jueves, 22 de agosto de 2013

Recuerdos difuminados

Una nueva decepción golpea mis ilusiones. Mi cara refleja cansancio emocional, mis ojos no brillan, lagrimas rebeldes intentan salir de ellos.
Son las siete, mis dientes chirrían, a quien quiero mentir. Mi mente me aconseja respirar profundamente y recomponerme, debo seguir.
Vienen a mi mente recuerdos de mi niñez, era mona, rubia, pelo largo  color oro, ojos marrones, vivos, ilusionados. Era capaz de aislarme en mi mundo.
Cuando no salía algo  bien en mi vida, un campo de amapolas era mi refugio, miles y miles de flores me esperaban dándome fuerza con su aroma y calor. Los días de viento solía subir a in pequeño montículo cercano a casa, abría mis brazos, sentía la sensación de libertad que sienten las mariposas al volar, esa libertad  que no tenía en casa, al contrario, me hacían sentir ahogo. Discusiones constantes, palabras hirientes, de cuando en cuando se hacía realidad la famosa frase ¨un golpe a tiempo no viene mal ¨ frase en la cual se refugiaban al comprobar ellos mismos su equivocación.

El campo de amapolas fue arrasado como mi niñez, el viento no sopla con la misma fuerza, el color, ese color rojo pasión, se escapa a mi visión, el aroma que me embriagaba ya es apenas un simple recuerdo.



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