viernes, 18 de octubre de 2013

Un sueño hecho realidad

( Primera parte)

Un sueño hecho realidad
Acabo de llegar al nuevo piso, visto ahora tan vacío después de dejarlo los antiguos inquilinos me parece mucho más grande. Es un ático de una sola habitación, realmente no es importante, he salido tan deprisa de mi antigua vida que no he buscado mucho.
Lo que más me gusta del ático, son las vistas, solo uno de los edificios tiene la misma altura y el paisaje de la ciudad es una maravilla. Paso todo el día recogiendo las cuatro cosas que creí importantes, bajo a comprar a un supermercado cercano, más bien paseo compro los preparativos para hacer unos sándwiches  y una botella de vino ´´El Nido´´ es algo cara y…..yo lo valgo.  
Los ventanales del balcón son grandes, una pequeña terraza con una hamaca va a ser mi refugio esta noche. Dejo que el aire entre a raudales en el pequeño salón, mi ordenador  con mi canal de música me relajara y poder escucharla desde el baño, ventajas de ser todo tan comprimido.
Salgo de la ducha, frente al espejo impregno mi cuerpo con  mi bodi milk  ´´Roses 4 Reines´´ mi tesoro. Su aroma encoje mis entrañas, su suavidad recorre cada centímetro de mi piel disfrutando el masaje, he imagino  no ser yo quien lo da, el centro de mi deseo reclama atención y yo disfruto aplacando su deseo. Cepillo mi melena, dejo caer el camisón rojo por mi cuerpo y me dirijo a la cocina, este vino no es para tomarlo solo, lo sé, no me apetece comer nada, solo  saborear una copa en la hamaca.
El otoño se nota en las calles, desde aquí dedico cinco minutos a contemplar los movimientos ajetreados de las personas, doy un ligero trago a la copa, respiro hondo tumbándome en la hamaca.
El nuevo día acaba de empezar, cuatro pisos de escaleras  hasta llegar a la entrada, decido bajar por ellas. A la altura del tercer piso un aroma familiar sobrecoge  mis entrañas. Mi imaginación me está jugando malas pasadas sin dudarlo. Tras salir del portal me dirijo a mi nuevo trabajo, agradezco no saber nada respecto a todo lo que le concierne, hace que mi mente está ocupada y no piense en todo lo pasado.
Las nueve de la noche, vuelvo tras mis pasos, desde la calle y pasadas tantas horas el ático parece ahora mucho más alto, estoy muy cansada y decido subir en ascensor. Al entrar mis ojos se cierran, aspiro el aroma que desprende, tardó en reaccionar, ese aroma tan varonil despierta en mi la mujer que llevo tiempo intentando acallar. Mi mente viaja al pasado, cuando teniendo los ojos cerrados aspiraba el olor del pecho de mi amante disfrutando la excitación que despertaba en él, al cumplir cada uno de sus deseos.
Reviso mi bolso ya en el ascensor, he dormido toda la noche y estoy segura que algo me he dejado, se ha parado en el piso número tres, la puerta se abre, entran tres adolescentes, les sigue un maduro atractivo, con un perfil varonil y sonrisa pícara.
Me dejo caer en la pared del ascensor, es el, es mi galán, y me sonríe mirando mi cuerpo. Tras unos buenos días se acerca a mí, los niños están justo delante de nosotros mirando las tímidas que se cierran puertas y charlando de sus cosas. Yo no escucho nada, estoy petrificada, su dedo meñique roza mi mano cuando sale del ascensor, retengo un suspiro guardado que mi cuerpo libera al quedarme sola.
Su despedida casi me deja temblando, ¿o ha sido su mirada? Las puertas se vuelven a abrir levanto la mirada, está justo frente a mí,  sus ojos me penetran, mi cuerpo tiembla al notar su cercanía, se acerca sin decir nada, deposita un beso en la mejilla y sin más vuelve a salir del ascensor.
El día transcurre más deprisa de lo que yo quisiera, encontrarlo a provocado que la excitación que sentí por él, volviera esta mañana, recordando sus caricias y besos, recordando  todo lo que  del aprendí  el, cosas nuevas que  hicieron  mi cuerpo vibrar con tal intensidad  que acabe siendo sumisa de sus deseos.
El balcón del ático lo comparo con un túnel, frente a mí una zona verde, me apetece salir y recibir la brisa de la noche. Paseo por el con un solo pensamiento en mi mente, sus besos, unos niños juegan en la zona infantil, discuten por el turno y yo sonrió, decido sentarme en un banco cercano y disfrutar del espectáculo. La agudeza de los niños me embelesa.
El roce de una caria en mi mano me estremece, él, sentado a mi lado, observa mi reacción, sus ojos brillan con  la misma intensidad que lo hacían al tenerme sobre él.
Soy incapaz de articular palabra, es él quien mirando al chucho que pasea,  quien rompe el silencio.
 - Mi deseo y mi mayor temor se confirma, estas aquí y más cerca de lo que esperaba. ¿Cómo me has localizado?
Mis ojos comienzan a inundarse, ¿deseo? ¿Miedo? ¿Incertidumbre? No consigo articular  palabra, el continua hablando. …..


Enmanuelle 18 de octubre de 2013

 Si quieres leer la primera parte de este relato pincha aquí: Un sueño hecho realidad (segunda parte)


martes, 15 de octubre de 2013

Duda

Tengo una duda que embarga todo mi ser,, y es que,,, ¿¿ si yo sentí nacer para ti cuando te vi , porque ahora siento que lo soy todo sin ti??


lunes, 14 de octubre de 2013

El concierto

CONCIERTO

Cada sensación es diferente en sus palabras, me sigue y lo sigo , es una colaboración extraordinaria. Gracias Pedro por dejar que entre en tu mundo,
Llego tarde,,,llego tarde…..- Quedé para las nueve y me he retrasado, no tengo remedio, me encuentro con cualquier amiga y se me va el santo al cielo.
Esta noche voy de concierto, un grupo de amigas hemos quedado para las nueve, faltan quince minutos y yo sin arreglar. Me ducho sin mojar mi pelo (ya lo recogeré en una cola), todo va a cámara rápida y no puedo evitar reír dejándome caer sobre la cama al verme reflejada en el espejo que cubre gran parte de la pared. Mi pelo recogido sobre mi cabeza, la toalla que he escogido para secarme apenas me cubre, me falta una zapatilla y ni me había dado cuenta. El vestido marrón es el que me pilla a mano, es algo corto y un poco transparente pero ahora no me sobra tiempo, lo que si me apetece es ir cómoda en el calzado, botas marrones, una cola alta, un poco de brillo en los labios y lista.
Me han llamado más de diez veces, no he escuchado ninguna, mis manos atraen las llaves del coche, dejo mi bolso en el mueble del recibidor, abro la puerta y dejo tras de mi las prisas y el pasado cercano dispuesta a comerme el mundo en este concierto. En la calle, justo delante del portal de mi pequeño apartamento me esperan unas amigas en el coche de Paula, un auto desvencijado adornado con unos cuantos osos de peluche en la bandeja trasera del vehículo. Saludos para todas, Paula, Marga, Chusa y yo, la más atractiva, ¿por qué no?, porque yo lo valgo. Volviendo al terreno relatador, salimos chirriando ruedas dejando un hedor a neumático quemado al son de El Barrio y la versión de Tú Frialdad de Triana. Llegamos al lugar del concierto, las inmediaciones estaban repletas de personas agolpándose en la taquilla y entre las filas de personas para entrar al recinto.
-Vamos niñas, saquemos el tequila antes de entrar-, dice Paula.
-Metamos las que podamos en los bolsos, yo me quedo la de ron-, dice Marga. Bebimos un tapón de tequila, guardamos las bebidas en sus respectivos envases de plástico para deportistas y depositamos la compostura en la respectiva cola de personas. Al fin pasamos al interior del recinto, ni una palabra sobre las bebidas cuando los seguratas nos han registrado los bolsos. Nos ponemos lo más cerca del escenario, ya hay unas cuantas lobas acechando los primeros lugares de la primera fila.
Media hora o quizá sesenta minutos después comienza el espectáculo, saltamos cuando los músicos comienzan a tocar; en uno de mis saltos miro por encima de mi hombro derecho y lo veo, un chicarrón moreno, alto, de esos que se depilan, pero muy varonil, me quedo petrificada al verlo y él, me mira sonriendo. La bebida desinhibe mi mente y me acerco al chico a bailar a su lado, su imponente cuerpo danza a mi mismo son. Sonríe todo el tiempo, yo meneo la cabeza, río, me dejo querer. Olvido a mis amigas, lo pasan en grande y mientras disfruto del baile con el morenazo imponente. Compartimos mi bebida y después de acabar una canción que me pone como un barco de vapor lo dejo un rato para estar con las chicas. Bebemos, saltamos, bailamos poseídas por las vibraciones musicales y contagiadas por la euforia colectiva.
El moreno sigue en el mismo sitio que lo dejé, me mira, me devora con sus ojos marrones muy oscuros, le sigo el juego, me hago la interesante, esta vez que venga el a mi lado. Al rato el obediente chico viene a donde estamos las locas. Bailamos, mis amigas ríen y seguimos bailando al son de la música en directo. La danza hace que poco a poco acerquemos nuestros cuerpos, siento sus manos recorrer el mío, sus dedos en mi espalda me estremecen, las miradas intensifican el baile, la danza aprecia lujuria, gusto por la pareja de baile. El acercamiento desemboca en un beso, ¡qué digo un beso!, las lenguas entran en las grutas dentadas sin pedir permiso, él me agarra tan fuerte en un abrazo que me lastima, pero lo dejo hacer, besa de maravilla y su lengua me pone a mil por hora. Me tiene en el aire, el chico es fuerte, no soy una sílfide pero tampoco una figura redonda. El beso es duradero, bien aprovechado por nosotros, nos compenetramos al dedillo para pasar a palpar y apretar el trasero, lo tiene bien puesto, él con disimulo acaricia mis pechos y ahí, con el pezón entre sus dedos no me puedo contener, le tomo una mano y la introduzco en mi vientre, en sus ojos veo la excitación al notarme húmeda, muy húmeda. Lo tuvo fácil ya que no llevaba ropa interior.
El mini vestido que me he puesto es muy manejable. Entre tanta gente no se aprecia como una de sus manos ha ido subiéndolo con destreza ante el deseo que ambos sentimos, con su potente brazo me ha pegado a su cuerpo; tener mi piel desnuda pegada a su vaquero notando su excitación me derrite. Quiero provocarlo más y subo mi pierna por la suya in crescendo. Mis pies no tocan el suelo, me muevo entre la gente en volandas, he quedado abrazada a su cuerpo por mis piernas y es él quien busca desesperadamente un rincón más íntimo para los dos. El tequila, la excitación o simplemente el deseo van guiando mis manos por su cuerpo. Su camiseta cede sin mucho trabajo. Miro a sus ojos cuando decido bajar a su cintura, su respiración entrecortada me alienta a seguir, sus pasos son cada vez más rápidos.
Mis dedos serpentean por su cintura, ágiles encuentran el camino que busco, sin pensarlo agarro con ardor lo que deseo. Sus pasos se han detenido en seco, me mira, su lengua entra en mi boca, de la misma forma quisiera que otra parte de su cuerpo entrara, estoy juguetona, muevo mis caderas sobre su excitación. Ni me he enterado donde estamos, al apoyarme en una superficie dura caigo en la cuenta de que estamos solos detrás del escenario en la pared que rodea el recinto tras los camiones.
Sin tocar el suelo con mis pies nos besábamos, “este hombre aguanta bien mi peso”. Busqué entre sus piernas con una mano, y con la otra me abracé a su cuello. Su lengua y labios recorrían mi cuello, me dejó suavemente en el suelo, introdujo una mano en mi vientre, cuando notó mi ardor sonrió. Poseso apretó mis senos, primero uno, después el otro, los tomó con fuerza, ese ímpetu varonil me transportó a donde el deseo me llevó. Sus dedos acariciando mi vulva parecían patas de pulpo, pero yo quería más, apreté su mano introduciendo varios dedos dentro de mi convulsionado ser. Al mismo tiempo, sin preámbulos saqué su virilidad totalmente erecta y mi mano la hizo mía. La moví, lo hice gemir, jadeamos juntos, deseé llevarlo hasta el cenit antes de “empalarme”. Con sus dedos enjugados de mí, los compartimos, los lavamos con nuestras salivas, lenguas y labios.
De pronto se apartó, nos miramos, se acercó para besarme y me levantó lo suficiente para entrar de una sola estocada en mi caverna del amor. Sus brazos y manos me sostuvieron pegada a la pared, mis piernas lo rodeaban con fiereza, mordió mi cuello con una pasión y salvajismo sin experimentar aún. Me embistió sin cuidado, feroz muy feroz, pero al tiempo me transportó al cenit, al éxtasis nunca percibido. Una vez, dos, tres hasta perder la cuenta de las convulsiones sentidas con el amante moreno. En estos instantes me vi como O, poseída por el Lord en el apartamento londinense, incluso maltratada como ella. Pero mi amante no era un Lord, era un dios, Dioniso me estaba clavando su hombría a un ritmo frenético, y yo, su esclava no hice otra cosa que obedecer al goce conjunto. En las idas y venidas, mi vientre se contrajo tantas veces que sentí flaquear mi cuerpo, estuve a punto de dejarme vencer..., cuando..., me depositó con tibieza en el suelo; allí de pie adiviné su petición, y adoré a mi dios arrodillada extrayendo de él la esencia requerida por el acto.
Como a un dios te amé, como un dios te adoré y como una esclava te serví, mi Dios.

Un relato perpetrado por Enmanuelle L y Pedro Molina.

Martes, quince de Octubre de dos mil trece.

Región de Murcia.

viernes, 11 de octubre de 2013

Valores

Buenos días mundo, vivimos rodeados de ´´obligaciones´´donde no valoramos las pequeñas cosas. Con una simple mirada nos hacemos  una idea de como es una otra persona a la cual no conocemos. Enseño a mis hijos ( al menos lo intento) a detenerse un simple momento y observen todo el gran mundo que los rodea, intento enseñarles que por muchas veces que te decepcionen continúen teniendo fe en las personas,. Equivocarse es aprender y valorar. 


miércoles, 9 de octubre de 2013

Lo necesito



Lo necesito ahora mismo. Necesito que te acerques, y me beses muy despacio en el cuello, un beso húmedo y caliente, sentirte resoplando en mi nuca. Necesito que me desnudes por detrás, que me acaricies muy despacito, con la punta de los dedos, sin dejar de besarme el cuello. Y que me des vuelta, me empujes sobre la cama y me beses de forma salvaje, como sólo tu sabes hacerlo. Que bajes por mi cuello, te detengas en los pezones y los muerdas y succiones, y decidas seguir. Que me muerdas las ingles, justo en el lugar que tu  sabes. Levantar la pelvis, sugerirte cuando ya no hace falta: vas directo ahí. Y succionas mi clítoris, y lo muerdes, y después tu lengua hace movimientos casi imperceptibles que hacen que la ola interior de placer que siento se acreciente. Y recién ahí hablo "Lo quiero. Ahora". Y que me acaricies, y ya es "ahora". Sentir como llenas el vacío, hasta el fondo. Una y otra vez. Una y otra vez. Y te muerdo los hombros, el cuello, los brazos. Clavo mis uñas en tu espalda hasta que me dices que te duele. Y parás Y vuelves a bajar. Y siento que voy a explotar, que "más te vale no parar ahora" y esta vez no me importa lastimarte ni a ti te importa que te lastime. Porque cuando llega el momento, cuando creo que ya no puedo soportar más, necesito algo que me sostenga en este mundo, que evite que me caiga. Porque en este momento siento que si dejo de agarrarme a ti, caigo en un pozo profundo, en el cual sólo puedo sentir las oleadas que provienen de dentro mío. Pero claro que no paras. Nunca lo haces. Vuelves a metérmela cuando yo todavía no me he recuperé del primer orgasmo y de nuevo empiezo a sentir los picos de placer, que voy subiendo y subiendo en una escala infinita. Y de nuevo no aguanto más, y la sangre se va de mi cabeza y empiezo a sentirme rara. Y cuando llego al orgasmo, te pido que pares. Que me dejes descansar. Que tenemos toda la vida para follar hasta el agotamiento. Eso es lo que necesito. Que alguien me de placer hasta que tenga que pedir "ya no mas, por favor"

Mostrar menos

lunes, 7 de octubre de 2013

Te deseo


Mmmmm que fría está el agua al rozar mis pies. Aquí estoy mirando el mar en pleno invierno, el agua salada y fría acaria mis pies. Mi mirada perdida en el infinito del mar, me siento bien, soy plenamente feliz en este momento.

Miro tras de mí, continuas al teléfono, una sonrisa tuya me tranquiliza, has conseguido mantener nuestro secreto, mi vista se dirige otra vez al infinito. Mis dedos recorren mis labios, los mismos que has devorado desesperadamente.

 Me ha pasado a mí,  una chica normal como yo, cierro los ojos, el aire del mar me inunda. Siento unos brazos rodear mi cuerpo, tus brazos, lo primero que conocí de ti y desee, esos brazos fuertes, cálidos y sedosos a la vez que me hacen subir a una nube .

 Tus labios sobre mi cuello dejando un beso, hacen que mi ser se contraiga, tus palabras preguntando como estoy. Haces que sienta que soy única.

Coges mi mano caminado hasta un rincón oculto de la playa, paseamos mirándonos, intuimos cada una de nuestras palabras no dichas.

Te has descalzado, caminas junto a mí, incluso el relieve de la playa parece ser cómplice de nuestro encuentro fugaz,  uno de tus brazos rodea mi cintura, la respiración se me para, tus labios acercándose a mi consiguen sacar  un suspiro de mis entrañas, como te deseo.

Disfrutas sintiendo que soy tuya y yo disfruto complaciendo tus deseos, rodeados de gente extraña solo estamos tu y yo besándonos con pasión.  Tus pasos me guían hacia tu vehículo,, mi respiración se altera con tus palabras y el roce de tu mano acariciándome con ese toque de picardía que me vuelve loca en tu mirada.

 Al sentarme me ´´ ordenas´´ dejar libre mi deseo, dejo mis dedos acariciar tu pecho, rozar tus labios, miro tus ojos provocándote. Tu deseo es superior al mío, coges mi mano de forma autoritaria, la guías a tu entrepierna sobre tu pantalón, cierro mis ojos al notar tu erección.

Te apoderas de mi boca, soy tuya.

Tu mano subiendo por mi pierna, tus labios desafiando mi control sobre mi misma, mi mano desabrochando tu pantalón y acariciando tu verga con la palma de la mano impregnada de mi deseo.

Con un movimiento casi impredecible tu cuerpo cae sobre el mío, me abro a ti como una flor en primavera, tus labios continúan jugando con los míos. Tu verga riega mi clítoris al rozarlo, me castigas sin saber el motivo y yo dejo que mi cuerpo se derrita ante ti.

Tus ojos desean que mi boca te deleite, que  mis labios te saboreen como estoy desando hacerlo .

No necesitamos hablar solo disfrutar el uno del otro, un sexo que se complemente dejando que solo sea el deseo quien marque el final.


  

Superación...


´La vida es tan injusta porque esta llena de obstáculos.  Cada día te ponen a prueba haciendo posible demostrar a propios y extraños la capacidad de sufrimiento y adaptación de la que somos capaces y es descomunal.... y es que  la vida no es mas que un duro camino hacia la muerte , momento de ´´descanso´sin vuelta atrás, del que se supone que algún día volveremos a reunirnos con los que  un día amamos y  dejamos atrás por un breve periodo de tiempo´ -----