sábado, 7 de marzo de 2015

Cualquier momento con él. (tercera parte)

La noche continua, intensa, deseada y casi milagrosa.

Sigo con mi mirada tus pasos, ahora ocupas mi lugar, mi espacio.

Me esperas con tu pene en mi mano, tu sonrisa, aviva mis pasos, te  deseo, mis ojos aceptan, eres mi amo.

Mi rodilla acaricia con mimo, el dulce tacto de tu rodilla, tu piel ardiente, deseosa, nerviosa y mimosa.

Tus manos guían mi cadera sobre tu creciente falo, mis manos fuertemente apoyadas en tu pecho, te suplican ir despacio, te beso con la locura que mi mente te ha deseado.

Te deslizas con mimo, mi cuerpo te esta esperando, mi piel se eriza al sentirte inundar mi cuerpo, con semejante ardor y tacto, sucumbo a tu momento, te dejas llevar por el arrebato.

Mi cuerpo en el aire, recibe cada uno de tus apasionados impactos acelerados,  la noche acoje mis gritos apasionados, me derrito, me desvanezco, soy una muñeca en tus manos.

Mis pechos deseosos deseosos de tus labios, te buscan desesperados, los besas y muerdes, tus manos marcan el ritmo de mi cuerpo acelerado.

Siento alcanzar el cielo, el orgasmo es muy deseado.

Te pido un respiro, me lo concedes, das un sorbo al cava que te he regalado.

Te acercas de nuevo, me besas, es tu momento, te entregas a mi, dejando en mi boca y mis manos, tu cuerpo ansioso de un placer fantaseado.

¿Continuas siendo un sueño o estas a mi lado?

Ahora lo tengo claro, has sido un sueño prestado, momentos de placer regalado, el placer de un amigo que ha sido invitado.

Chao Galán, disfruté el tiempo que estuviste a mi lado.



Enmanuel L 8 Marzo de 2015


viernes, 6 de marzo de 2015

Cualquier momento con él. (Segunda parte)


El día se convierte en noche.

En mi lecho tu recuerdo se convierte en sueño ¿ o es mi sueño lo que se convierte en  recuerdo?
Esta noche quisiera ser tuya, sentir tu boca poco a poco acercarse a la mía, tus manos locas acariciando mi cuello.

Besarte con ansias locas al sentir tus manos acariciar mis pechos.  Dejarme llevar por el instinto, jugar con tu ombligo, morder tu cuello, recorrer con mi boca tu pecho, dejar que mis dedos jueguen con tu miembro, sometido bajo la tela de tu vaquero..

Tu deseo, mi deseo, el temblor  que  te recorre , al dejar tu cuerpo a la merced de mi anhelo. Acaricio, beso, muerdo el culpable de mi desvelo.

Te deseo, me desvivo, me derrito al descubrir tu miembro, el mas dulce y prohibido caramelo.
Se derrite en mi boca, con un movimiento frágil,  destinado a enfurecerse rendido  con mi esmero,

Me provocas, juego, me entrego, el placer que sientes es mi mas placentero reto.

Te miro, tu mirada es fuego, me enciendes, acabo, una parte del juego. Eres mio, yo soy tuya, el placer inunda cada momento.

Respiras, respiro, el ardor de tu llaga  recorre cada milímetro de mi cuerpo. Cierro los ojos, me dejo llevar por un sueño, espasmos deseados cada noche por mi cuerpo.
Resistes, no lo creo, tu pene erecto desea un nuevo juego, Cambiamos de postura, mi cuerpo es tuyo, tuyo mi pensamiento, mi deseo, mi lujuria, el deseo de seguir tu juego.

Me entrego a ti, como una amapola en pleno crecimiento, dejo  que tu luz alumbre el más oscuro espacio de mi cuerpo. Aceleras tu movimiento, cediendo con estremecimiento a la furia animal que recorre tu rostro con mi consentimiento.

Disfruto, grito, eres mi dueño.

Te miro, me miras, tu dulce néctar impregna mi aliento. Mi boca guarda tu estremecimiento, te acercas, espero tu beso, el beso que confirma, el más excitante y prohibido sabor de tu cuerpo.

Despierto empapada en deseo ¿a sido realidad o suelo un sueño?


Continuará .....



Enmanuell L 6 de Marzo de 2015

jueves, 5 de marzo de 2015

Cualquier momento con él.



Después de tantos años, un simple hola, había despertado el anhelo de mi cuerpo, cada una de  mis fantasías luchaba por sobrevivir del largo letargo a las que, yo misma, había sometido.

Cada una de esas fantasías, rememoraba cada centímetro de su cuerpo, cada suspiro de pasión que sus labios me dedicaban.

La suavidad de sus manos recorriendo mi cuello, aumentando a cada instante, su cercanía a mí.

Cualquier momento con él, siendo el silencio un sensual encuentro.

El estremecer de mi cuerpo, despertando en mis manos,  las ansias por desnudar su cuerpo y hacerlo mío.

Las yemas de sus dedos sobre mis labios, anticipando el momento que ambos deseábamos, ser bajo su influjo, el sueño que nunca había esperado.

Cumplir las  fantasías, que dos buenos amigos habían imaginado sin que tan siquiera, sus miradas se hubieran cruzado.

Después de tantos años, el lugar de la cita, era el menos esperado.

-Hola, ¿Dónde quedamos?

Continuará....






Enmanuell L 5 de Marzo de 2015



martes, 10 de febrero de 2015

Momentos de sinceridad

Hace tiempo soñé, que los sueños no se hacen realidad, pase muchos años sumida en una cruda realidad. Ahora lo llamamos adolescencia, la verdad, yo nunca tuve tiempo de pararme a pensar. El trabajo era duro y diario y aun así, sabia ver en las personas, la belleza con la que me solía tropezar.

Cada año era diferente, quizás comencé muy pronto a trabajar, a dejar las muñecas de trapo que yo me solía fabricar, por herramientas de trabajo que me tenían que explicar, he reído mucho, he pasado frió, he llorado de tristeza y alegría al conseguir superar los retos que la vida me hacía pasar.

He tenido la suerte de conocer a tres bisabuelas, a tener cerca  cuatro abuelos, que en su momento no supe aprovechar. Unos padres jóvenes que sin cumplir cuarenta años, veían como  sus hijas  se querían  casar.

No lo neguemos, ellos siempre tienen ese don especial, de ver con una simple mirada, si la persona que se los lleva, los van a saber valorar.

Ahora son niños, antes era una forma que la vida te ofrecía para cambiar.

 Miro las fotos, que en aquellos años conseguí capturar, tener la suerte de tener cinco hermanos con los que poderme pelearme. Correr, gritar, reír, llorar, algún chichón de más, que uno de ellos sabia como hacerme aflorar.

He crecido viendo a dos niños, jugando a ser papas, haciendo lo mejor que creían en cada momento y lugar. Dos niños que nos supieron inculcar, que la felicidad no tiene nada que ver, ni con el dinero ni con el bienestar.

Mi hermana mayor, una segunda madre forzada a madurar, éramos muchos y había que trabajar, menudo día cuando no me quiso devolver, el guantazo que yo me atreví a dar, sabia la puñetera que así me dolía más, hoy lo recuerdo y cada vez me arrepiento  más.

El segundo, pero no hay quien le quite su lugar, sereno, parece frió, en su alma la lucha continua, la gracia que desprendía siempre con su verdad, el que más pedradas ha conseguido, que consiguieran su final.

El nervio del que me sigue, con esa cara angelical, con la astucia de un chacal, ahora lo admiro, un gran padre, hermano, marido, hijo, es algo que no puede evitar.

Mi gemelo uff cuanto me hacía falta en este mundo con sus rizos rubio, parecían olas de mar. Su sonrisa lo delataba, aunque parecía un juez del más alto tribunal.

Mi pequeña ¿quién la iba a esperar?  Capricho de la casa, tierna, llorona, caprichosa, algunas veces nos hacía dudar si quererla o simplemente echarnos a llorar.

No se aprecia en ese momento lo  que se  tiene en realidad, una familia unida a la que costaba mucho poder alimentar.

Ahora recuerdo esos momentos, quizás ser madre, hace que los aprecie más.

Tengo clara una cosa, no puedo ni quiero vivir, sin ese cachito que cada uno me regala aún a mi edad.

Una vez soñé, que la familia resistiría el martirio que esta nos da, ahora sé que no es verdad, se van 
seres queridos sin anunciar el vacío que dejara su lugar, ni el tiempo, ni el momento, ni las discusiones, ni el sufrimiento, ni los secretos que cada alma oculta en lo más recóndito de su humanidad, nada de eso puede evitar, que me sienta tan orgullosa de mis hermanos, que las palabras solo saben brotar.
He soñado que mi madre se merece, ver mi sueño echo realidad, mis letras impresas en un libro, que sé que ella guardara. 

Os quiero mucho, pandilla, soy demasiado guasona para que parezca que lo digo en realidad.

Quiero soñar, que ni el tiempo, ni los postizos, ni la cruda realidad, cambien que queramos ser una familia `para toda la eternidad.


Enmanuell L 







lunes, 12 de enero de 2015

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lunes, 5 de enero de 2015

Este es mi deseo para esta noche ¿Y el tuyo cual es?


Llega la primera noche mágica del año, hora de mirar las estrellas y desear lo realmente importante que deseas que ocurra en tu vida.

Voy a desear que mis hijos vivan cada momento como si fuera el último, que aprenda que las obligaciones no siempre son malas y que serán decisiones importantes en su vida.

Voy a desear cumplir uno de  mis sueños, con mucho trabajo, dedicándole todo mi tiempo disponible, la ilusión y emoción de la que disponga en cada momento, terminar y publicar por fin mi libro.

Voy a desear volver a  equivocarme de nuevo, creer en los sueños, permitirme caer cada noche y volver a renacer cada amanecer.

Voy a desear que mi corazón continúe guiándome, no siempre lo hace bien pero si me permite no arrepentirme de mis decisiones

Voy a desear que las personas importantes en mi vida continúen en ella, las personas que me hacen dudar, reírme y llorar. Cada una de ellas me enseña cada día, las diferentes formas de amar, amor maternal, de amistad, amor pasional, amor de verdad.

Voy a desear que las palabras no me dañen, que la vida de los malentendidos  sea corta,  que una mirada consiga ser comprensiva….también que me cambie la vida.

Voy a desear que mis hermanos me ayuden y me apoyen en cada una de mis desdichas y alegrías, como siempre, unidos  sin estar presentes.
Simplemente voy a desear tenerte, continuar luchando en el presente, seguir siendo inconsciente y como soy una mujer consciente, sé que sí quiero conseguir lo que deseo tengo que trabajarlo, con mi alma, con mi cuerpo  y con mi mente.

Este es el deseo de Enmanuell  L una noche del 5 de Enero de 2015, una chica que vive en un rincón de mi corazón.









domingo, 4 de enero de 2015

.. Si el destino nos une



.. Si el destino nos une, esas habían sido unas de sus últimas palabras al despedirnos.

Aquella mañana era especial, frente al espejo me maquillaba y peinaba mi cabello ante la idea de volver a verlo.

Había escogido las mejores galas, ropa interior negra de encaje, perfume sobre mi piel, labios perfilados, un vestido negro detallando mi cuerpo quizás no tan perfecto. Zapatos negros cubrían mis pies fruncidos en las medias escogidas para ese día. Mis pensamientos eran sorprenderlo, demostrarle que esa cita era especial, tenía tanto que darle en cada beso y cada mirada.

Conduje durante una hora y media,  recorriendo lugares del pasado que sobrecogieron en su momento mi alma. Mi mirada casi perdida al conducir me hacia sonreír casi sin percibirlo.

El trafico aumenta siempre en el mismo punto, debía centrarme para que no ocurriera un desastre, un giro a la izquierda, otro a la derecha, decidí aparcar en un lugar diferente el rutinario, desde allí, mi escapada con él, no despertaría sospechas.

Cinco minutos mas tarde, su coche azul oscuro freno a un metro de mí, me sonrió y sin dudarlo presione el cierre centralizado de mi coche introduciéndome en el suyo. Su aroma me invadió despertando en mi cuerpo el antiguo ardor que siempre me provocaba, deseaba besarle y por como freno el coche a los diez minutos, él también lo deseaba, nos besamos con el ansia que lo hacen dos personas sabedoras del ardor que despiertan sus labios.

Él había cumplido su promesa, sin ropa interior, su pene luchaba por salir de su pantalón blanco. 

Siempre supo cómo encenderme solo con mirarme.

Recorrimos casi instintivamente el mismo camino planeado del pasado, miradas, sonrisas, mis manos sin control acariciando su cara, su cuello, observaba como mis manos bajaban por su pecho, su pecho, el mismo que deseaba besar, los suspiros que le arrebataba con mis caricias hacían que mis caricias fueran cada vez más traviesas y atrevidas, recorriendo su piel sobre el pantalón,  sus gemidos daban paso a una nueva parada en el camino, sus manos ansiosas recorriendo mis pechos, su boca extrayendo de mí el deseo que por él sentía.

Un halo de sensatez volvía a poner el coche en marcha, el final del camino estaba próximo y deseábamos llegar.






Espectadores inocentes frustraron el destino de nuestra pasión, lejos de apagar el deseo, recorrimos unos metros más, dejando el vehículo camuflado entre arboles del entorno. Era el momento, nuestro momento. Liberamos el deseo contenido, sin dejar tiempo a nuestras manos desnudar nuestros cuerpos, necesitaba sentirlo dentro de mi ser, sentir como su pene apuñalaba una y otra vez mi humedad, mis ansias, dejar que mi flujo lo atrajera hasta dejarnos sin aliento, dejando mi cuerpo sobre su pecho, besando sus labios extasiada agradeciéndole el placer recibido y siéndome sabedora que sería el primero  de los orgasmos que me dedicaría hasta el momento de la despedida.

No solo su cuerpo ni el placer recibido me atraían de él, sus palabras, la seguridad con la afirmaba su autoridad, el mirarlo absorbiendo cada una de esas palabras tan sencillas y que tanto decían me dejaban atónita, el placer de callarlo con un beso  y dejarse llevar por mis caricias,  por el juego de mi lengua saciándome del jugo de su deseo, hacían que despertara la mujer insaciable que deseaba entregarle cada poro de mi piel.

La incertidumbre de ser observados, el callar de mis gemidos que deseaban ser escuchados, cada nueva postura, cada nuevo despertar de mi cuerpo que solo él había manipulado.

Sensaciones si, únicas e irrepetibles.

No solo fue sexo, no solo fueron las innumerables veces que me hizo ceder ante su brutal desafío llevándome  una y otra vez al tan deseado y  más placentero cielo.

Fue su forma de despertar de nuevo la mujer adormilada, cansada, olvidada, insaciable, incluso indomable, que escondía dentro de mí.

Dos horas quemaron a fuego vivo cada uno de sus minutos.
La despedida estaba cercana, el momento que nunca hubiera  escogido, un momento ya programado, el sonido del motor marcando los movimientos de mis manos al volver a recomponer mi vestido, repasando las huellas de mi cuerpo que él había dejado, sonreía sabiendo que eran mías, parte de mi historia, parte de mi vida.


-Si el destino nos une,  espero que volvamos a vernos —.


Enmanuell L