Hoy he leído un artículo que me ha llamado la atención, la
preferencia de los hombres sobre las mujeres. Como todo va en gustos, rubias o
morenas, altas o bajas, nacionales o extranjeras, etc….
En lo que sí coinciden es en lo básico, pelo largo, pechos exuberantes,
sonrisa amplia, que no incordien, piel
de melocotón, mirada limpia, nalgas tensas y sobre todo, sexo libre y sin
preocupaciones.
Cada uno de ellos saben (o creen saber) como es la mujer de
su vida, alguien a quién entusiasmar en la primera etapa de la conquista,
impresionar con su valía y no con sus defectos, pasado un tiempo todo cambia,
ellos tienden a creer que una vez
conseguido deben ser sumisas, madres de sus hijos, fieles por vocación, herederas
de las costumbres de sus madres, conciliadoras entre su descendencia y ellos. La
esposa perfecta.
Cuando se trata de una mujer infiel, quien no ha escuchado alguna
vez, es tal o cual al tiempo que ellos al hacer lo mismo, son todos unos héroes
a la vista de los demás.
Es curioso también el ´´sacrificio´´ al que son sometidos con
las nuevas conquistas, invierten tiempo, ingenio, simpatía, música, poemas,
historias ficticias que resultan totalmente creíbles para la presa de turno. Si,
presa de turno, porque para ellos las mujeres son eso, retos que conseguir y
una vez finalizado, ya tienen en mente la próxima conquista.
Sobre todo lo que una mujer valora en un hombre, es el simple
hecho de ser escuchada, atendida y valorada. Dejar de ser quien siempre
escucha, empatiza y comprende, para ser un mínimo periodo de tiempo, una
persona con opinión propia.
Cuándo una mujer lleva la iniciativa, simplemente da miedo,
existen muchos calificativos para ocultar ese miedo o simplemente se ignora.
Una gran persona de mi entorno, dijo en su momento, que si
hombre no quería a su madre difícilmente, podría querer a una mujer, la mayoría
de los hombres que son padres y ya no están en el hogar familiar, olvidan que
sus hijos también tienen madre, que las diferencias entre ambos no deben ni
pueden romper esos vínculos tan importantes. Ni un padre deja de ser padre, ni
una madre deja de ser una madre.
Enamorarse de alguien nuevo en tu vida es casi inevitable,
alguien que te mima, te besa, te sorprende y atrae. Todos somos vulnerables
cuando te hacen sentir único e inolvidable.
No me posiciono en ningún bando, la vida me ha demostrado
que cualquiera de los dos cometemos fallos.
Lo admito, en mi vida siempre ha habido un hombre, soy hija
de un hombre, madre de un hombre……..
Los hombres, un peligro constante.
Enmanuell L 14 de diciembre de 2014







