de Octubre de 2018
miércoles, 17 de octubre de 2018
Una noche inolvidable (segunda parte)
Al abrir las puertas del ascensor, la inmensidad del recibidor
daba paso al comedor, era impresionante, cada uno de los detalles que cubrían los rincones de la estancia llamaban su atención, sin
prisas, disfrutando cada instante la música que acompañaban sus pasos hasta la
entrada del buffet donde se encontraba un atractivo camarero recibiéndolos con una copa de champán.
Su acompañante la sorprendió con una rosa roja, brindaron
por el momento, haciéndola sentir una
mujer afortunada ante las miradas celosas de cada una de las chicas que
esperaban la entrada a la cena.
La amplia sonrisa de la camera los acompaño hacia la mesa
que él estratégicamente había reservado.
Bajo una cristalera azul cielo, el agua recorría cada uno de
los paneles que los cobijaban.
Ella deposito la frágil flor sobre la mesa, aunque nerviosa
por ser el centro de atención de todas las miradas, acepto su invitación recorriendo
el estupendo buffet con el que los agasajaban, como un caballero, pidió bebida
para ambos, no había duda, sabia como ejecutar su papel, haciéndola sentir una
mujer especial.
Observaron el menú celosamente, sin dilación él chico decidió
por ambos, escogería una porción de cada una de las propuestas sugeridas por el chef.
Se dedicaron a disfrutar de la cena y la buena conversación que
mantenían, no sin darse cuenta de las indiscretas miradas que los acompañaban
toda la velada.
El tiempo transcurrió sin apenas percibirlo, fueron los últimos
en abandonar el comedor.
Tras la puerta del hotel, una melodía amenizaba el ambiente
con bailes del ayer y las más modernas melodías del momento.
Sin dudarlo, se dirigieron al centro de la pista, dejándose llevar
con cada una de sus notas, el sensual baile del chico, despertaba lascivas miradas
femeninas que la hacían sonreír. A cada movimiento de él, la cercanía entre ellas y su acompañante era
cada vez menor.
El calor continuaba siendo sofocante, apetecía relajarse,
decidieron subir a la habitación del hotel y tomar una copa contemplando el
oleaje de la mar, casi en silencio disfrutaron el momento
El paseo marítimo se encontraba concurrido de centenares de
personas que disfrutaban de la brisa marina,
a su paso una famosa franquicia ofrecía
sus mejores helados llamando su atención, entre ellos no había dudas, estaban
disfrutando la noche y decidieron darse un capricho.
La discrepancia de la variedad del surtido los entretuvo sin
percatarse de las miradas curiosas a su alrededor, un simple comentario
intencionado dejo perplejas a dos chicas haciendo más hincapié en la relación
que mantenían.
Frente al él, un espejo reflejaba su perfil, un perfil varonil. El paseo marítimo se convirtió exclusivamente en un lugar privado, donde solo los dos compartían momentos únicos.
Al final de la bahía el local de moda…..
Enmanuell L 17 de Octubre de 2018
martes, 18 de septiembre de 2018
Una noche inolvidable
Un día tan estresante no podía tener otro final. El calor
era sofocante, las montañas se cubrían de una espesa neblina provocada por
vientos africanos.
La idea de quedar con aquel chico, rondaba su mente de forma
persistente y los acontecimientos la invitaban a dar el paso.
Junto a su mesa, una pareja llamo su atención, sus miradas cómplices
compartiendo un helado, la hizo sonreír ¿y por qué no?
Tomo el último trago de su
cerveza y decidida, acabo cada una de las tareas pendientes. Treinta y
ocho grados la recibieron al entrar en su automóvil, le esperaba un largo
recorrido, ciento cincuenta kilómetros de música ensordecedora, le prohibían
dar marcha atrás.
El hotel era inmenso, un rascacielos de cristaleras, al
fondo de la avenida, el mar atrapó su mirada, el suave sonido de las olas la
reconforto teniendo solo un deseo, dejarse acariciar por esa sensación.
Un susurro la sobresaltó de forma inesperada, el chico con
el que se había citado, realmente era un desconocido.
Sentía la necesidad de vivir experiencias nuevas y por
primera vez en su vida había caído en la tentación de contratar un chico de
compañía.
Era un poco menor que ella, su sonrisa era su mejor
presentación, sus ojos azabache desprendían serenidad e incitaban a tener una
tarde-noche diferente.
El filing entre ambos fue inmediato, comenzaron a conocerse
de forma natural, en un chiringuito cercano, una cerveza bien fría en un día
tan caluroso, dio paso a la cena.
Se dirigieron al hotel, ella, tan natural, con un vestido
veraniego y sin más maquillaje que su sonrisa, admiraba las increíbles vistas desde el balcón de la habitación.
Él, tan perfeccionista y meticuloso se acicalaba, no sin
antes amenizar el ambiente con una insinuante melodía.
Una vez preparados, recorrieron el largo pasillo que los conducían
al ascensor, la parada en cada planta, añadía
un nuevo miembro al habitáculo, cada una de las personas que se integraban, dirigían
su mirada hacia la inusual pareja, que ante la situación sonreían……
martes, 17 de julio de 2018
Me gusta....
En este momento de mi vida no espero nada, porque no tengo
nada en mi mente.
Me gustan mis dos hijos, que me reclaman para reírnos y perdernos entre
la gente.
Me gusta hablar con personas inteligentes, sin importar su
edad ni su forma de pensar, aunque sea diferente.
Me gusta tener amigas tan locas como yo, que me quieren y
defienden incondicionalmente.
Me gusta el nuevo miembro de mi familia, tan pequeño, tan noble y a veces tan impaciente.
Me gusta tener amores platónicos, incoherentes, imposibles,
lejanos, pero siempre presentes.
Disfrutar de la música, me transporta a mundos imaginarios y
despeja mi mente, de un paseo a media
tarde, reírte con la gente, de los
pequeños momentos desapercibidos, un café, una cerveza, una llamada , el nunca
dejar de sorprenderte.
..y si, soy feliz, es lo único que quiero mantener en mi
mente….
No te equivoques, no soy imprudente, asumo mis obligaciones,
tengo mis sueños, mis metas y lo más importante, tengo mi gente, todos tan especiales,
tan cercanos, tan diferentes. Nos une el corazón, la empatía y con un poco de
suerte….el saberte querido, sin importar lo que diga la gente.
La vida nos talla en cada paso que damos, aprendemos a darle
importancia a cada una de las personas que conocemos en el presente, no dejan
de ser parte de nuestra vida, para algunos seremos importantes, para otros
seremos permanentes.
Y al final eso es lo que queda, ser parte positiva en esta
vida, porque un día nos iremos y solo quedará de nosotros, las sonrisas que
dejemos, cuando pasemos por su mente.
No importa quién te conozca físicamente, importa quién te
regale un momento de su vida, algo tan efímero y tan valioso..que no aprecia la
mayoría de la gente.
…y ahora voy de paseo, a dejar que el sol y el aire acaricie mi mente, que se lleve mis
llantos y mis penas, que besen mis cicatrices, que me hagan olvidar si alguna
vez estuve triste.
He aprendido de esta
vida, que a pesar de todo lo que me ha
quitado, tengo tanto que agradecerle, por ti que me lees, por ti que me sientes... por todo lo que me has dado.
sábado, 30 de junio de 2018
Lo que me gusta de ti.
A veces me sorprendo sonriendo, creo sentir tú mirada aun
cuando no estas, recorres fragmentos de mi memoria, desapercibido, casi efímero,
siempre vigilante de cada mirada, de cada sonrisa, de palabras nunca dichas que
nunca se dirán.
Distantes, ante los ojos de los demás, vivimos vidas
paralelas, horas que no dejan de pasar, una sola palabra provoca esa sonrisa, llámalo
filin, conexión, destino o casualidad.
Has llegado en el justo momento en que debías de llegar,
cortes, maduro, correcto, sin más, una persona especial.
La noche me invita a soñar, quizás solo eres un espejismo o quizás
una realidad.
Tengo muy claro que lo quiero disfrutar, porque sin tú
saberlo, has entrado en mi vida sin avisar.
Lo que me gusta de ti es que siempre despiertas mi sonrisa,
aun sin estar.
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