martes, 29 de octubre de 2013

No quiero pensar

No quiero pensar ahora, no quiero porque el pasado me aturde.
 Recibir mensajes de quien tanto quise, hace que mis ojos rompan en llanto.
Unos ojos que capturan momentos cada día, antes de que anochezca.
No quiero pensar en momentos nunca vividos, momentos que quedaron pendientes ,, y que no se el motivo, quedaron atrás. 
No quiero pensar porque me atreví o porque deje de hacerlo, en cada momento de mi vida hice lo que realmente mi corazón me dicto. 
No quiero pensar en quien me quiso, o simplemente jugo conmigo, sé que ese momento me sentí especial, sé que en el interior  de esas personas, quedo mi esencia y muchas veces me recordaran.
No quiero pensar en porque no me defendí cuando me atacaron, que sabiendo que me dañaban continuaban haciéndolo.
 No quiero pensar en personas que me hablaron con sinceridad, limitando mi vida.
No quiero pensar y no por no pensar pienso.


Enmanuelle L 29 de Octubre de 2013





jueves, 24 de octubre de 2013

Un juego peligroso (segunda parte). Su juego

Durante la semana, su mirada penetrante ha quedado marcada en mí, sus ojos recorriendo mi cuerpo, su respiración agitada. La reacción de su cuerpo que no pudo evitar.
Sobre mi cama sonrío, jugué con él y gané.
Es sábado, un merecido fin de semana para salir con los amigos,   Marta y yo hemos estado hasta  altas horas de la madrugada compartiendo las últimas experiencias, ella es  mayor que yo, dos años. Somos polos opuestos y eso hace que nos llevemos como hermanas. Mario es el chico que nos hace de ´´guardaespaldas´´, los tres hemos sido amigos desde pequeños.
Tras ducharnos, entre risas y juegos, discutimos sobre quien se pone el vestido rojo, es suyo y a mí me encanta, su corte, su caída, como se desliza por mi piel al probármelo, la suavidad con la cual acaria mis pechos con tan insinuador escote, ya que no podré utilizar ropa interior.   Marta cede, a ella el negro, le queda arrebatador. El maquillaje no nos favorece, damos un poco de brillo en los labios, hoy nos recogeremos el pelo, nos queda mejor.
Mario nos espera algo enfadado por la tardanza. Para recompensarlo, lo invitamos a cenar.
Nos dirigimos a una hamburguesería, Mario nos cuenta su última conquista y nosotras embelesadas, lo escuchamos, es todo  un experto en hacer que las chicas se sientan únicas a su lado.
Esta noche Mario quiere ir a un local alejado, nosotras vamos sin rechistar, confiamos en él.
Cuando llegamos al local, Mario, situado entre las dos, hace su aparición con una gran sonrisa.  Sus comentarios nos hacen gracia, una rubia y una morena están con él, a cual más provocativa.
El local es estrecho, oscuro, el volumen de la música es muy cálido, a un lado está la barra, donde Mario se dirige saludando al camarero.  
En paralelo a la barra, apartados más íntimos, en el centro una pequeña mesita rodeada por amplios sillones, mullidos.
Observo cada una de los apartados,  cuando mi mirada se detiene en uno de ellos, mi piel se eriza, mi respiración se agita, mi entrepierna se humedece al mismo tiempo que se contrae. Su mirada me penetra.  Es él y me mira desafiante.
Con la copa en la mano se acerca a nuestro grupo, saluda a Mario, a Marta y se dirige a mí dándome un beso en la mejilla, húmedo, sin prisas, dejando entrever sus intenciones. Mis piernas casi no pueden sostenerse sobre los increíbles tacones, no esperaba encontrarlo en el local y menos que se acercara tan provocador, a la vez que atractivo.
 Su juego es más directo que el mío, ahora estamos en su terreno y sabe jugar. Apoyada en la barra, siento su cuerpo tras de mí, su aliento roza mi cuello al preguntarme que copa prefiero. Por un momento, la chica mala que llevo dentro reacciona, acerco  mi cuerpo al suyo en un insinuante movimiento... me estremezco al sentir toda su virilidad contra  mis caderas, acerca su pecho al mío al  ritmo de la música,  un gemido ahogado de su boca al rozarme, me excita. Su mano derecha, oculta por la barra, ha descendido por mi espalda,  sus labios casi rozan mi cuello al ofrecerme la copa que he pedido. El gran escote del vestido deja que sus dedos jueguen en mi piel, no puedo evitar que mis ojos se cierren, su recorrido desciende por ella.
Mi corazón se acelera, ciento deseos casi incontrolables, mi cuerpo me traiciona dejando que su deseo  pasee por mí,  a su antojo.
El calor es intenso, me dirijo a Marta, salir a la calle es una necesidad en este momento. Ella no desea dejar  al chico con el que baila, mirándome con ojitos de pena, al final consiento y decido dejarla disfrutar. Ahora es el momento, Mario charla animadamente con mi ´´pretendiente´´, con paso acelerado me dirijo a la calle.
La madrugada  ha despejado la calle, apoyada en la pared, busco el aire fresco que apague  mi  fuego, hace frío, la copa  apenas aplaca el calor del que he huido. La  excitación que me provoca su cercanía hace que lo desee, el aroma que desprende, el tacto de su mano me ha humedecido.
La puerta se abre, mi respiración se paraliza. Con su  mirada fija en mí, camina seguro, me sonríe y yo a él, no quiero parecer la niña tonta, sin decir palabra su cuerpo aprisiona el mío contra la pared.   Su mano izquierda sobre mi hombro limita mis movimientos, su rodilla entre mis piernas  poco a poco ha ido separándolas. Sus dedos,  con  maestría, no tardan en jugar con mi vestido.
Mi pierna comienza a subir  por su …








Puedes leer la primera parte de este relato aquí: Un juego peligroso

Puedes leer la tercera parte aquí: Un juego peligroso (tercera parte). Batalla de poder

Enmanuell 24 de Octubre de 2013

martes, 22 de octubre de 2013

Mi ritual sabor a rosas



Anoche, después de un día bastante ajetreado, me apeteció mucho una ducha, mi ducha.
Tres velas  fue lo primero que prepare, puestas sobre un mueble blanco, cada una una olor diferente cada una una sensación diferente. Encendí las tres, apagando la luz para que fuera solo su destello el que iluminara mi baño.Me dirigí hacia el espejo, ambientando mi baño con música escogida para ese momento.
Me vi frente al espejo, mirándome, desnudándome poco a poco, mientras lo hacia mi baño se traslado de lugar, ya no estaba sola.......
Mi cuerpo frente al espejo ya desnudo hacia que deseara que unas manos lo acariciaran, mi piel estaba sensible a los recuerdos , acaricie mis pechos y mi cuello,los recuerdos eran demasiado recientes.
Me dirijo hasta la ducha, un poco fría el agua, un giro y ya estaba en su punto, caliente para recorrer mi piel. el vaho comenzó a llenar mi baño, las luz de las velas  y la música hacían que fuera especial.
El agua caía por mi pecho, por mi espalda mientras mi imaginación te traían a mi lado, una sonrisa mirando el champú con olor a rosas, en mi mano un poco de ilusión y deseo, la lleve hacia mi cabello  acariciándolo como nunca lo había echo, ese olor, ese mágico olor tan parecido a tu piel, tan suave como tu piel hizo que mis manos bajaran por mi cuello hasta mi pecho impregnando mi piel y mis sentidos. La música hacia que mi cuerpo se balanceara mientras mis manos jugaban por mi cuerpo, mis manos no eran mías eran tuyas y mi piel se erizaba.
Un poco de agua dejando caer la espuma por mi cuerpo, dejo paso al siguiente liquido que rozaría mi cuerpo, aceite de almendras dulces, sobre la piel mojada, mi cuerpo húmedo, resbaladizo hacia que mis manos no desearan dejar de masajearlo, la música hacia que mis gemidos se confundieran y solo fueran míos.Se convirtió  de forma necesaria en el sonido del deseo.

Otra vez frente al espejo, secaba cada centímetro de mi, sin prisas, primero mi cuello, mi pecho, mis caderas , mis piernas una a una, subida sobre el mueble del baño, llegando a mis pies acabando en mis dedos, no tenia frió, yo misma desprendía calor.
Un poco mas de magia en mis manos, esa magia que hace que te desee sabiendo que quieres compartir mi baño, tu body milk paso a ser el principal punto de mi atención, que suave que fragancia................... te necesitaba.
Mi perseverancia,,,,   que fuera tu aroma la que perdurara en mi, durante bastantes minutos deje mi cuerpo con tanta calor que era imposible aplacar con nada, frente al espejo te veía tras de mi.
Me mantuve desnuda algo mas de tiempo, peinando mi cabello  y secándomelo, imaginando como recorrería tu cuerpo, mis labios sedosos saboreando tu cuerpo, mi cara que tu acariciarías con mimo, mi cuerpo vibrando junto al tuyo , todo seria un juego deseado por los dos.

Anoche, tu, estuviste en mi baño y me encanto.





Mi ritual sabor a rosas



Anoche, después de un día bastante ajetreado, me apeteció mucho una ducha, mi ducha.
Tres velas  fue lo primero que prepare, puestas sobre un mueble blanco, cada una una olor diferente cada una una sensación diferente. Encendí las tres, apagando la luz para que fuera solo su destello el que iluminara mi baño.Me dirigí hacia el espejo, ambientando mi baño con música escogida para ese momento.
Me vi frente al espejo, mirándome, desnudándome poco a poco, mientras lo hacia mi baño se traslado de lugar, ya no estaba sola.......
Mi cuerpo frente al espejo ya desnudo hacia que deseara que unas manos lo acariciaran, mi piel estaba sensible a los recuerdos , acaricie mis pechos y mi cuello,los recuerdos eran demasiado recientes.
Me dirijo hasta la ducha, un poco fría el agua, un giro y ya estaba en su punto, caliente para recorrer mi piel. el vaho comenzó a llenar mi baño, las luz de las velas  y la música hacían que fuera especial.
El agua caía por mi pecho, por mi espalda mientras mi imaginación te traían a mi lado, una sonrisa mirando el champú con olor a rosas, en mi mano un poco de ilusión y deseo, la lleve hacia mi cabello  acariciándolo como nunca lo había echo, ese olor, ese mágico olor tan parecido a tu piel, tan suave como tu piel hizo que mis manos bajaran por mi cuello hasta mi pecho impregnando mi piel y mis sentidos. La música hacia que mi cuerpo se balanceara mientras mis manos jugaban por mi cuerpo, mis manos no eran mías eran tuyas y mi piel se erizaba.
Un poco de agua dejando caer la espuma por mi cuerpo, dejo paso al siguiente liquido que rozaría mi cuerpo, aceite de almendras dulces, sobre la piel mojada, mi cuerpo húmedo, resbaladizo hacia que mis manos no desearan dejar de masajearlo, la música hacia que mis gemidos se confundieran y solo fueran míos.Se convirtió  de forma necesaria en el sonido del deseo.

Otra vez frente al espejo, secaba cada centímetro de mi, sin prisas, primero mi cuello, mi pecho, mis caderas , mis piernas una a una, subida sobre el mueble del baño, llegando a mis pies acabando en mis dedos, no tenia frió, yo misma desprendía calor.
Un poco mas de magia en mis manos, esa magia que hace que te desee sabiendo que quieres compartir mi baño, tu body milk paso a ser el principal punto de mi atención, que suave que fragancia................... te necesitaba.
Mi perseverancia,,,,   que fuera tu aroma la que perdurara en mi, durante bastantes minutos deje mi cuerpo con tanta calor que era imposible aplacar con nada, frente al espejo te veía tras de mi.
Me mantuve desnuda algo mas de tiempo, peinando mi cabello  y secándomelo, imaginando como recorrería tu cuerpo, mis labios sedosos saboreando tu cuerpo, mi cara que tu acariciarías con mimo, mi cuerpo vibrando junto al tuyo , todo seria un juego deseado por los dos.
Anoche, tu, estuviste en mi baño y me encanto.


lunes, 21 de octubre de 2013

Maltrato

Hoy he visto, en el segundo canal de televisión española, un programa del cual el contraste de las imágenes me hace pensar en mi madre y todas las  de su época fueron educadas. En el mismo programa he visto el machismo de los hombres descubierto en noticias de asesinatos de esas mismas mujeres.
¿De  verdad hemos cambiado esta sociedad? ¿No continúan las mujeres muriendo a manos de sus ´´parejas``?
En los años 70 éramos criados acallando  golpes de hombres machistas. A partir de los 80 las mujeres morían por ser libres o simplemente por deseos de hombres que no sabían valorar lo que tienen, todos hemos sido ´´victimas ´´ del machismo. Ya sea de padres, hermanos o parejas.
¿Debemos  someternos a sus deseos de poder? ¿ Es justo que mueran mujeres por la poca autoestima de un hombre?
Hemos luchado por mantener una  familia a costa de todo, dejando confundir, estabilidad de los hijos por sumisión de la mujer.

Mi madre fue maltratada, hoy en día mujer sumisa, No quiero heredar su futuro


Maltrato

Hoy he visto, en el segundo canal de televisión española, un programa del cual el contraste de las imágenes me hace pensar en mi madre y todas las  de su época fueron educadas. En el mismo programa he visto el machismo de los hombres descubierto en noticias de asesinatos de esas mismas mujeres.
¿De  verdad hemos cambiado esta sociedad? ¿No continúan las mujeres muriendo a manos de sus ´´parejas``?
En los años 70 éramos criados acallando  golpes de hombres machistas. A partir de los 80las mujeres morían por ser libres o simplemente por deseos de hombres que no sabían valorar lo que tienen, todos hemos sido ´´victimas ´´ del machismo. Ya sea de padres, hermanos o parejas.
¿Debemos  someternos a sus deseos de poder? ¿ Es justo que mueran mujeres por la poca autoestima de un hombre?
Hemos luchado por mantener una  familia a costa de todo, dejando confundir, estabilidad de los hijos por sumisión de la mujer.

Mi madre fue maltratada, hoy en día mujer sumisa, No quiero heredar su futuro

Un juego peligroso


Un juego peligroso.


Terminan las clases, ya he recuperado una de las dos asignaturas pendientes. Solo me resta un año para cumplir los dieciocho. Debo estar a la hora convenida para que me recojan, mi padre termina de trabajar a las dos y me iré con él a casa. Camino por la larga alameda orgullosa de mi trabajo en los exámenes, en el trayecto algunos chicos me miran y yo, como buena chica, sonrió al sentirme observada por ellos.
Mi padre me espera impaciente, llego tarde y él debe volver a trabajar. Percibo una mirada recorriéndome, al girarme un chico me sonríe ruborizándome, es su primer día de trabajo con mi padre. Moreno, de unos cuarenta años, alto, musculado, la piel bronceada de los interminables días al sol, mi respiración se acelera y él lo percibe.
La noche es calurosa, el deseo que ha despertado ese hombre en mí , ha hecho que mis dedos liberen todo el deseo contenido durante el día, imaginar sus ojos sobre mí al acariciarme me estremece. Soy esclava de su mirada y me dedico a complacerle.
El nuevo día empieza con una ducha bien fría, necesito despejarme. Varias prendas que he cogido están sobre el lavabo, no sé qué elegir, dudo un momento y una sonrisa aparece en mi cara, el vestido negro, es corto ajustado, el escote me queda genial insinuando mis pechos, siempre consideré que eran grandes, y el tiempo me ha dado la razón.
El examen de recuperación no ha salido como debería, tendría que haber estudiado un poco más anoche, me he quedado en blanco y he salido antes de la clase. Estoy de mal humor, le diré a mi padre que me lleve a casa.
Mis pasos disminuyen al llegar a la fachada que están arreglando, subido sobre el andamio está el chico de ayer, mucho más atractivo, mi cuerpo tiembla, la respiración se acelera, mis pechos luchan por salir del vestido por la excitación. ¿Seré capaz de jugar con él?
Mi padre se ofrece a llevarme, le respondo que falta poco para la hora, esperaré. Subo al coche, la mirada del chico me sigue. Sé que le gusto, su pantalón de trabajo lo delata.
Abro la puerta del coche, podría sentarme en el asiento del copiloto, decido no hacerlo, no vería mi juego y deseo ver su reacción. Deslizo el respaldo del asiento recostándolo despacio, lo miro al hacerlo, sus ojos cambian de color, ahora es de un fuego intenso.
Mi vestido, al recostarme, se desliza por mis piernas insinuando movimientos fugaces que él atrapa con la mirada.
El jefe de obra, mi padre, le habla y él no lo escucha, mi sonrisa sostiene toda su atención y su cuerpo. Con un gesto, su conversación con mi padre, es fluida y me siento en un segundo plano. La radio me acompaña, una melodía que me gusta comienza a sonar y yo la tarareo, desde el andamio el rudo albañil se dirige a mí, - si quieres te invito a uno de los conciertos que dará aquí cerca-. Mi padre es el primero en responder, son amigos desde siempre y confía en él.
Decido negar su invitación, aunque me apetecería mucho. Llega la hora y él se despide de mí con una sonrisa penetrándome de tal forma que me humedece.

Durante la semana……